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Oseas 11: ¿Pecado del hombre o amor de Dios?

Oseas 11:1 Dios se compadece de su pueblo obstinado[a] «Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.[b]

Que esta sección sobre el amor paternal de Dios se asemeje tanto a una profecía sobre la total destrucción de Israel, demuestra la incapacidad de Oseas para anunciar el castigo y, al mismo tiempo, matizar su mensaje hablando del amor e interés especial de Dios por el pueblo de Israel

En los últimos cuatro capítulos, Oseas cambia al tema del intenso amor de Dios por Israel. Dios siempre amó a Israel como un padre ama a su hijo obstinado y por eso no lo libraría de las consecuencias de su conducta. Los israelitas eran pecadores y se castigarían como un hijo descarriado que sus padres llevaban ante los ancianos. A lo largo de la triste historia de Israel, Dios ofreció en repetidas ocasiones restaurarlo si se volvían a El. Al rechazar neciamente su invitación, el reino del norte marcó su destino. Se destruiría para nunca volverse a levantar. Aún así, Israel como nación no estaba acabada. Un remanente de israelitas fieles regresaría a Jerusalén, en dónde algún día el Mesías vendría, ofreciendo el perdón y la reconciliación a todos los que lo siguieran fielmente.

Oseas 11:2 Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí. A los baales sacrificaban, y a los ídolos[c] quemaban incienso.

Los llamaba : Los profetas llamaban.

Oseas 11:3 Con todo, yo enseñaba a andar a Efraín, tomándolo por los brazos; más ellos no comprendieron que yo los cuidaba.[d]

El corazón amoroso de Dios en los padres fluye hacia los niños, orden familiar. Dios se revela como un Padre cariñoso, cercano a sus hijos y sensitivo ante sus necesidades, por lo tanto les enseña, los anima, los ayuda y los sana. El crecimiento no es algo que Dios abandone a la casualidad; el Señor nutre conscientemente a sus hijos. El sentimiento de Dios hacia sus hijos está representado en el significado que se esconde tras el nombre de Oseas: «Liberador» o «el que ayuda». La raíz hebrea yasha indica que la liberación o la ayuda se ofrece abierta y graciosamente, y a su vez provee un refugio seguro para cada hijo de Dios. Este es el modelo bíblico para los padres; Dios confía los hijos a sus padres y permite que Sus enseñanzas fluyan a los hijos a través de ellos.

Dios siempre había suplido las necesidades de su pueblo, pero no querían reconocerlo, y no mostraban ningún interés en darle las gracias. La ingratitud es una falla humana común. Por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que dio las gracias a sus padres por cuidar de usted? ¿Y a su pastor por el servicio que presta a la iglesia? ¿Y a los maestros de sus hijos por ocuparse de cada una de las actividades del día? ¿Y a su Padre celestial por la forma en que lo dirige? Muchas de las bendiciones que disfrutamos son el resultado de gestos de amor que se hicieron hace mucho. Busque las acciones ocultas que puedan haberle sido de bendición, y dé gracias por los que con su amor han hecho que el mundo fuera mejor. Pero comience agradeciendo a Dios por todas sus bendiciones.

Oseas 11:4 Con cuerdas humanas los atraje,[e] con cuerdas de amor; fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.[f]

«Con cuerdas humanas los atraje[…] y puse delante de ellos la comida».La disciplina de Dios a veces implica orientación y a veces alimentación. Algunas veces la cuerda está tensa, otras veces está floja. Siempre es amorosa, y su objetivo es siempre el bienestar de los que ama. Cuando tenga que disciplinar a otros (niños, estudiantes, empleados o miembros de la iglesia), no sea rígido. Varíe su método de acuerdo a las metas que está buscando alcanzar. En cada caso, pregúntese: ¿Necesita dirección esta persona o alimentación?

Oseas 11:5 No volverá a tierra de Egipto, sino que el asirio mismo será su rey, porque no se quisieron convertir.[g]

El reino del norte sobrevivió solo dos siglos después de la ruptura con Jerusalén. Sus líderes políticos y espirituales no ayudaron al pueblo a aprender el camino de Dios; por lo tanto, como nación nunca se arrepentieron. Oseas profetizó su caída, la cual ocurrió cuando Salmanasar de Asiria conquistó Israel en 722 a.C. Judá también sería llevada en cautiverio, pero un remanente regresaría a su tierra natal.

