Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Números 22: Balac manda llamar a Balaam

Aunque Balaam siguió la letra de las instrucciones divinas de decir sólo lo que Jehová le había mandado, su espíritu era todavía perverso. Quería recibir la recompensa que le había ofrecido Balac, rey de Moab. Por eso, aunque al fin reconoció que él mismo no podía maldecir a Israel contra la bendición de Jehovah, les aconsejó a los moabitas y madianitas cómo podían ponerle una trampa. Así logró que Jehová mismo mandara su maldición sobre Israel como castigo por su pecado. Balaam llega a ser entonces un ejemplo de uno que quiere servir a Jehová y al mundo a la vez. Quería obedecer a Dios, pero también quería tanto la recompensa que el mundo le ofrecía que se comprometió con el mundo para recibirla. Su caso es una ilustración trágica de la verdad que Jesús pronunció: No podéis servir a Dios y a las riquezas. Ver también que hay que huir de (entre otras cosas) el amor al dinero, que Pablo dice que es la raíz de todos los males.

El primer pedido de Balac, rey de Moab. Después de ver las victorias de Israel sobre Sejón y Og, parece que Balac de Moab tiene miedo de perder su territorio a los israelitas. Este temor le causa mandar por Balaam para que maldiga a Israel. Lo hace en cooperación con Madián, v. 4. Balac dice que Israel es demasiado fuerte para que él lo enfrente en batalla, pero tiene confianza en la habilidad de Balaam de poner una maldición/hechizo sobre Israel. Balaam vivía en Petor sobre el río Eufrates en el norte de Siria. La RVA sigue el texto hebreo masorético, en la tierra de los hijos de su pueblo. Varios intérpretes sugieren un cambio de una letra para dar “en la tierra de Amav”, que estaba en el norte de Siria (o Aram). La tierra de Amav se menciona en una inscripción del siglo XV a. de J.C. en Siria.

El primer encuentro de Balaam con Dios. Cuando los mensajeros de Balac llegan, Balaam busca una palabra de Jehová. Aunque no es del pueblo de Israel, conoce a Jehová (ver v. 18: Jehová mi Diosi ). Dios le dice claramente: No vayas con ellos ni maldigas al pueblo, porque es bendito. Entonces, Balaam no va con los mensajeros cuando vuelven a Balac. Obedece a Jehová aquí, pero ya vemos el conflicto entre su deseo de obedecer a Dios y su deseo de recibir los honorarios del adivino que trajeron los ancianos de Moab y Madián.

El segundo pedido y la cooperación de Balaam,. Balac manda mensajeros otra vez que prometen gran honor (e implícitamente gran recompensa material. Las palabras de Balaam son muy nobles: Aunque Balac me diera su casa llena de plata y de oro, yo no podría transgredir el mandato de Jehová mi Dios… Sin embargo, sus acciones revelan otra actitud. Vuelve a pedir a Dios permiso para ir aunque Dios ya le había dicho claramente: No vayas en la ocasión anterior. En este segundo encuentro con Dios, aparentemente recibe el permiso de Dios para ir con los mensajeros.

¿Cómo debemos entender esto, especialmente a la luz de que la ira de Dios se encendió contra Balaam? ¿Por qué fue? El comentarista Young sugiere que Dios permite que Balaam vaya, pero sólo si se somete a la dirección divina. Entiende que la ira de Dios se enciende porque la intención de Balaam es de maldecir a Israel en vez de obedecer a Dios. Algunos creen que Balaam confunde su deseo de ir con la voluntad de Dios, pero que en realidad, nunca fue la voluntad de Dios que fuera. Otros creen que Dios le permite ir porque Balaam ya ha determinado hacerlo, pero que no es la voluntad perfecta ni la intención de Dios que vaya. Dios le permite ir porque va a cumplir su propósito a través de, y aun a pesar de Balaam. La razón por la cual Balaam quería tanto ir con los mensajeros de Balac es que quería la recompensa material ofrecida. Ya ha tomado su decisión; en vez de realmente buscar la voluntad de Dios, sólo quiere que Dios confirme lo que ya ha decidido hacer. Su experiencia debe servir como una advertencia para nosotros de no hacer como él hizo.

El viaje de Balaam y su asna que habla. Balaam se levanta muy de mañana para emprender el viaje, revelando así cuánto anhela ir con ellos. No está buscando a Dios en el camino, pero ahora Dios sale a su encuentro. El ángel de Jehová se pone en el camino de Balaam para matarlo porque su camino es perverso. Balaam no ve al ángel, pero el asna sí, y se desvía dos veces y se detiene la tercera vez para evitar la espada del ángel. El animal es más sensible a las realidades espirituales que Balaam, un supuesto profeta de Dios que tiene sus ojos cegados por la avaricia. No ve nada extraño en la conducta del asna, que nunca se portó así antes y aunque los adivinos de Mesopotamia generalmente consideraron las acciones extrañas de los animales como un augurio.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar