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Deuteronomio 9: Dios destruirá a las naciones de Canaán

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Deu 9:20  Contra Aarón también se enojó Jehová en gran manera para destruirlo; y también oré por Aarón en aquel entonces.

La intercesión de Moisés en favor de Aarón no aparece en éxodo. Si el sumo sacerdote de Israel, quien era culpable de la confección del becerro fundido, necesitaba ser salvado del castigo de Dios, ¿cuánto no dependería de la misericordia divina el resto del pueblo?

Deu 9:21  Y tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y lo desmenucé moliéndolo muy bien, hasta que fue reducido a polvo; y eché el polvo de él en el arroyo que descendía del monte.

Deu 9:22  También en Tabera,(C) en Masah(D) y en Kibrot-hataava(E) provocasteis a ira a Jehová.

En Tabera el pueblo se quejó de sus dificultades e infortunios; Kibrot – hataava («tumbas de codiciosos»): Lugar donde Dios envió las codornices, así como una gran plaga en castigo «por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso»

Deu 9:23  Y cuando Jehová os envió desde Cades-barnea,(F) diciendo: Subid y poseed la tierra que yo os he dado,(G) también fuisteis rebeldes al mandato de Jehová vuestro Dios,(H) y no le creísteis, ni obedecisteis a su voz.

Moisés estaba recordándole al pueblo su incredulidad de cuarenta años atrás, cuando tuvieron temor de entrar en Canaán. Los israelitas no habían creído que Dios podía ayudarlos, a pesar de todo lo que El ya había hecho. No quisieron seguirle porque miraron sólo sus propios y limitados recursos, en lugar de mirar a Dios. La incredulidad es la raíz de muchos pecados y problemas en la vida. Cuando se sienta perdido, quizás es que está buscando ayuda y dirección en todos lados menos en Dios.

Deu 9:24  Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día que yo os conozco.

Deu 9:25  Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os había de destruir.

Se refiere al mismo período de oración y ayuno.

Deu 9:26  Y oré a Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa.

Deu 9:27  Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado,

Deu 9:28  no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto.

Deu 9:29  Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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