La expresión arreglarás el camino parece indicar que el camino que conduciría a una persona a una de las tres ciudades de refugio debía ser bien preparado, o sea, fácilmente accesible. Pero es preferible traducir el heb. de este versículo “mediréis el camino”. Esta traducción indica que la distancia entre las tres ciudades debía ser proporcionalmente equidistante, para facilitar la entrada del homicida involuntario en la ciudad. De esta manera, ninguna persona que procurara asilo en una de las ciudades de refugio tendría que caminar una distancia muy grande. Se confirma está interpretación, porque dice que de otra manera, el vengador de sangre alcanzará al homicida por ser largo el camino.
El texto claramente dice que sólo la persona que cometió un homicidio involuntario podía estar bajo la protección de esta ley. Sólo aquel que mataba a otra persona por accidente tenía acceso a las ciudades de refugio. El deuteronomista presenta un caso para ilustrar qué es un homicidio involuntario. Es la historia de un hombre que sale con otro a cortar leña. Durante el proceso, el hierro se sale del palo y golpea a la otra persona causándole la muerte. La muerte de aquella persona fue accidental porque no hubo premeditación. Pero, como no hubo testigos, el vengador de sangre tenía el derecho de vindicar la sangre de su pariente.
En Israel el caso de homicidio requería la venganza por el vengador de la sangre. En heb. la palabra usada es goel, que significa “redentor” o “pariente redentor”. El goel era el pariente más cercano de la víctima. Su misión era vindicar la muerte de un miembro de su familia. En el AT, una persona tenía la responsabilidad de mantener el honor de su familia. Si un miembro de la familia era asesinado, el pariente más cercano, el goel, tenía la responsabilidad de vindicar la muerte del miembro de su familia matando al asesino.
Pero, la misión del vengador de sangre podía impedir la administración de justicia para la persona acusada, ya que la ley protegía al homicida que había matado involuntariamente. Para dar la oportunidad al homicida involuntario de probar su inocencia, estas ciudades de refugio fueron establecidas para servir de asilo al homicida.
La persona inocente tenía el derecho de encontrar protección en una de las ciudades de refugio antes que el vengador de sangre lo encontrara. Allí, en una de las ciudades de refugio, el homicida involuntario se quedaría hasta que su caso fuera determinado por la corte, hasta que los ancianos de la ciudad pudieran determinar si el homicidio había sido premeditado o si el homicidio había sido por accidente.
La ley de las ciudades de refugio no prohibía el derecho del goel de procurar vindicar la muerte de su pariente, pero la ley procuraba proteger al homicida involuntario. El propósito de la ley era prevenir que el vengador de sangre actuara mientras su corazón arda en ira, porque en su condición de ira, el vengador de sangre tal vez no pudiera distinguir entre un homicidio intencional y un homicidio involuntario. La ley, entonces, protege el derecho del vengador de sangre, pero su derecho está limitado.
La tres ciudades que servirían de asilo para el homicida involuntario serían establecidas en Canaán, la tierra que Jehová había prometido dar a Israel, pero la conquista de esta tierra era condicional. Para conquistar la tierra de Canaán, Israel necesitaba ser fiel y obediente a Dios y observar los tres requisitos que realizarían las condiciones del pacto: tenía que guardar los mandamientos que Jehová había dado; tenía que amar a Jehová con todo su corazón, tenía que andar en los caminos de Jehová todos los días. Esta promesa con sus requisitos aparece diversas veces en Deuteronomio. El deuteronomista repite aquí esta promesa y sus requisitos para exponer una vez más la base del amor de Jehová por su pueblo, y para resaltar la fidelidad que Jehová había demostrado a los patriarcas.
