Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Josué 5: Circuncisión de los hijos de Israel

Parece que este episodio está desplazado de su lugar primitivo. La actitud del príncipe del ejército de Yahvé que aparece con una espada desenvainada en su mano es de amenaza, no especificando el texto el motivo que la provocó. Supone Dhorme que el paso de un río requiere la autorización de la potencia celestial que guarda el acceso del territorio situado al otro lado. Por de pronto, la aparición obedecía a consignas más graves y trascendentales que a la de intimar a Josué a que se quitara el calzado. Lo más probable es que el personaje misterioso quiso urgir el rito de la circuncisión, que se había descuidado en el desierto. Se dice que Yahvé salió al encuentro de Moisés, queriéndole matar. Séfora aplacó su ira circuncidando a su hijo. Con la narración de este episodio, sin terminar, sin duda, se destaca la relevante personalidad de Josué, que por su reverencia y humildad puede parangonarse con Abrahám y Moisés. Todo en el contexto invita a reconocer en el jefe de los ejércitos de Yahvé a un ser sobrenatural, a un ángel de Yahvé que debía convertirse en guía de los israelitas en la penetración y conquista de Canaán.

Ceremonias en Gilgal

Estas ceremonias reinauguran el proceso histórico del pueblo de Dios. La idea es que con el milagroso cruce del río Jordán los hebreos retoman el proyecto divino. Por esa razón tienen lugar aquí los ritos sagrados que sirven de renovación del pacto con Jehová, interrumpido por la desobediencia de la primera generación.

El acto de la circuncisión de los hijos de Israel tiene un sentido teológico en este pasaje. Su interés radica en mostrar que ante lo inminente de la toma de Jericó la preparación más importante radicaba no en la afinación de la destreza militar, sino en la reanudación del pacto. En el fondo esta es la razón principal por la cual el pueblo llega a poseer esta tierra.

El “de nuevo” no significa que se repita el mismo acto con los varones del pueblo, sino que es la segunda ocasión especial en que se iba a realizar una circuncisión general. Al parecer fue realizada con anterioridad a la celebración de la Pascua, y el rito llegó a ser considerado como requisito para los que participarían de la Pascua.

Según el texto la Pascua no se había vuelto a celebrar, por la desobediencia del pueblo en el desierto manifestada en incredulidad. Para el autor del libro de Josué es un hecho que esa generación por su rebeldía había interrumpido parcialmente la experiencia del pacto, es decir, en la vida del pueblo, pues Jehová se mantuvo siempre fiel. De ahí que en este libro se enfatice un nuevo comienzo, una nueva etapa en la vida e historia de Israel que implicaba una ruptura con la herencia de la generación perdida en el desierto. Es como la ruptura de un huevo. Este no se rompe dos veces sin que ya se haya derramado su contenido. Es necesario tener uno nuevo para comenzar de nuevo. Hay daños irreparables y eso es lo que el autor considera que sucedió a esta generación del desierto. El acto de la circuncisión, que se lleva a cabo en este lugar del peregrinaje, compromete a los «hijos de aquellos» con la nueva empresa, que implica la iniciación de una nueva etapa en la historia de este pueblo. Esto marcaría una huella no sólo física sino espiritual, pues ahora tenían el mismo privilegio y la gran responsabilidad que tuvieron sus padres cuando recién salieron de Egipto. Aspiran obtener una tierra que fluye leche y miel, donde hay abundancia de lluvias que permiten la fertilidad.

Esta renovación del pacto hace que el pueblo no tenga la afrenta de las burlas con que los egipcios se gozaron cuando andaban los israelitas errabundos en el desierto. De esta manera confirma la nueva etapa que está para comenzar.

Es importante subrayar que aun en medio de la ausencia de estos ritos en el desierto, Jehová se había manifestado de maneras portentosas al pueblo. De modo que los ritos no constituyeron un prerequisito para la acción amorosa de Dios. él siempre permaneció fiel. Su fidelidad es incondicional, su acción es libre y soberana.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar