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Jeremías 27: La señal de los yugos

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Jeremías 27:8  ‹Y sucederá que la nación o el reino que no sirva a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no ponga su cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia, con espada, con hambre y con pestilencia a esa nación castigaré›–declara el  Señor–›hasta que yo la haya destruido por su mano.

Jeremías 27:9  ‹Vosotros, pues, no escuchéis a vuestros profetas, a vuestros adivinos, a vuestros soñadores, a vuestros agoreros ni a vuestros hechiceros que os hablan, diciendo: «No serviréis al rey de Babilonia.»

Vuestros profetas son falsos profetas: adivinos , soñadores , agoreros , encantadores todos los cuales estaban prohibidos en Israel; soñadores podría incluir tanto a profetas como a adivinadores

Jeremías 27:10  ‹Porque ellos os profetizan mentira, para alejaros de vuestra tierra, y para que yo os expulse y perezcáis.

Jeremías 27:11  ‹Pero la nación que ponga su cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia y le sirva, la dejaré en su tierra›–declara el  Señor–›y la cultivará y habitará en ella.›»

Jeremías 27:12  Y a Sedequías, rey de Judá, hablé palabras como éstas, diciendo: Poned vuestra cerviz bajo el yugo del rey de Babilonia, y servidle a él y a su pueblo, y viviréis.

Sedequías estaba en una situación difícil. Jeremías le pidió que se rindiera ante Nabucodonosor, mientras que muchos de sus líderes querían que formara una alianza y peleara. Rendirse era deshonroso para un rey y lo verían como un cobarde. Esta fue una gran oportunidad para los falsos profetas que seguían diciendo que los babilonios no derrotarían a la gran ciudad de Jerusalén y que Dios nunca permitiría la destrucción del glorioso templo santo.

Jeremías 27:13  ¿Por qué habéis de morir, tú y tu pueblo, por la espada, el hambre y la pestilencia, tal como ha hablado el  Señor de la nación que no sirva al rey de Babilonia?

Jeremías 27:14  No escuchéis, pues, las palabras de los profetas que os hablan, diciendo: «No serviréis al rey de Babilonia», porque os profetizan mentira.

Jeremías 27:15  Yo no los he enviado–declara el  Señor–y ellos profetizan mentira en mi nombre, para que yo os expulse y perezcáis vosotros y los profetas que os profetizan.

Jeremías 27:16  Y hablé a los sacerdotes y a todo este pueblo, diciendo: Así dice el  Señor: No escuchéis las palabras de vuestros profetas que os profetizan, diciendo: «He aquí, los utensilios de la casa del  Señor serán devueltos en breve de Babilonia», porque ellos os profetizan mentira.

Volverán . . . ahora pronto : Jeremías había anunciado que el exilio en Babilonia duraría 70 años, así que esta afirmación contradice su propia predicción

Jeremías 27:17  No los escuchéis; servid al rey de Babilonia y viviréis. ¿Por qué ha de convertirse en ruinas esta ciudad?

Jeremías 27:18  Mas si ellos son profetas, y si la palabra del  Señor está con ellos, que supliquen ahora al  Señor de los ejércitos para que los utensilios que quedan en la casa del  Señor, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén, no sean llevados a Babilonia.

oren, paga : Alcanzar, encontrarse con alguien, presionar o persuadir a alguien; encuentro; rogar, pedir urgentemente. Este verbo aparece 46 veces. En algunos pasajes tiene el sentido de «encontrar». Paga se refiere a la extensión de las fronteras de una tribu. Algunas veces, el verbo se refiere a «caer» sobre alguien en una batalla, es decir, encontrarse con el enemigo con intenciones hostiles. Paga también implica la idea de interceder, es decir, el proceso mediante el cual un suplicante alcanza a un superior y le presenta una petición urgente. Por lo tanto, la intercesión implica el alcanzar y encontrarse con Dios para rogarle su favor.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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