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Nehemías 13: Reformas de Nehemías

Nehemías 13:28 Uno de los hijos de Joiada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, era yerno de Sanbalat,[u] el horonita; por tanto, lo eché de mi lado.

Nehemías 13:29 «¡Acuérdate de ellos, Dios mío, de los que contaminan el sacerdocio y el pacto del sacerdocio y de los levitas!».[v]

Nehemías 13:30 Los limpié, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas por sus grupos, a cada uno en su servicio;[w]

Nehemías 13:31 lo mismo hice para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. «¡Acuérdate de mí, Dios mío, para bien!».

Este es un resumen de las reformas ofrecido por Nehemías para mostrar que había cumplido su misión. Su satisfacción con los resultados obtenidos se evidencia en esta oración final en la que rinde cuentas sin presentar ningún otro reclamo de recompensa.

«Acuérdate de mí, Dios mío, para bien» significa «mírame favorablemente por todo lo que he hecho».

La historia de Nehemías proporciona muchos principios para un liderazgo eficaz que siguen siendo válidos en la actualidad.

(1) Tenga un propósito claro y continúe evaluándolo a la luz de la voluntad de Dios. Nada evitó que Nehemías se mantuviera en el carril.

(2) Sea directo y sincero. Todos sabían exactamente lo que Nehemías necesitaba, y hablaba la verdad aun cuando esto hiciera más difícil alcanzar la meta.

(3) Viva por encima del reproche. Las acusaciones en contra de Nehemías eran vacías y falsas.

(4) Sea una persona de oración constante, obteniendo poder y sabiduría de su contacto con Dios. Todo lo que Nehemías hizo glorificó a Dios.

A veces el liderazgo parece algo atractivo, pero a menudo es un trabajo solitario, ingrato y lleno de presiones que comprometen los valores y los estándares. Nehemías pudo llevar a cabo una enorme tarea en contra de las increíbles probabilidades de fracaso debido a que aprendió que no existe éxito sin riesgo de fracaso; no hay recompensa sin trabajo arduo; no hay oportunidad sin crítica y no hay verdadero liderazgo sin confianza en Dios. Este libro trata sobre la reconstrucción de los muros de una gran ciudad, pero además trata de renovación espiritual, de la reconstrucción de la dependencia de Dios de un pueblo. Cuando quitamos nuestros ojos de Dios, nuestras vidas comienzan a desmoronarse.

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