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Deuteronomio 16: Fiestas anuales

La responsabilidad de estos jueces y magistrados era juzgar al pueblo con justo juicio. Cuando el rey Josafat nombró a los levitas como jueces les dijo: “Mirad lo que hacéis, porque no juzgáis en lugar del hombre, sino en lugar de Jehová, quien estará con vosotros en materia de juicio. Ahora pues, que el temor de Jehová esté en vosotros. Actuad cuidadosamente, porque con Jehová nuestro Dios no hay maldad, ni distinción de personas, ni aceptación de soborno”. Según la ley, cada israelita tenía derecho delante de Dios y en la sociedad. La violación del derecho humano era una ofensa contra Jehová. Por lo tanto, la responsabilidad de cada juez era corregir la violación de la ley y aplicar el juicio que era correcto. El juez tenía que aplicar el castigo propio para la persona culpada y vindicar a la persona inocente.

El juez en Israel tenía tres obligaciones morales. Primera, no podía torcer el derecho. Esta ley exhortaba al juez a aplicar un sentido de equidad en su tratamiento con cada israelita. Esta obligación está basada en la ordenanza de: No debían seguir a la mayoría, para pervertir la causa. Tampoco harás favoritismo al pobre en su pleito. Los mismos principios de bondad y honestidad que Dios demandaba de cada israelita se aplican especialmente a los jueces de Israel.

Segunda, no podía hacer distinción de personas al declarar su decisión. Esta expresión significa hacer distinción entre una persona rica o pobre, entre una persona humilde y una persona distinguida en la sociedad.

Tercera, el juez no podía aceptar soborno. Ningún juez podía recibir soborno, porque el soborno pervierte la administración de justicia y “ciega a los que ven con claridad y pervierte las palabras del justo”. Los profetas de Israel condenaron el soborno recibido por los jueces. La denuncia frecuente de los profetas contra el soborno indica que el abuso en la administración de la justicia en Israel era un problema muy serio.

Los jueces debían considerar a cada ciudadano israelita como igual delante de la ley, porque cada persona es responsable a Jehová, sin distinción de clase o posición económica. El juez que pervertía el derecho de la persona pobre estaba bajo la maldición de Dios.

La expresión la justicia, solo la justicia son dos palabras en heb. que aparecen juntas para indicar un énfasis muy especial. Este énfasis, que sólo debe hacerse justicia en el tribunal de Israel, está relacionado con el v. 18, donde los jueces deben juzgar al pueblo con justo juicio. El libro de Deuteronomio declara que Jehová es un Dios justo y recto. Todos sus caminos son justos y no hay iniquidad en él. Por esta razón Jehová demandaba justicia de su pueblo. La manera de recibir la bendición de Dios en la tierra que él había dado a Israel era por medio de la obediencia a sus leyes. La vida y prosperidad de Israel dependían de la imparcialidad de los jueces y su adherencia a la ley de Jehová. La rectitud del pueblo de Dios se manifestaba en la aplicación de las justas leyes de Jehová a la vida judicial, económica, política y religiosa del pueblo.

Verdades prácticas Las fiestas de Israel fueron importantes para la vida colectiva del pueblo y para el crecimiento de cada israelita. Hoy día tenemos aniversarios, campamentos para distintas edades, y convenciones. ¿Qué podemos aprender de la vida de Israel en cuanto a estas ocasiones?

1. El enfoque de las concentraciones debe ser la alabanza a Dios. A veces pensamos en grandes asambleas como una oportunidad para dar a conocer los talentos de cristianos. El cristiano debe usar sus dones. Sin embargo, el propósito es la gloria de Dios.

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