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Números 22: Balac manda llamar a Balaam

Núm 22:1 Partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab junto al Jordán, frente a Jericó.

La historia de los israelitas y los moabitas se desarrolla en tres escenarios: Los moabitas reclutan a un profeta de Mesopotamia para que maldiga a Israel, aunque éste sólo logra bendecirlo; los israelitas rinden tributo de adoración a Baal-peor, lo que estuvo acompañado de fornicación ritual con las mujeres moabitas; y el ataque sobre Madián en venganza por el papel que los madianitas desempeñaron en la apostasía de Baal-peor.

El tema de este pasaje es el reclutamiento de Balaam, cómo fue reclutado Balaam; una importante advertencia que Balaam recibe en el camino; y los oráculos de Balaam.

Los campos de Moab : Nombre tradicional del área. Había sido arrebatada a Moab por Sehón el amorreo (véase 21.26), quien fue a su vez derrotado por Israel. Ahora era territorio israelita y lugar de concentración para la conquista de la tierra prometida; más tarde se convirtió en parte de ella. El resto de los acontecimientos de los libros de Números y Deuteronomio tienen lugar aquí.

Núm 22:2 Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel había hecho al amorreo.

Núm 22:3 Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.

Núm 22:4 Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab.

Los ancianos de Madián procedían del territorio al sur y al este de Moab. Se les presenta aquí como conspiradores, de ahí que sean exterminados.

Núm 22:5 Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí.

Balaam : Procedía de Mesopotamia, cerca del río éufrates, a una distancia de alrededor de 600 km, o sea, a aproximadamente un mes de camino.

Núm 22:6 Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.

Balac, como todos los guerreros del mundo antiguo, cree que el resultado de las batallas está determinado por los dioses; por lo tanto, piensa que la maldición le permitirá derrotar a los israelitas.

Balaam era un hechicero, o sea, alguien que se llamaba para maldecir a otros. En los tiempos del Antiguo Testamento era común creer en maldiciones y bendiciones. Se creía que los hechiceros tenían influencia con los dioses. Así es que el rey de Moab quiso que Balaam usara su influencia ante el Dios de Israel para proferir una maldición contra los israelitas, con la esperanza de que, por medio de la magia, Jehová se volviera en contra de su pueblo. ¡Ni Balaam ni Balac tenían la menor idea de con quién estaban tratando!

Núm 22:7 Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.

Núm 22:8 El les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

Balaam es considerado como alguien que escucha a Jehová, o sea, como un profeta, aunque no se trata de un israelita

Núm 22:9 Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo?

Y vino Dios a Balaam : No especifica la forma de la revelación. Como es de noche, quizás se trate de una visión o de un sueño.

¿Por qué hablaría Dios por medio de un hechicero como Balaam? Dios quería dar un mensaje a los moabitas y ellos ya habían elegido a Balaam. Así que este estaba disponible para ser utilizado por Dios, al igual que utilizó al Faraón malvado para realizar su voluntad en Egipto. Balaam entró en su rol profético de una manera seria, pero su corazón estaba confundido. Tenía algún conocimiento de Dios, pero no el suficiente para dejar su magia y volverse de todo corazón a Dios. Aun cuando su historia nos lleva a pensar que se volvió completamente a Dios, en pasajes posteriores de la Biblia se muestra que Balaam no pudo resistir la tentación del dinero y de la idolatría.

Núm 22:10 Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme:

Núm 22:11 He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo.

Núm 22:12 Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es.

Núm 22:13 Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.

En primer lugar, Jehová le prohíbe a Balaam marchar. Como después le permite ir, esta negativa debe ser considerada como una manera de subrayar la intención del Señor de proteger a los israelitas.

Núm 22:14 Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros.

Núm 22:15 Volvió Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros;

Núm 22:16 los cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego que no dejes de venir a mí;

Núm 22:17 porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo.

Núm 22:18 Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.

Núm 22:19 Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová.

Núm 22:20 Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.

Se le da permiso de marchar, pero Balaam se encuentra sometido a una estricta subordinación, como se demostró con la prohibición anterior

El ángel y el asna de Balaam

Núm 22:21 Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab.

Núm 22:22 Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos.

Dios está aparentemente disgustado por la disposición de Balaam de marcharse sin prestar atención a las consecuencias que ello traería a Israel. Más tarde Balaam es castigado por su actitud negligente; también hay un indicio de que no haya obedecido del todo y de que haya hablado más allá de lo que Dios le ordenó.

Núm 22:23 Y el asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam al asna para hacerla volver al camino.

Dios permitió que Balaam fuera con los mensajeros del rey Balac, pero estaba enojado por la actitud codiciosa de Balaam. Balaam había dicho que no podía ir contra Dios sólo por dinero, pero su resolución no parecía muy firme. Su codicia por la riqueza que le ofrecía el rey lo cegó tanto que no pudo ver que Dios estaba tratando de detenerlo. Aun cuando sepamos lo que Dios quiere que hagamos, nuestra ambición de dinero, posesiones o prestigio también puede cegarnos. Podemos evitar el error de Balaam si miramos más allá de lo atractivo de la fama o de la fortuna a los beneficios a largo plazo que nos trae el seguir a Dios.

Núm 22:24 Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro.

Núm 22:25 Y viendo el asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla.

Núm 22:26 Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda.

Núm 22:27 Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo.

Las asnas se utilizaban para transporte, carga, moler el grano y arar los campos. Eran, por lo general, muy confiables, lo que explica por qué Balaam se enojó tanto cuando su asna no quiso caminar.

Núm 22:28 Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?

Núm 22:29 Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. !!Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!

El asna le salvó la vida a Balaam, pero lo hizo quedar como un tonto. Por eso Balaam azotó al animal. En ocasiones herimos a gente inocente que se cruza en nuestro camino porque nos sentimos humillados o nuestro orgullo está herido. Estallar en ira contra otros puede ser señal de que hay algo que no está bien en nuestro corazón. No permita que su orgullo herido lo lleve a herir a otros.

Núm 22:30 Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No.

Núm 22:31 Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro.

Núm 22:32 Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí.

Perverso connota falta de escrúpulos.

Núm 22:33 El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva.

Núm 22:34 Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volveré.

Núm 22:35 Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.

El relato sobre el asna de Balaam sirve a éste de advertencia. Como profeta, él y no el asna debía haber visto el ángel del Señor. Su deseo de matar al animal con una espada constituye una ironía, porque él es quien se encuentra amenazado por la espada del ángel. La visión profética de Balaam se había opacado por el brillo de la recompensa.

Núm 22:36 Oyendo Balac que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, que está junto al límite de Arnón, que está al extremo de su territorio.

Núm 22:37 Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo a llamarte? ¿Por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo honrarte?

Núm 22:38 Balaam respondió a Balac: He aquí yo he venido a ti; mas ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré.

Núm 22:39 Y fue Balaam con Balac, y vinieron a Quiriat-huzot.

Quiriat – huzot : Localidad desconocida.

Núm 22:40 Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió a Balaam, y a los príncipes que estaban con él.

Balac hizo matar : Significa ofrecer un sacrificio pagano. Aparentemente, Balaam y los príncipes que lo reclutaron comieron la carne de estos animales.

Balaam bendice a Israel

Núm 22:41 El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí vio a los más cercanos del pueblo.

El nombre Bamot-baal quiere decir «lugares altos de Baal» y estaba próximo a Hesbón y Dibón. Era la primer parada en el camino hacia las altas planicies de Moab. Desde este punto panorámico se podía ver el campamento israelita en su totalidad.

Subir a Bamot – baal : Santuarios donde adoraban los moabitas. Algunos consideran que éste es el nombre de un lugar

Balaam

Balaam fue uno de esos personajes interesantes del Antiguo Testamento que, aun cuando no pertenecían al pueblo escogido de Dios, estaba dispuesto a reconocer que Jehová (el Señor) era un Dios poderoso. Pero Balaam no creía en el Señor como el único Dios verdadero. Su historia expone el peligro de mantener una fachada exterior de espiritualidad sobre una vida interior corrupta. Balaam era un hombre dispuesto a obedecer las órdenes de Dios mientras pudiera sacar algún provecho. Esta mezcla de motivos -obediencia y beneficio- a la larga lo llevó a la muerte. Aun cuando conoció el poder imponente del Dios de Israel, su corazón corrió siempre tras la riqueza que podría obtener en Moab. Allí regresó a morir cuando los ejércitos de Israel invadieron.

