El ángel y el asna de Balaam
Núm 22:21 Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab.
Núm 22:22 Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos.
Dios está aparentemente disgustado por la disposición de Balaam de marcharse sin prestar atención a las consecuencias que ello traería a Israel. Más tarde Balaam es castigado por su actitud negligente; también hay un indicio de que no haya obedecido del todo y de que haya hablado más allá de lo que Dios le ordenó.
Núm 22:23 Y el asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam al asna para hacerla volver al camino.
Dios permitió que Balaam fuera con los mensajeros del rey Balac, pero estaba enojado por la actitud codiciosa de Balaam. Balaam había dicho que no podía ir contra Dios sólo por dinero, pero su resolución no parecía muy firme. Su codicia por la riqueza que le ofrecía el rey lo cegó tanto que no pudo ver que Dios estaba tratando de detenerlo. Aun cuando sepamos lo que Dios quiere que hagamos, nuestra ambición de dinero, posesiones o prestigio también puede cegarnos. Podemos evitar el error de Balaam si miramos más allá de lo atractivo de la fama o de la fortuna a los beneficios a largo plazo que nos trae el seguir a Dios.
Núm 22:24 Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro.
Núm 22:25 Y viendo el asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla.
Núm 22:26 Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda.
Núm 22:27 Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo.
Las asnas se utilizaban para transporte, carga, moler el grano y arar los campos. Eran, por lo general, muy confiables, lo que explica por qué Balaam se enojó tanto cuando su asna no quiso caminar.
Núm 22:28 Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?
Núm 22:29 Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. !!Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!
El asna le salvó la vida a Balaam, pero lo hizo quedar como un tonto. Por eso Balaam azotó al animal. En ocasiones herimos a gente inocente que se cruza en nuestro camino porque nos sentimos humillados o nuestro orgullo está herido. Estallar en ira contra otros puede ser señal de que hay algo que no está bien en nuestro corazón. No permita que su orgullo herido lo lleve a herir a otros.
Núm 22:30 Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No.
Núm 22:31 Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro.