Oseas retorna al tema de las inevitables consecuencias del pecado de Israel, si éste persiste en alejarse de Dios.

Oseas 11:6 La espada caerá sobre sus ciudades y consumirá sus aldeas; las consumirá a causa de sus propios consejos.

Oseas 11:7 Mi pueblo está aferrado a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.[h]

Oseas 11:8 »¿Cómo podré abandonarte, Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré hacerte como a Adma, o dejarte igual que a Zeboim?[i] Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión.

Adma y Zeboim se mencionan en relación con la destrucción de Sodoma y Gomorra en Genesis 14:8 y Deuteronomio 29:23.

Adma y Zeboim eran las ciudades de la llanura que perecieron junto con Sodoma y Gomorra

Oseas 11:9 No ejecutaré el ardor de mi ira ni volveré a destruir a Efraín, porque Dios soy, no hombre;[j] soy el Santo[k] en medio de ti, y no entraré en la ciudad».

Este versículo nos proporciona una de las claves para comprender el mensaje de Oseas: un hombre que podía reflejar algunos aspectos de la naturaleza y amor divinos, pero enfrentaba las limitaciones de su capacidad como humano. Pero Dios no pone límites a su paciencia y amor.

«Porque Dios soy, y no hombre». Es fácil para nosotros definir a Dios en términos de nuestras expectativas y comportamiento. Al hacerlo, lo hacemos solo un poco mayor que nosotros. En realidad, es infinitamente mayor que nosotros. Debemos buscar parecernos a El en vez de intentar volverlo a hacer a nuestra imagen.

Oseas 11:10 En pos de Jehová caminarán. Él rugirá como un león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente.

Oseas 11:11 «Como aves acudirán velozmente de Egipto, y de la tierra de Asiria como palomas;[l] y yo los haré habitar en sus casas», dice Jehová.

Cuando Dios rescate a su pueblo del cautiverio, éste responderá, como lo hacen los leoncillos que regresan a su refugio y las aves que vuelven al nido.

Oseas 11:12 «Me rodeó Efraín de mentira, y la casa de Israel de engaño. Pero Judá aún gobierna con Dios, y es fiel con los santos».[m]

Desde este versículo y hasta el cap.12, Oseas revisa la historia de Israel, especialmente como aparece compendiada en la vida de Jacob, para mostrar su continua propensión a apartarse de la verdad de Dios para seguir sus propios caminos de engaño.

A diferencia de Israel, Judá tuvo varios reyes bastante buenos:Asa, Josafat, Joás, Amazías, Azarías, Jotam y especialmente Ezequías y Josías. Bajo el reinado de algunos de estos reyes, la Ley de Dios volvió a utilizarse y se enseñó al pueblo. Los sacerdotes continuaron sirviendo a Dios en el templo de Jerusalén, y las fiestas se estuvieron celebrando al menos durante algún tiempo. Desafortunadamente, ninguno de los líderes políticos ni religiosos fueron capaces de erradicar la idolatría y los ritos paganos (a pesar de que Ezequías y Josías estuvieron muy cerca de hacerlo), los cuales continuaron envenenando hasta que finalmente infectaron a la nación entera. Aun así, la influencia de los reyes buenos permitió que Judá sobreviviera casi ciento cincuenta años más que Israel y surgió un pequeño grupo, un remanente, de gente fiel que algún día regresaría y restauraría su tierra y templo.

¿Pecado del hombre o amor de Dios?

Esta sección termina la segunda parte principal del libro de Oseas. La unidad es paralela a 2:2-23. Sin embargo, en este caso no es un asunto entre una pareja, sino que ahora se trata de un juicio contra un hijo contumaz y rebelde, una ofensa capital. Como en el cap. 3 se ofreció una invitación de reconciliación en un matrimonio roto, este pasaje también ofrece la posibilidad de una reconciliación entre padre e hijo. El profeta nunca niega la realidad del pecado ni su efecto, no obstante, Oseas declara que el amor divino es más poderoso que el pecado. El amor de Dios al fin triunfará.

Dios inicia el juicio recalcando su bondad como padre. Desde los días cuando Israel era solo un niño, lo amó y lo llamó como hijo. Es interesante que la palabra muchacho también puede significar “esclavo”, y el versículo puede entenderse como un cambio en posición, de esclavo a hijo; pero aquí el vocablo heb. es mejor entendido como una descripción de Israel como un menor. Los dos verbos, amar y llamar, son del vocabulario hebreo de la doctrina de elección. Oseas usa las tradiciones del éxodo para hablar del hecho que Israel fue elegido por Dios. Amar subraya la libertad y la gracia de Dios en escogerlo. Se usa este verbo de la relación entre un rey y sus vasallos tanto en Mari como en las cartas de Amarna (ver Diccionario Bíblico Arqueológico) para mostrar el papel de benefactor del rey a los que son leales. La elección trae una demanda de fidelidad. Llamé subraya que el Señor ha proclamado a Israel: mi hijo (versículo 1b). Pero también el verbo convoca a Israel con un propósito. Israel ha sido llamado como un hijo. Este llamamiento no es un simple privilegio, sino que es una comisión al servicio.

El yo del versículo 3 es enfático. Dios sigue mostrando que es un buen padre. En realidad, en Israel era más una tarea de la madre el enseñar al hijo a caminar y curar sus heridas. En el versículo 4 la metáfora de Dios como madre continúa. Dios muestra los lazos del amor familiar en levantar el bebé a su mejilla e inclinarse a él (el pronombre es singular en heb., aunque varias versiones traducen con el sentido de plural común) para alimentarlo. También, puede traducirse: “Y tiernamente le di a comer”. De todas maneras, Oseas enfatiza que no es por negligencia o descuido paternal que el hijo es rebelde. Israel tiene la culpa. Resiste toda autoridad, se va y no reconoce la soberanía del Padre.

La sentencia se pronuncia en los versículos 5 al 7: …volverá a la tierra de Egipto, y el asirio será su rey; porque no quisieron volver a mí. Debemos notar que, aun cuando nuestra traducción de Reina y Valera lo haya incluido por siglos, no debemos leer la palabra “no” al principio del versículo 5 porque en el versículo 11a declara Oseas: “Desde Egipto vendrán temblando como un pájaro” (trad. del autor; RVA trad. De Egipto acudirán…). También en otras partes del libro leemos declaraciones de que Israel volverá a Egipto. Si se colocara la palabra en heb. para “no” al final de la palabra anterior leeríamos: “…para alimentarlos. Volverá…” como tiene la LXX y Dios habla hoy, evitando así una contradicción. La otra opción es entenderlo como una aseveración: “En verdad, volverá…”. Israel adora a Dios con palabras, pero no lo hace Señor de su vida. Por eso será castigado por medio del destierro. Egipto sirve como el símbolo de la esclavitud para Israel, y su realidad se encontrará en la persona del rey de Asiria, Salmanasar V.

Hay un cambio con los versículos 8 y 9. No obstante, sigue el juicio familiar. El cambio es solo que el padre no tiene el propósito de procurar el ajusticiamiento de su hijo, sino que busca su corrección. Siempre, el padre es amor. Los versículos 8 y 9 se han llamado el Getsemaní del AT, porque observamos la angustia de Dios ante la justicia divina. Como en la cruz, Dios expresa su tremendo amor para con la humanidad y aquí dice: …no volveré para destruir a Efraín,…. Esta declaración y las otras del versículo 9 no significan que Dios cambió su opinión y que ahora no habrá un juicio. Ni debemos entender “volver” como “por segunda vez”, como que el pasaje se originara después del año 722-21 a. de J.C. No volveré significa “no me arrepiento de mi propósito en crear a este pueblo”, “no anularé mi plan para el mundo”. En verdad, Efraín sufrirá guerra y Samaria caerá. No obstante, su destrucción no será como la de Adma o Zeboím que fue con ira y furor. Igual como Sodoma y Gomorra, tal destrucción es completa, sin esperanza de nueva vida. Mas el fin del reino del Norte, Israel, no es el fin del pueblo de Dios. Dios no es un hombre, sino Dios. Su propósito es firme, y su capacidad para realizarlo es infinita.

