Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Génesis 42: Los hermanos de José vienen por alimentos

Gén 42:38 Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros, pues su hermano ha muerto, y él solo ha quedado; y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol.

Jacob permitiría a Simeón languidecer en prisión antes que arriesgarse a enviar a Benjamín, el único hijo de Raquel que le quedaba, a Egipto. Seol es la tumba, un tenebroso lugar oscuro donde las personas están separadas de Dios.

Esta sección se relaciona nuevamente con Canaán y la familia de Jacob. Mientras José gana prominencia, poder y fecundidad, su familia pasa por varias crisis. La más aparente es la del hambre, aunque también están presentes el sufrimiento de Jacob por la pérdida de José y el apego excesivo por Benjamín. El sentimiento de culpabilidad no resuelto de los demás hijos y el temor de ser descubiertos controlan todas las relaciones familiares, las que ciertamente causan desconfianza y ansiedad en todos. La familia de la promesa estaba paralizada en el cumplimiento de su propósito patriarcal. La unidad familiar estaba rota, la vocación redentora sin impulso y ahora la misma sobrevivencia estaba en peligro.

En los encuentros entre hermanos, que tienen lugar en los dos primeros años de hambre, se cumplen parcialmente los sueños de preeminencia de José, aunque reconocido sólo por él. José tuvo que “reinar” sobre todo un imperio, antes de ser permitido “reinar” sobre su familia. En estos encuentros se pueden notar acciones de manipulación de poder y dureza como también de extrema generosidad y ternura. Aparecen expresiones apasionadas de temor, tristeza, ansiedad y culpabilidad como asimismo de confianza, alivio, perdón y alegría.

Los hermanos de José van a comprar trigo de Egipto.

La atención del testimonio bíblico vuelve a Canaán, la tierra de la promesa patriarcal. Esta tierra, como todas las otras regiones, padece el hambre que afecta a Jacob y su familia. Este toma la iniciativa de enfrentar la situación buscando lo necesario. A diferencia de Abraham quien descendió a Egipto), o de Isaac quien intentó ir a Egipto en tiempo de hambre, Jacob no va a Egipto ni piensa en mudarse allá. Envía a sus hijos tan sólo para comprar alimentos para la sobrevivencia.

Jacob retiene a Benjamín consigo, para salvaguardarle de cualquier desgracia. Aquí se nota el dolor que todavía Jacob guarda por José y el apego extremo que siente por Benjamín, único sobreviviente conocido de Raquel, su esposa favorita. Es interesante notar que estos 10 hermanos que parten para Egipto fueron los que vendieron a José justamente a Egipto.

Los hijos de Jacob se unen a la caravana de personas que acuden a Egipto en busca de alimentos. Sin saberlo, llegan a Egipto y se enfrentan con José, ahora gobernador y el responsable de la venta de todos los alimentos. Asimismo, sin saberlo, los hermanos se postran ante el gobernador, rindiéndole honor, cosa que habían rehusado reconocer anteriormente y que causara la desgracia de José.

José reconoce y trata con hostilidad a sus hermanos.

A diferencia de la ignorancia de los hermanos, José reconoce enseguida a sus hermanos y a su memoria vienen sus sueños acerca de ellos. Justamente el relato de esos sueños fueron factores decisivos en desencadenar odio y envidia que tanta angustia causara a la familia. Varias son las reacciones posibles en un encuentro de esta naturaleza, desde una venganza cruel hasta un reconocimiento feliz. Sin embargo, José aparentemente siguiendo un plan, actúa de la siguiente manera. Primero, evita ser reconocido. Habían pasado más de 20 años desde que se apartaron los hermanos. Los años, seguramente el vestido y afeite de José, su posición inverosímil y lo imposible de encontrar a un hermano perdido, hicieron difícil la posibilidad de reconocimiento por parte de los hermanos. José se asegura de su simulación, hablando a través de un intérprete, preguntándole de donde venían y tratándoles con hostilidad y desconfianza. Segundo, les acusa de espías, falta que en todo país y generación es muy grave y castigada con la muerte. El límite de Egipto con Canaán era el más vulnerable de invasión y el lugar por donde normalmente atacaban los imperios de Mesopotamia. De allí que la acusación de espías, actividad imperdonable, era lógica y de esperar al saber que ellos eran de Canaán.

Los hermanos se defienden de esta acusación identificando a la familia con mucha precisión y asegurando su honestidad. Se reconocen como siervos del gobernador, una sumisión completa a José, y mencionan a los demás miembros de la familia ausentes: un mismo padre en Canaán, un hermano menor que ha quedado y uno desaparecido. Más adelante los hermanos explican a Jacob que la razón de dar todos los datos familiares se debió a las insistentes y precisas averiguaciones de José. De cualquier manera, los hermanos respondieron esta vez con honestidad.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar