La burla a la madre de Sísara se contrasta con la bendición de Jael. Inicialmente provoca cierta simpatía para la madre. Sentimos tristeza al verle esperando ansiosamente a su hijo, quien nunca regresará. Sin embargo, los próximos versículos revelarán su avaricia y crueldad. La madre cananea es lo contrario de Débora, madre en Israel.
Ya hay algunos detalles que comienzan a modificar nuestra actitud. La ventana-celosía indica que la cananea vive en una casa (a continuación veremos que ha de ser suntuosa), no en una tienda sencilla como Jael. Las referencias a los carros nos hacen recordar que su hijo es un opresor cruel que ha salido para aplastar a la resistencia israelita. La palabra traducida ruedas realmente se refiere al sonido de los cascos de los caballos. La madre ansiosamente espera oír esos cascos, señalando la llegada triunfal del ejército cananeo, pero el lector ya los ha oído, huyendo de la batalla.
Las palabras de las damas parecen distraer a la madre de Sísara de sus preocupaciones. Por supuesto, las cananeas más sabias estaban totalmente equivocadas. El hecho que la madre tenía damas indica que ella era de la clase alta. Puede hasta implicar que Sísara fuera rey de Haroset-goím. Si así fuera, su madre podría ser la mujer más importante de la ciudad. En muchos de los pueblos del Antiguo Oriente la primera dama no era la esposa del rey, sino su madre.
No solo los guerreros cananeos, sino también sus mujeres eran opresores egoístas. Su avaricia resalta por la repetición de botín cuatro veces. Calmaban su ansiedad repitiéndose que el ejército tardaba porque había tanto botín israelita que recoger. Aun los veinte años de saqueos no había saciado su avaricia.
Las damas traen a colación dos clases de botín, ambas de interés para el sexo femenino. Lo que más despierta nuestra antipatía es su alegría por el botín sexual. El vocablo traducido joven es lit. “vientre”. Las señoritas israelitas serían tomadas cautivas para satisfacer sexualmente a los cananeos y darles hijos. Las señales de alegría en relación con esta esclavitud sexual es especialmente chocante en labios femeninos. Es también irónica, porque sabemos que Sísara ha sido destruido a los pies (lit., “entre los pies”) de una mujer.
El otro botín es textil. La ropa bordada de colores sería el producto de muchas horas de trabajo femenino. Tendría un alto valor económico.
Muchos eruditos enmiendan el heb.. La RVA sigue el heb. estrictamente con pocas excepciones. Su enmienda más significativa es la última frase, donde el heb. tiene “para los cuellos de botín”, una expresión oscura. La enmienda afecta solamente las vocales. Otras propuestas para esta frase incluyen “botín para su cuello” y «para el cuello del saqueador». El sentido general es claro: la tela robada de las israelitas adornaría el cuello de los saqueadores.
Joya bíblica “¡Perezcan así todos tus enemigos, oh Jehová! Pero los que te aman sean como el sol cuando se levanta en su poderío».
El cántico deja a las cananeas abruptamente, para concluir con otra maldición para los enemigos de Jehová y una bendición para los que le aman.
Los opresores de Israel son enemigos de Jehová porque maltratan a su pueblo. La maldición es que perezcan así: que sean derrotados como los reyes de Canaán, que mueran como Sísara, y que sus esperanzas rapaces se conviertan en desilusión, tal como en el caso de la madre de Sísara.
Los pactos del antiguo mundo exigían que el vasallo “amara” al soberano. No se trataba de un amor sentimental, sino de la lealtad. Es en este sentido que el AT exige que Israel ame a Jehová. La bendición es que los que le son leales sean coronados con cada vez más éxito y bienestar, así como el sol aumenta su luz y calor en su marcha triunfante de un extremo del cielo al otro.
La última oración no es parte del poema, sino la conclusión de la narración en prosa.