Finalmente, todos vivimos el mismo proceso. Lo que somos y quiénes somos saldrá de alguna manera a la superficie, destruyendo las máscaras que nos habremos puesto para cubrir nuestra verdadera identidad. Los esfuerzos que llevemos a cabo para mantener nuestra apariencia serían más útiles si los ocupáramos en encontrar la respuesta al pecado en nuestra vida. Podemos evitar caer en el error de Balaam al enfrentarnos a nosotros mismos y al darnos cuenta de que Dios está dispuesto a aceptarnos, perdonarnos y literalmente volvernos a hacer desde adentro. No se pierda del gran descubrimiento que eludió a Balaam.

Balaam fue conocido ampliamente por sus maldiciones y bendiciones efectivas. Obedeció a Dios y bendijo a Israel, a pesar del soborno del rey Balac mas cometió sus errores: Alentó a los israelitas a que adoraran ídolos. Regresó a Moab y lo mataron en la guerra

De su vida aprendemos que: Las motivaciones son tan importantes como las acciones. El tesoro de uno se encuentra donde está su corazón. Vivió cerca del río Eufrates, viajó a Moab, de profesión Hechicero, profeta, hijo de Beor. Contemporáneo de Balac (rey de Moab), Moisés, Aarón

La historia de Balaam:

A petición del rey Balac, Balaam viajó aproximadamente 640 km para maldecir a Israel. Balac llevó a Balaam al monte Bamot-baal(los lugares altos de Baal), luego al monte Pisga y finalmente al monte Peor. Desde cada una de estas montañas se veían los campos de Moab donde estaban acampados los israelitas. Pero para consternación del rey, Balaam no maldijo a Israel, sino que lo bendijo.

La llegada a los campos de Moab, 22:1. Ahora Israel ha llegado al umbral de la tierra prometida, en los llamados campos de Moab, frente a Jericó. Los eventos en el resto del libro de Números y todo el libro de Deuteronomio tienen lugar allí en los campos de Moab.

Acontecimientos y leyes en las llanuras de Moab

Como antes en el monte Sinaí, Israel pausa por un período más o menos largo en su viaje. Aquí en los campos de Moab, recibe otra vez afirmaciones de las promesas de Dios a través de las profecías de Balaam. Pero otra vez el pueblo cae en la apostasía en adorar a Baal de Peo. Una vez más el pueblo recibe nuevas leyes e instrucciones de Dios. Estas leyes acerca de la división de la tierra prometida y la adoración de Israel dentro de la tierra implícitamente reafirman las promesas de Dios de dar la tierra al pueblo de Israel.

En respuesta a estas promesas divinas, el pueblo tiene que organizarse y constituirse de nuevo. A través del segundo censo, el pueblo se organiza para conquistar y repartir la tierra prometida. Se hace provisión para la continuidad del liderazgo con el nombramiento de Josué como el sucesor de Moisés. Teológicamente, el pueblo se constituye una vez más como una teocracia sacerdotal, una comunidad de fe que reconoce a Jehová como su Rey divino y a los sacerdotes y levitas como mediadores. La obediencia del pueblo a los mandatos divinos en cuanto a la guerra santa contra Madián demuestra su reconocimiento del señorío de Jehová, y la repartición del botín demuestra su apoyo a los sacerdotes y levitas. Además, el pueblo reafirma su compromiso de tomar la tierra prometida a pesar del pedido de algunas tribus de asentarse al este del Jordán. Un repaso del cuidado de Dios en el pasado anima la fe del pueblo frente a los desafíos de esta campaña.

No encontramos indicaciones en el texto de cuánto tiempo el pueblo pasó en los campos de Moab. Aparentemente fue un período de algunos meses porque casi todos los acontecimientos en Números tienen su sede allí, además de los discursos de Moisés en el libro de Deuteronomio.

El episodio de Balaam

Este pasaje, quizá más que cualquier otro en el Pentateuco, demuestra la futilidad de intentar asignar diferentes fuentes literarias en base al uso de los nombres divinos usados. Los nombres de Dios y Jehová se usan en un pasaje poético como expresiones paralelas o como sinónimos.

Además, el comentarista Wenham argumenta que el pasaje como está revela una unidad literaria porque refleja un plan coherente que emplea una estructura triple. Primeramente Balaam tiene tres encuentros con Dios, los primeros dos en casa y el tercero en el camino. En el tercero, el ángel de Jehová aparece tres veces a la asna, que intenta evitarle tres veces y es azotada por Balaam tres veces. Al llegar al rey de Moab, Balaam ofrece sacrificios e intenta maldecir a Israel tres veces. En los primeros dos encuentros de cada ciclo, Balaam toma la iniciativa en buscar a Dios, pero en los últimos encuentros de cada ciclo, es Dios el que toma la iniciativa en buscar a Balaam. Hay otra correspondencia entre la última escena de cada ciclo en que son más largas que las escenas anteriores. Finalmente, hay varias alusiones en cada escena a lo que pasó en las otras escenas. Todo esto parece apoyar la unidad del pasaje.

La historia de Balaam y Balac. Balaam era un adivino, aparentemente de renombre, de Siria o de PadánAram, cerca del río Eufrates. Cómo llegó a conocer a Jehová no lo sabemos, pero el relato lo presenta varias veces como uno que por lo menos conoce a Jehová. La historia está llena de ironía, que a menudo le da una nota cómica, aunque los temas tratados son muy serios. Aunque Balaam tiene el nombre de ser un gran vidente, resulta que su asna (un animal notado por su terquedad y estupidez) demuestra más perspicacia espiritual que él. Y aunque Balaam persiste obstinadamente en su intento de maldecir a Israel, Jehová lo utiliza como su instrumento para bendecir al pueblo y para anunciar promesas del futuro glorioso de Israel. Aun pronuncia una profecía que los judíos interpretaron como una profecía mesiánica.

¿Qué podemos concluir en cuanto al carácter de Balaam? En Números 22-24, parece que todo lo que se dice acerca de él es positivo. Es un profeta de Jehová que fielmente anuncia la palabra de Jehová, a pesar de los grandes incentivos ofrecidos por los enemigos del pueblo de Dios de hacer otra cosa. Pero otros pasajes, lo condenan rotundamente. El pasaje clave dice que las hijas de Madián involucraron a los israelitas en la idolatría, que trajo como consecuencia la ira divina sobre Israel, por el consejo de Balaam. La diferencia parece tan grande que varios eruditos creen que había dos tradiciones contradictorias acerca de Balaam.

Hay algunos indicios aun en los capítulos 22-24 de que el carácter de Balaam no es del todo bueno. La afirmación de Balaam en 22:18 de que ni una casa llena de plata y oro puede desviarle de declarar la palabra de Jehová da la impresión de que Balaam no tiene ningún interés en la ganancia material. Pero en el antiguo Medio Oriente, uno podía fingir una actitud de indiferencia en cuanto al dinero como una táctica astuta para obtener un precio más alto. El énfasis continuo de Balaam en que no puede hacer nada más que anunciar la palabra de Jehová puede ser una manera de enfatizar la autoridad divina de sus pronuncios para obtener un precio más alto en vez de una indicación de la santidad de Balaam. Parece que Balaam generalmente aceptaba los honorarios del adivino aunque no se dice explícitamente que los aceptó en este caso. También usaba encantamientos. Los adivinos y encantadores son una abominación a Jehová. Entonces hay indicaciones de que Balaam no era el santo que algunos intérpretes han pensado.

Balaam fue el instrumento que Dios usó para anunciar profecías impresionantes en cuanto al futuro de su pueblo y aun de la venida del Mesías. Con todo, no debemos dejar que esto nos engañe en cuanto al carácter de Balaam. Si Dios puede hablar a través de una asna, seguramente lo puede hacer a través de un hombre, aun uno que va en contra de los propósitos divinos. El énfasis en el relato cae sobre el poder de Dios, no sobre la santidad ni la aptitud del instrumento usado. Varias veces en la Biblia encontramos que profetas falsos y hombres no piadosos pueden predecir acontecimientos. Ni profecías ni otras señales pueden garantizar el carácter ni la santidad del que las hace.

Aunque Balaam siguió la letra de las instrucciones divinas de decir sólo lo que Jehová le había mandado, su espíritu era todavía perverso. Quería recibir la recompensa que le había ofrecido Balac, rey de Moab. Por eso, aunque al fin reconoció que él mismo no podía maldecir a Israel contra la bendición de Jehovah, les aconsejó a los moabitas y madianitas cómo podían ponerle una trampa. Así logró que Jehová mismo mandara su maldición sobre Israel como castigo por su pecado. Balaam llega a ser entonces un ejemplo de uno que quiere servir a Jehová y al mundo a la vez. Quería obedecer a Dios, pero también quería tanto la recompensa que el mundo le ofrecía que se comprometió con el mundo para recibirla. Su caso es una ilustración trágica de la verdad que Jesús pronunció: No podéis servir a Dios y a las riquezas. Ver también que hay que huir de (entre otras cosas) el amor al dinero, que Pablo dice que es la raíz de todos los males.