Los versículos 10 y 11 describen la realización del propósito de Dios. Por eso, podemos decir que describen el futuro escatológico igual que 1:10-2:1; 2:16-23; y 3:5. La escatología del libro de Oseas es una escatología profética y no una apocalíptica. En vez de ver un tiempo cuando este mundo y su historia terminarán, Oseas contempla una nueva época de la historia del mundo cuando Dios vendrá y cumplirá perfectamente su voluntad. Algún día, el pueblo de Dios va a serle fiel y seguirlo. Puede ser que uno no oiga la voz de su padre, pero en aquel tiempo Dios rugirá como león. En 5:14 y 13:7 la figura de “león” connota juicio; aquí se refiere al gran león africano cuya voz no se pasa por alto.

En este tiempo, la voz de Dios ha de escucharse y su pueblo responderá de todas partes de la tierra habitable; sus hijos acudirán temblando. Parece que el verbo “acudir” (jarad) tiene el significado básico de “saltar” y se refiere a un movimiento rápido. Se puede traducir: “Acudirán de prisa”. La salvación que Dios efectuará incluye entonces la libre y plena voluntad del hombre. Habitarán en sus casasx después del juicio y el castigo. En realidad, por la proclamación de esta salvación comprendemos el propósito redentor de este juicio que Oseas sigue predicando desde 4:1.x

Consideramos que aquí la frase dice Jehová (al final del versículo 11) podría ser traducida como “Oráculo del Señor”. Así se da clausura a toda la sección 4:1-11:11. Comenzó esta sección con: “Oíd la palabra del Señor” y termina con el énfasis en que todo lo expresado ha sido la Palabra de Dios. Elección, pecado, juicio y la promesa de salvación son los componentes principales de esta palabra de amor.

Pasos sucesivos en la caída de Israel

1. La carencia de conocimiento, 4:6: “Mi pueblo es destruido porque carece de conocimiento”.

2. El orgullo, 5:5: “La soberbia de Israel le acusará en su misma cara”.

3. La inestabilidad, 6:4: “Vuestra lealtad es como la nube de la mañana y como el rocío de muy temprano se desvanece”.

4. La mundanalidad, 7:8: “Efraín se mezcla con los pueblos; Efraín es como una torta a la cual no se le ha dado la vuelta”.

5. La corrupción, 9:9: “Profundizaron su corrupción”.x

6. Rebelión, 11:7: “Entre tanto, mi pueblo está obstinado en su rebelión contra mí”.x

7. La idolatría, 13:2: “Ahora han continuado pecando y con su plata se han hecho, conforme a su entendimiento, ídolos e imágenes de fundición”.

¿Jacob o Israel?

Igual que los capítulos 4-11, esta sección muestra la estructura de juicio y luego esperanza. El tema general de esta parte del libro se expresa en 11:12 y 12:1: Efraín es infiel a Dios y confía en sus propios engaños; también en sus capacidades para hacer alianzas con otros poderes y así sobrevivir. Llevan aceite es una expresión sinónima con “cortar un pacto” según evidencia arqueológica de Asiria y Ebla. Así el versículo 1 no se refiere al comercio, sino a la manipulación política de Israel. Confiar en sus propios esfuerzos es apacentarse de viento, o basar la vida en lo que no sostiene. Los pactos políticos con Asiria y Egipto no pueden proveerle la vida a Israel.

La mención de Judá en 11:12 es más difícil de entender. ¿Es una referencia positiva o negativa? El significado del primer verbo que la RVA traduce divaga es difícil. También puede entenderse como “acompañar, seguir”. Con todo, parece que el énfasis está en que Israel sea fiel a los santos, a las huestes celestiales, o a Dios. Parece mejor entender esta frase como un contraste entre la conducta de Israel y Judá. Pero tal interpretación es, a la vez, un problema para la interpretación del versículo 2.

El versículo 2 es paralelo con 4:1, tanto en función como en gramática. Evidentemente esta queja se aplicó originalmente a Israel/Jacob como a Judá. El pueblo de Dios es enjuiciado por Dios porque su comportamiento es todavía como el del patriarca Jacob/Israel. Se presenta en el capítulo una interpretación original y extraordinaria de las tradiciones de Jacob que no condenan al patriarca sino que acusan a la nación de Israel en los días de Oseas el rey. La interpretación se divide en tres partes: vversículo 3 al 6, vversículo 7 al 11 y vversículo 12 al 14.

La primera parte muestra que desde antes de nacer hasta su adultez Jacob luchó para mejorar su posición en una manera que no respetó ni el amor ni la lealtad a su hermano ni a su Dios, sino que se basó en el egoísmo y la arrogancia, casi equivalente a una egolatría. La nación también usa todos los modos de engaño y fuerza para sostenerse. Sin embargo, en Betel Dios halló a Jacob, y “también allí puede hablar con nosotros” (versículo 4c; trad. del autor; RVA sigue la LXX y la Peshita, como explica en su nota; el TM tiene el pronombre en primera persona plural). Oseas aplica la tradición a su pueblo para que la nación cambie su destino así como Jacob se convirtió en Israel. A pesar del engaño y la idolatría, Dios el Señor, Dios de los Ejércitos (versículo 5a), el Dios real puede perdonar. El primer verbo del versículo 6 no tiene forma de imperativo, pero lleva la fuerza de una invitación: “Tú, pues, puedes volver a tu Dios; practica la lealtad y el derecho, y espera siempre en tu Dios”

El pueblo no responde, y Oseas continúa con la segunda parte de la acusación. Jacob/Israel aún supone que es autosuficiente, pero no es así. En sus negocios es engañador y opresor. La palabra mercader (kanaan) significa también “cananeo”. Israel ha perdido su identidad en su bús- queda de autosuficiencia. Ahora es igual a los cananeos. Es rico por sus propios medios, pero todos sus esfuerzos no serán suficientes para borrar el pecado que ha cometido.

La primera acusación presentó la opción de arrepentirse que Israel/Efraín no aceptó. Por eso, esta segunda acusación termina con una sentencia. El Dios de Israel aún es el mismo que lo sacó de Egipto. Una vez más Israel volverá a tiendas como en los días del primer encuentro. No son días de fiesta, sino que se refiere a los días en el desierto cuando Israel no moró en casas ricas sino en tiendas pobres de nómadas. Dios ha instruido a Israel más que adecuadamente. Por eso, si hay iniquidad en Galaad (y ciertamente la hay), o si Gilgal es un lugar del culto ilícito (y ciertamente lo es) el castigo será destrucción total.

En esta tercera parte de la reinterpretación de las tradiciones de Jacob hecha por Oseas, encontramos el uso audaz del matrimonio de Jacob. Huyó a la tierra de Aram y sirvió allá (versículo 12). Israel se sometió a un poder extranjero. El doble uso de la frase por una mujer en el versículo 12 contrasta con el doble uso de “por un profeta” (sin artículo definido) en el versículo 13. Israel sirvió por una mujer simboliza los cultos de fertilidad que Israel utilizó para alcanzar riqueza y la vida fecunda. Pero la vida verdadera y sus bendiciones solo vienen de Dios. él las da por medio de un profeta (versículo 13a) o por el culto legítimo y de ninguna manera por los cultos de fertilidad.

El versículo 14 es la sentencia de la tercera acusación. No hay una conjunción al principio del versículo. Es una declaración absoluta. Tampoco aparece la palabra “Dios” en TM; la frase su Señor sirve como el complemento del versículo 14a y el sujeto de los verbos del versículo 14b. El sentido es: “Efraín ha provocado con amargura a su Señor, y su Señor dejará sobre él su culpa de sangre; su Señor le retribuirá su deshonra”. (Cabe notar que el heb. para “Señor” usa ’adonai y no baal. )

Aplicación a la vida

Es nuestra responsabilidad, ante la gran necesidad de los que nos rodean, el presentar al matrimonio desde el punto de vista divino. Hoy que se habla de matrimonios a prueba o temporales, Dios habla de matrimonios comprometidos a amarse el uno al otro y a vivir para el otro. “Hasta que la muerte nos separe”. Dios ve las cosas desde su punto de vista.

El amor que la Biblia enseña no es el amor que el mundo presenta. El mundo habla de algo que se siente. Dios habla de algo que se vive: “Ama a tu enemigo”. El mundo habla de algo que se recibe. Dios habla de algo que se da: “Si tu enemigo tiene hambre, dale…” El mundo habla de algo que llega inesperadamente. Dios habla de algo que llega deliberadamente: “Orad por los que os ultrajan y os persiguen”. El mundo habla de algo que me ciega y me controla. Dios habla de algo por lo que puedo optar y que puedo controlar: “Si amáis a los que os aman ¿qué recompensa tendréis?”. El mundo habla de algo que se termina. Dios habla de algo que nunca deja de ser.

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