Job 29:11 Porque el oído que oía me llamaba bienaventurado, y el ojo que veía daba testimonio de mí;
Job 29:12 porque yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía quien le ayudara.
Job 29:13 Venía sobre mí la bendición del que estaba a punto de perecer, y el corazón de la viuda llenaba de gozo.
Job 29:14 De justicia me vestía, y ella me cubría; como manto y turbante era mi derecho.
Job 29:15 Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo.
Job 29:16 Padre era para los necesitados, y examinaba la causa que no conocía.
Job 29:17 Quebraba los colmillos del impío, y de sus dientes arrancaba la presa.
Por la descripción que se hace del trabajo de Job, algunos comentaristas creen que Job era un juez. En los días de Job, un juez servía tanto de consejero de la ciudad como de magistrado, y ayudaba a gobernar a la comunidad y a resolver las disputas. En la mayoría de los casos, era un puesto de tiempo parcial que se establecía sobre la base del respeto y la reputación de uno en el área.
Job 29:18 Entonces pensaba: «En mi nido moriré, y multiplicaré mis días como la arena.
Job 29:19 «Mi raíz se extiende hacia las aguas, y el rocío se posa de noche en mi rama.
Job 29:20 «Conmigo es siempre nueva mi gloria, y mi arco en mi mano se renueva.»
Job 29:21 Me escuchaban y esperaban, y guardaban silencio para oír mi consejo.
Job 29:22 Después de mis palabras no hablaban de nuevo, y sobre ellos caía gota a gota mi discurso.
Job 29:23 Me esperaban como a la lluvia, y abrían su boca como a lluvia de primavera.
Job 29:24 Yo les sonreía cuando ellos no creían, y no abatían la luz de mi rostro.
Job 29:25 Les escogía el camino y me sentaba como jefe, y moraba como rey entre las tropas, como el que consuela a los que lloran.
Respuesta a Job
E n este maravilloso monólogo recuerda el infortunado varón de Hus su felicidad pasada en medio de una sociedad que reconocía su virtud y rectitud de vida. El discurso comprende los29-31 y parece como una recapitulación del tema de sus discursos, y en él se refleja la nostalgia de la prosperidad pasada, sus sufrimientos presentes y su convicción de inocencia, y, por tanto, su esperanza en la justicia divina.