El primer pedido de Balac, rey de Moab. Después de ver las victorias de Israel sobre Sejón y Og, parece que Balac de Moab tiene miedo de perder su territorio a los israelitas. Este temor le causa mandar por Balaam para que maldiga a Israel. Lo hace en cooperación con Madián, v. 4. Balac dice que Israel es demasiado fuerte para que él lo enfrente en batalla, pero tiene confianza en la habilidad de Balaam de poner una maldición/hechizo sobre Israel. Balaam vivía en Petor sobre el río Eufrates en el norte de Siria. La RVA sigue el texto hebreo masorético, en la tierra de los hijos de su pueblo. Varios intérpretes sugieren un cambio de una letra para dar “en la tierra de Amav”, que estaba en el norte de Siria (o Aram). La tierra de Amav se menciona en una inscripción del siglo XV a. de J.C. en Siria.

El primer encuentro de Balaam con Dios. Cuando los mensajeros de Balac llegan, Balaam busca una palabra de Jehová. Aunque no es del pueblo de Israel, conoce a Jehová (ver v. 18: Jehová mi Diosi ). Dios le dice claramente: No vayas con ellos ni maldigas al pueblo, porque es bendito. Entonces, Balaam no va con los mensajeros cuando vuelven a Balac. Obedece a Jehová aquí, pero ya vemos el conflicto entre su deseo de obedecer a Dios y su deseo de recibir los honorarios del adivino que trajeron los ancianos de Moab y Madián.

El segundo pedido y la cooperación de Balaam,. Balac manda mensajeros otra vez que prometen gran honor (e implícitamente gran recompensa material. Las palabras de Balaam son muy nobles: Aunque Balac me diera su casa llena de plata y de oro, yo no podría transgredir el mandato de Jehová mi Dios… Sin embargo, sus acciones revelan otra actitud. Vuelve a pedir a Dios permiso para ir aunque Dios ya le había dicho claramente: No vayas en la ocasión anterior. En este segundo encuentro con Dios, aparentemente recibe el permiso de Dios para ir con los mensajeros.

¿Cómo debemos entender esto, especialmente a la luz de que la ira de Dios se encendió contra Balaam? ¿Por qué fue? El comentarista Young sugiere que Dios permite que Balaam vaya, pero sólo si se somete a la dirección divina. Entiende que la ira de Dios se enciende porque la intención de Balaam es de maldecir a Israel en vez de obedecer a Dios. Algunos creen que Balaam confunde su deseo de ir con la voluntad de Dios, pero que en realidad, nunca fue la voluntad de Dios que fuera. Otros creen que Dios le permite ir porque Balaam ya ha determinado hacerlo, pero que no es la voluntad perfecta ni la intención de Dios que vaya. Dios le permite ir porque va a cumplir su propósito a través de, y aun a pesar de Balaam. La razón por la cual Balaam quería tanto ir con los mensajeros de Balac es que quería la recompensa material ofrecida. Ya ha tomado su decisión; en vez de realmente buscar la voluntad de Dios, sólo quiere que Dios confirme lo que ya ha decidido hacer. Su experiencia debe servir como una advertencia para nosotros de no hacer como él hizo.

El viaje de Balaam y su asna que habla. Balaam se levanta muy de mañana para emprender el viaje, revelando así cuánto anhela ir con ellos. No está buscando a Dios en el camino, pero ahora Dios sale a su encuentro. El ángel de Jehová se pone en el camino de Balaam para matarlo porque su camino es perverso. Balaam no ve al ángel, pero el asna sí, y se desvía dos veces y se detiene la tercera vez para evitar la espada del ángel. El animal es más sensible a las realidades espirituales que Balaam, un supuesto profeta de Dios que tiene sus ojos cegados por la avaricia. No ve nada extraño en la conducta del asna, que nunca se portó así antes y aunque los adivinos de Mesopotamia generalmente consideraron las acciones extrañas de los animales como un augurio.

