Al igual que en los “ayes” anteriores, Babilonia recibirá lo merecido. Así como había dado a beber de la copa de la ira divina a otros, ahora Babilonia tomaría de esa copa. En vez de gloriarse de la vergüenza de otros, sería deshonrada en su derrota. Por última vez, Habacuc hace referencia a la violencia de Babilonia. El Líbano puede representar a Israel como nación. No obstante, por la mención de fieras y la tierra, es más probable que se refiera al famoso bosque de esa zona. Posiblemente Nabucodonosor lo explotó para sus proyectos de construcción. La violación de Judá entonces será total: hombres, animales y la naturaleza sufrirán por la invasión. Pero la misma suerte caerá sobre Babilonia; también ella será devastada.
En el versículo 16 los Rollos MM y varias versiones antiguas proponen atúrdete (de la raíz rael) en vez de TM “muestra tu prepucio” (de la raíz arel). La RVA sigue este cambio que encaja bien con este contexto. Sin embargo, TM también cuadra con el mensaje de esta sección. El versículo 15 menciona la desnudez y la asocia con la vergüenza. La frase “muestra tu prepucio” también haría referencia a la desnudez y sería paralela. En este caso, la desgracia se relaciona con la incircuncisión, con no ser miembro del pueblo escogido por Dios. Además, el comentario que acompaña la traducción de los Rollos MM dice que el impío del cual habla el versículo no había circuncidado el prepucio de su corazón. Este dato muestra que el autor del comentario de Qumrán estaba consciente del TM y lo tomaba en cuenta.
Juicio por la idolatría
Se puede observar que la última parte del versículo 8 es igual, palabra por palabra, a la del versículo 17. Por medio de esta repetición el autor bíblico indica el comienzo y el fin de una sección. Esta manera de enmarcar los límites de un pasaje se llama “inclusio”. Los primeros cuatro “ayes” que se incluyen en esta estructura elaboran temas comunes: la violencia, la opresión y el juicio según la norma “ojo por ojo”. El enfoque de este quinto “ay”, que está afuera del inclusio, es distinto. Ahora Jehová denuncia la idolatría de Babilonia. A la vez, se puede notar que, en contraste con los pasajes anteriores, la palabra ay no inicia la primera línea de esta sección, sino que aparece hasta el segundo versículo. Este cambio es otra forma de llamar la atención a estos versículos. Es decir, tanto por la estructura como por el cambio de tema, Habacuc comunica a sus lectores que este último ay es diferente. Es el clímax de esta larga sección.
Antes el profeta había mencionado la idolatría del imperio babilónico. En 2:18, 19 es Jehová quien la señala, pero él la compara con su propia persona. Los ídolos son creación humana. No son confiables y carecen de poder, mientras que el Dios de Judá es el Soberano. Jehová habla a su profeta y se comunica con su pueblo, pero los dioses paganos son mudos.
Mostrar que él era un Dios superior a las vanidades paganas tendría mucho peso en esa coyuntura histórica. En el Medio Oriente la creencia era que la derrota probaba que los invasores tenían dioses más poderosos. Subrayar aquí que Dios es incomparable haría que Habacuc y los judíos confiaran en que Jehová no solo podía decretar la invasión por Babilonia, sino también después eliminar a ese imperio. Así como Jehová se burla del orgullo de Babilonia en los primeros “ayes”, en éste pone en ridículo a los dioses que supuestamente la sostienen, defienden y le otorgan sus victorias. Jehová sí llevará a cabo sus planes, no obstante la devastación de su pueblo. La vara con la que Dios ejecuta su juicio divino también será juzgada.
El versículo 20 es una conclusión abrupta a esta sección; Jehová corta el diálogo con Habacuc. Frustrado por el silencio de Jehová, él había clamado sin cesar a favor de su pueblo. El profeta había cuestionado el compromiso de Jehová para con su pueblo y su santidad; no veía que Dios castigara la injusticia. Después no entendía por qué utilizaría un poder pagano para cumplir su juicio. Jehová responde que él está presente en medio del pueblo en su santo templo. Nunca estuvo lejos, ahora verán la manifestación de su voluntad en poder.
