En el versículo 3, se utiliza una metáfora común para mostrar que Dios prueba el valor o la pureza del corazón humano (el oro como en Job). El crisol era el lugar donde se separaba la plata de los otros minerales y son comunes en algunas partes de América Latina desde el tiempo de la llegada de los españoles, aunque había más entre los pueblos indígenas de los aztecas y los incas. En la misma manera, la hornaza afinaba el oro (aunque el oro se puede usar tal cual como se encuentra, pero no es tan afinado como el que es procesado). La presencia de las hornazas u hornos de minerales era frecuente en el tiempo antiguo. Así como el crisol es capaz de “probar o examinar” la plata y la hornaza es capaz de “probar” el oro, Jehová es capaz de probar el corazón humano. Utilizando la metáfora de la plata y del oro, el libro de Proverbios muestra la superioridad de los valores morales de Dios por sobre los bienes materiales. El Salmista tenía razón porque sólo Dios puede probar y comprobar el corazón (la voluntad, la inteligencia, el proceso para tomar decisiones, las pasiones, etc; para corazón; ver 10:8) porque el criterio humano es inadecuado como se puede ver en Proverbios.
El versículo 4 vuelve al tema del mentiroso, del malhechor de labios. Tal individuo está atento al labio malvado y no al maestro sabio que pedía que se prestara atención en 5:1. En la misma manera, escucha la lengua que destruye tomando su víctima por completo.
El versículo 5 trata el tema del pobre. Se subraya la actitud de la gente hacia el pobre, aunque había algunas excepciones como la mujer íntegra. La acción hacia el pobre involucra decir algunas cosas cortantes, quizá en una forma de tartamudeo. Esta actitud de burla (como la actitud del que oprime al pobre) es enérgicamente rechazada de parte de Dios en la expresión afrenta a su Hacedor o “merece una censura del Hacedor del pobre” (la forma verbal del perfecto muestra que la actitud de Dios es segura bajo esta situación y la forma del piel muestra la intensidad del verbo afrenta). En la misma manera, el que se regocija (un gozo malicioso) en la calamidad (¿del pobre?) recibirá el castigo merecido. Un dicho egipcio es paralelo con este versículo: “No te rías de un ciego ni te burles de un enano, ni maltrates los asuntos del cojo” (La Sabiduría de Amenemopet). La actitud del rico en la parábola del rico y Lázaro (irónicamente el pobre tiene un nombre mientras el rico es uno sin nombre; una actitud opuesta a la del mundo) refleja bien la actitud de siempre hacia el pobre cuando aun desde el lugar de la perdición él desea ordenar a Lázaro (una petición absurda que muestra la naturaleza pecaminosa de querer seguir mandando a Lázaro, quien descansa y se goza.
El versículo 6 muestra el valor de la familia, específicamente entre las generaciones, un valor que necesita énfasis en cada generación. La corona u honra (triunfo) de los abuelos son los hijos de los hijos, es decir los nietos. Al ver los nietos, los abuelos podían tener seguridad acerca del futuro de la familia. ¡Cuánto placer y amor pueden compartirse entre un nieto (o nieta) y un abuelo (o abuela)! Del mismo modo, la gloria (que se define como “la belleza, la gloria, la jactancia, la posición) de los hijos han de ser los padres (se incluyen los abuelos y antepasados). La familia ha de dar los valores espirituales y morales a los hijos, como también motivarlos a la grandeza espiritual o moral a través de su ejemplo. Al tomar a Betsabé como su mujer, David deshonró a su familia y causó mucho sufrimiento, mientras Boaz tomó a Rut en una manera apropiada y produjo mucho gozo (ambas relaciones están en la lista de los antepasados de Jesús en Mateo 1:5-6). Cada familia tiene los elementos de la vergüenza y de la grandeza.
El versículo 7 es el primero de tres dichos que utiliza la frase “no conviene, no deseable, no se ve bien”. Se nota el peligro en un hombre vil o tonto que sabe hablar (una habilidad para hablar en una forma arrogante o para hablar en una forma persuasiva en que la expresión lit. significa “el labio excesivo”). Hay un peligro en que alguien puede creerle, como en el caso de la mujer adúltera. En el mismo sentido, aunque el peligro es mayor (así es el espíritu de “cuánto menos” en el hebreo), se nota el peligro en un hombre noble con un labio falso o mentiroso. Aquí se aumenta el daño cuando se extiende a toda la esfera de su influencia.
El versículo 8 es complicado porque hay que decidir si se enseña una verdad espiritual (así debe ser como los mashal del imperativo o los que muestran algo superior o mejor) o si se enseña la triste realidad de la experiencia como en 10:15 acerca del rico y sus riquezas. Al tomar el versículo en el primer sentido habría que cambiar la palabra soborno al sentido neutral “regalo” y, por lo tanto, el dicho muestra el poder del regalo para motivar y el éxito resultante. Sin embargo, la palabra shojad no se encuentra traducida de esta manera en la Biblia. En el segundo sentido, es un dicho que habla acerca de la verdad (aunque sea de una naturaleza moralmente sospechosa) de la experiencia. Tal sentido ve en el versículo la realidad de que el soborno puede ser utilizado para apaciguar una disputa o para que se haga, finalmente, la justicia. ¡Qué triste una sociedad donde el inocente tiene que comprar la justicia aunque no sea culpable de ninguna manera! Entonces, se cambia la naturaleza del soborno en lo normalmente pensado. Por otro lado, soborno puede tomarse en el sentido normal para expresar una práctica ilegal e inmoral, pero desafortunadamente, exitosa en un mundo corrompido y lleno de antivalores (parece que esta interpretación no es muy probable). La frase piedra de encanto puede traducirse “piedra preciosa”, aunque piedra de encanto era conocida en el Medio Oriente.
