Jueces 16:24 Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nuestro dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de nosotros.
Dagón era el dios más importante de los filisteos, el dios del grano y de la cosecha. Habían muchos templos construidos en su honor y ahí la adoración incluía el sacrificio humano. Los templos eran además los centros locales de entretenimiento. Del mismo modo que la gente hoy en día acude a los teatros, los filisteos llenaban los templos locales. Se sentaban en el techo plano del templo y miraban hacia el patio que quedaba abajo. Lo que comúnmente presenciaban era la tortura y la humillación de los prisioneros.
Debido al control que los filisteos ejercían sobre los israelitas, pensaban que su dios era más fuerte. Pero cuando se colocó el arca de Dios ante Dagón en un templo similar, el ídolo cayó y se hizo pedazos. La fuerza de Dios va más allá de números o del poder físico.
Jueces 16:25 Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas.
Para que nos divierta , esto es, para que actúe ante nosotros.
Jueces 16:26 Entonces Sansón dijo al joven que le guiaba de la mano: Acércame, y hazme palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas.
Palpar las columnas : Los filisteos han realizado excavaciones en un templo filisteo similar al descrito en esta narración. Tenía una larga nave interior cubierta originalmente por un techo apoyado en dos columnas de madera.
Jueces 16:27 Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principales de los filisteos estaban allí; y en el piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Sansón.
Jueces 16:28 Entonces clamó Sansón a Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.
Jueces 16:29 Asió luego Sansón las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y echó todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre una y su mano izquierda sobre la otra.
Jueces 16:30 Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los principales, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado durante su vida.
A pesar del pasado de Sansón, Dios escuchó y contestó su oración destruyendo el templo pagano y a sus adoradores. Dios todavía lo amaba. Estaba dispuesto a escuchar la oración de confesión y de arrepentimiento de Sansón y a utilizarlo en este momento final. Uno de los efectos del pecado en nuestra vida es quitarnos el deseo de orar. Pero un comportamiento moral perfecto no es un requisito para orar. No permita que los sentimientos de culpabilidad a causa del pecado lo aparten de su único medio de restauración. No importa cuánto tiempo haya estado lejos de Dios, El está listo para escucharlo y restaurar la relación. Todas las situaciones de la vida pueden salvarse si está dispuesto a volverse otra vez a El. Si Dios pudo seguir trabajando en la situación de Sansón, sin duda puede hacer algo valioso en la suya.
Jueces 16:31 Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y le tomaron, y le llevaron, y le sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte años.
Juzgó a Israel : Véase la nota a 15.20. El Espíritu del Señor le dio a Sansón una fuerza sobrenatural y habilidades que le permitieron realizar proezas heroicas en favor de Israel. Se le incluye, sin comentarios, en la relación de héroes de la fe.
Epílogo : Dos historias se añaden al libro de los Jueces en calidad de epílogo. El primer episodio condena la corrupción en el culto israelita. Cuenta la historia del establecimiento por Micaía de un sitio paganizado donde rendir culto y la adopción por parte de los danitas de esta forma de culto cuando emigraron al norte. El segundo episodio del epílogo ilustra la corrupción moral de Israel. Relata la infortunada historia de la degenerada conducta de los hombres de Gabaa hacia la concubina de un levita y el inicio de la guerra civil contra la tribu de Benjamín, que apoyó a quienes cometieron esa atrocidad
