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Apocalipsis 13: El poder de la bestia

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Todos ellos se llamaron divus o sebastós, que quieren decir divino. Era frecuente que se les diera el nombre de Dios o Hijo de Dios; y Nerón se llamó a sí mismo en sus monedas El Salvador del Mundo. El que un hombre se llamara divino era un insulto blasfemo a Dios. Además, los emperadores posteriores se aplicaron el título latino de dominus, o su equivalente griego kyrios, que quieren decir ambos señor, que en el Antiguo Testamento es el título exclusivo de Dios, y en el Nuevo Testamento, de Jesucristo.

La segunda bestia que figura en este capítulo, la que procede de la tierra, es la organización provincial total de los magistrados y sacerdocios designados para implementar el culto al césar, que confrontaba a los cristianos con el dilema de decir: «Cesar es Señor,» o morir.

Así es como nuestro cuadro encaja en su marco. Estas dos bestias salvajes, el poder de Roma y la organización del culto al césar, lanzaron su ataque combinado contra los cristianos -y ninguna nación había sido capaz de resistir el poder de Roma. ¿Qué esperanza tenían los cristianos -pobres, indefensos, proscritos?

La cabeza herida y restablecida

Hay otro tema que aparece varias veces en este capítulo. Entre las siete cabezas hay una que ha sido herida de muerte y restablecida a la vida (versículo 3); esa cabeza ha de recibir un culto especial (versículos 12 y 14); es el mal supremo, el supremo enemigo de Cristo.

Ya hemos visto que las siete cabezas representan a los siete emperadores romanos. Una cabeza herida y restablecida representará, por tanto, a un emperador que murió y volvió otra vez a la vida. Aquí. se simboliza al Nero redivivus, el Nerón resucitado, leyenda que los cristianos fundieron con la del Anticristo. En los Oráculos Sibilinos leemos de la expectación de los últimos días terribles de que vendría un rey de Babilonia al que todos odiaban, un rey terrible y de linaje abominable (5:143-148). Un matricida vendrá de Oriente y traerá la ruina al mundo (5:361-364). Uno que cometió la abominación del asesinato de su madre vendrá de Oriente (4:119-122). Un exiliado de Roma con diez mil espadas vendrá de más allá del Éufrates (4:137-139).

Es solamente cuando nos damos cuenta de cómo era Nerón cuando comprendemos que los cristianos consideraran su vuelta como la llegada del Anticristo.

No ha habido nadie que empezara la vida con una herencia genética peor que la de Nerón. Su padre fue Cnaeus Domitius Ahenobarbus, que se hizo famoso por su maldad. Había matado a un liberto por el crimen de rehusar seguir bebiendo con él; había atropellado aposta con su carroza a un niño en la Vía Appia; en una orgía en el foro le había sacado un ojo a un caballero romano; y acabó muriendo de hidropesía causada por su corrupción total. La madre de Nerón fue Agripina, una de las mujeres más terribles de la Historia. Cuando Aherobarbus se enteró de que iba a tener un hijo con ella dijo cínicamente que lo único que podía salir de ellos era una abominación monstruosa. Cuando nació Nerón, Agripina fue desterrada por el emperador Calígula. Confiaron a Nerón al cuidado de su tía Lépida, que le encargó su educación a dos esclavos malvados, uno que era barbero y otro bailarín.

Bajo el emperador Claudio, Agripina volvió del destierro. Entonces no tenía más ambición que hacer que su hijo llegara a ser emperador. Le advirtieron unos adivinos que, si Nerón llegaba a ser emperador, las consecuencias serían desastrosas para ella; y respondió: «¡Que me mate, con tal de que reine!»

Agripina se puso a actuar con toda la pasión y la intriga de su naturaleza turbulenta. Claudio tenía ya dos hijos, Octavia y Británico; pero Agripina le cameló para que adoptara a Nerón cuando este tenía once años, y le convenció para que se casara con ella aunque era su tío. Agripina contrató entonces al famoso filósofo cordobés Séneca, y al gran soldado Afranio Burro, para que fueran los tutores de Nerón. Británico fue marginado paulatinamente, y Nerón ocupó el centro de la escena.

El matrimonio duró cinco años, y entonces Agripina organizó que envenenaran a Claudio con un plato de setas venenosas. Cuando Claudio estaba en coma, aceleró su fin haciéndole cosquillas en la garganta con una pluma envenenada. Tan pronto como murió Claudio, Nerón fue presentado como emperador, para lo cual el ejército fue sobornado convenientemente. Se produjo una situación curiosa. Roma fue gobernada los cinco años siguientes mejor que nunca. Nerón ocupaba todo su tiempo en pintura, teatro, escultura, música… Era un completo diletante; y el sabio Séneca y el íntegro Burro gobernaron el imperio.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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