Al fin, Dios le da al asna la capacidad de hablar. Algunos entienden que lit. habló con una voz audible; otros, que Balaam siente las palabras en su mente. Dios abre sus ojos para ver el ángel, que le habla. Balaam responde: Si esto te parece mal, yo me volveré. ¡Por supuesto que le parecía mal a Dios! Ya le había dicho que su camino era perverso; debiera haber dado la vuelta en el acto. Pero todavía quiere conformar la voluntad de Dios a la suya, en vez de conformar la suya a la de Dios. Dios le permite seguir para cumplir el propósito divino de bendecir a Israel.

Esta historia revela un paralelo marcado entre la situación de Balaam y la de su asna. El asna es empujada por el palo de Balaam, pero limitado por el ángel de Jehová con la espada desenvainada. Así Balaam mismo es empujado por su propia avaricia y las demandas de Balac, pero a la vez limitado por el poder divino. El firme propósito de Dios es de bendecir a Israel, y Balaam no puede cambiar eso. La voluntad perfecta de Dios era que Balaam se quedara en casa, pero como está determinado a ir, Dios lo empleará para bendecir a Israel a pesar de su propósito egoísta. Entonces, Balaam recibe el permiso divino para ir otra vez, pero con la condición de hablar sólo lo que Dios le diga. Si Dios puede poner palabras en la boca de un hombre terco y rebelde, así lo hará.

La llegada de Balaam y su recepción por Balac. Balac indica que está esperando a Balaam con anticipación cuando sale a la frontera para recibirle. Subraya que puede ofrecer una recompensa considerable. Pero Balaam le indica claramente que está limitado en lo que puede hacer: ¡La palabra que Dios ponga en mi boca, ésa hablaré. Quiere el pago ofrecido, pero no quiere hacer nada para encender la ira de Dios.

Los oráculos de Balaam. Jehová había prometido a los patriarcas una descendencia multiplicada, las bendiciones divinas, y la posesión de la tierra de Canaán. Estos mismos temas se encuentran en las profecías de Balaam. Predice que Israel será un pueblo numeroso que vivirá segura y confiadamente en la tierra. La inclusión de estas profecías aquí entonces sirve para poner énfasis en que Jehová está por cumplir las promesas antiguas a los patriarcas. También subraya que Jehová es soberano en los asuntos de las naciones. A pesar de la oposición de otros pueblos, nada ni nadie puede anular el propósito divino de bendecir a Israel.

Varios eruditos han reconocido que el lenguaje de los oráculos de Balaam es muy antiguo. (Un oráculo es un mensaje de sabiduría o un mensaje profético, generalmente expresado en forma poética.) Allbright consideró que se compusieron alrededor de 1200 a. de J.C. Tenemos entonces otra confirmación de la antigüedad de los materiales del libro de Números.

El primer oráculo de Balaam. Balac lleva a Balaam a Bamotbaal (lit. los lugares altos de Baal), donde tiene su primer encuentro con Dios. Desde allí puede ver parte del campamento de Israel. Ofrece holocaustos allí sobre siete altares en un intento de buscar a Dios y obtener su favor según los métodos tradicionalmente usados por los adivinos. Dios le viene al encuentro, y le da la palabra de Jehová.

Balaam pronuncia su primera profecía. Dice que no puede maldecir a los que Dios no ha maldecido. Israel tiene la bendición de Dios, no su maldición. Reconoce el carácter único de Israel; es un pueblo puesto aparte para el servicio de Jehová. (RVR-1960 dice que Israel ha de habitar confiado, una referencia a seguridad, en vez de solitario como en RVA. La entrega de Israel a Jehová trae como resultado la protección divina.) Además, Balaam predice el crecimiento de Israel; su descendencia se multiplicará hasta llegar a ser como el polvo que no se puede contar. Esto será en cumplimiento de la promesa de Dios a los patriarcas en. Sea mi final como el suyo parece expresar el deseo de Balaam de llegar a ser tan bendito como Israel será en el futuro. Aquí tenemos una reafirmación de las promesas de Dios en de bendecir a Abraham y a su descendencia.

Balac expresa su disgusto. Está frustrado porque quería que alguien maldijera a Israel, y Balaam sólo ha anunciado bendiciones para Israel. Balaam le recuerda de que debe anunciar lo que Jehová le diga.

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