Gén 42:24 Y se apartó José de ellos, y lloró; después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y lo aprisionó a vista de ellos.
La reconciliación entre José y sus hermanos comienza con la necesidad de alimentos que afectó a Jacob . Esto también constituyó el comienzo providencial de la emigración israelita hacia Egipto.
Sin duda, José no era vengativo; sólo le daba salida a sus largamente reprimidas emociones. Sin embargo, todavía Dios tenía lecciones que dar a los hermanos de José, por lo que la identidad de éste permanece oculta.
Gén 42:25 Después mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino; y así se hizo con ellos.
Gén 42:26 Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y se fueron de allí.
Gén 42:27 Pero abriendo uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el mesón, vio su dinero que estaba en la boca de su costal.
Gén 42:28 Y dijo a sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y helo aquí en mi saco. Entonces se les sobresaltó el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?
José continúa instruyendo a sus hermanos por medio de un tipo de terapia de choque. Su sentido de culpabilidad los lleva a declarar que Dios debía castigarlos; podían ser acusados de robo grave y hacerlos esclavos.
Gén 42:29 Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, le contaron todo lo que les había acontecido, diciendo:
Gén 42:30 Aquel varón, el señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como a espías de la tierra.
Gén 42:31 Y nosotros le dijimos: Somos hombres honrados, nunca fuimos espías.
Gén 42:32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.
Gén 42:33 Entonces aquel varón, el señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres honrados: dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad,
Gén 42:34 y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres honrados; así os daré a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.
Gén 42:35 Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero; y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.
Gén 42:36 Entonces su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis; contra mí son todas estas cosas.
Gén 42:37 Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo devuelvo; entrégalo en mi mano, que yo lo devolveré a ti.
