Éxo 2:20 Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma.
Éxo 2:21 Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés.
Moisés toma mujer de este distante pueblo con el que estaba emparentado.
Éxo 2:22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero[c] soy en tierra ajena.
El agua, la fuente de la vida y de toda riqueza, era vital para sobrevivir en aquel medio hostil.
Moisés resume su vida desde que abandonó Egipto al escoger el nombre para su hijo. Gersón deriva de una raíz hebrea que significa «forastero».
Éxo 2:23 Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre.
Éxo 2:24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó(F) de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
Éxo 2:25 Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.
La muerte del rey constituyó un punto de viraje en la vida de los hebreos. Algunos quizás pensaron que las cosas mejorarían; sin embargo, las cosas empeoraron. La gravedad de la situación hizo que los hebreos volvieran de nuevo sus ojos a Dios.
El rescate de Dios no siempre llega en el momento en que lo deseamos. Dios había prometido que sacaría a los esclavos hebreos de Egipto. El pueblo había esperado mucho tiempo para que se cumpliera su promesa, pero Dios los rescató cuando creyó que era el momento oportuno. Dios sabe cuándo es el mejor momento para actuar. Cuando sienta que Dios se ha olvidado de usted y de sus problemas, recuerde que El tiene un programa que no podemos ver.
Después de asesinar a un egipcio, Moisés escapó a Madián. Allí se casó con Séfora y se hizo pastor.
La preparación y el llamamiento de Moisés
Los padres de Moisés se llamaban Amram (lit. “pueblo exaltado”) y Jocabed (lit. “Jah es honor”). Moisés tuvo por lo menos dos hermanos mayores nacidos antes del decreto del faraón: María, la profetisa y Aarón. Moisés era levita, de la tribu que sería seleccionada para ejercer las funciones sacerdotales; consecuentemente, los judíos interpretan que Moisés cumplía las funciones de sacerdote, profeta y mediador. (Para la evaluación que hace el NT.
Al nacimiento de Moisés, su madre, vio que era hermoso y logró esconderlo en contra del edicto del faraón. En la providencia de Dios, Moisés tuvo una madre excepcional. Demostró su sagacidad logrando ocultar la evidencia física y apagando los sonidos del llanto del niño por un período de tres meses. Cuando no pudo ocultarlo más, ella usó una antigua estratagema semítica. Preparó una arquilla y puso al niño entre los juncos a la orilla del río Nilo.
A pesar de que pudo haber sido pura coincidencia, no sería mal sugerir que Jocabed, como mujer sumamente dotada, conocía bien tanto las tradiciones semíticas bíblicas como las folclóricas de su pueblo. Según los relatos, el rey Sargón de Acad (siglo XXII a. de J.C.) fue salvado por su madre poniéndolo en una arquilla en el río Eufrates en Mesopotamia. El relato pudo haber sido lo que inspiró a la madre de Moisés a construir la arquilla suya. De todos modos, la mano de Dios obró milagrosamente.
Además, Jocabed demostró sagacidad al obedecer la orden del faraón de echar al niño al Nilo. Además de ser una mujer piadosa, sagaz y preparada, es evidente que entendía bien la psicología de las mujeres egipcias. Sabía también la atracción universal de un niño, especialmente cuando llora. Siendo una mujer muy observadora, había notado la costumbre de una egipcia. A pesar de su posición real, una princesa del palacio se acercaba diariamente al ribereño barrio hebraico con sus doncellas para bañarse (v. 5). Esto ofreció el escenario para un plan audaz y genial de una madre humilde que por amor de su niño hermoso hizo todo para salvar su vida. En aquel momento no pudo ni aun imaginar lo que significaría tal hecho monumental.
Con la arquilla colocada estratégicamente para que la corriente no la llevara y que la egipcia la viera, la madre puso su niña a una distancia discreta para ver lo que le acontecería. La hija del faraón vio la arquilla entre los juncos y envió a una sierva suya para que la tomase. Al abrirla, el niño comenzó a llorar, y la mujer egipcia, reconociéndolo como varón de los hebreos, tuvo compasión de él.
