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Proverbios 17: Las vivencias en el hogar

La pregunta retórica en el versículo 16 tiene como propósito mostrar la inutilidad de tener el dinero (que se define como “el precio o el costo”  o “el salario”) en la mano de un necio que no tiene “corazón” (significa la facultad de la inteligencia) y piensa comprar la sabiduría. En primer lugar, el necio no sabría cómo utilizar la sabiduría porque no es parte de su naturaleza. En segundo lugar, no se adquiere con dinero. Nos hace recordar la errada petición del mago Simón, que quería comprar el poder del Espíritu Santo. El mago, aun siendo un nuevo creyente, había guardado algunas de sus antiguas supersticiones y el sentido comercial. Afortunadamente, se nota su sincero arrepentimiento en la Biblia.

El versículo 17 muestra que hay gente buena, muy buena en el mundo de hoy. Tal amigo (ver que a veces la palabra se traduce “prójimo”,) cumple la Palabra de Dios cuando dice: … Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Además de ser un amigo o prójimo siempre presente (en todo tiempo), es un hermano que está dispuesto a estar al lado en un tiempo de angustia, que se define como “estrecho”. El amor entre David y Jonatán es un gran ejemplo de la enseñanza de este versículo. Además Jonatán fue llamado el hermano de David (otro ejemplo fue la relación entre Salomón e Hiram). Aunque Job se queja que sus íntimos amigos le habían abandonado, la misma riña con ellos muestra que estaban a su lado.

El versículo 18 habla en contra de la fianza. Tal persona no tiene sentido común.

La frase el que se enaltece, en el versículo 19, viene del modismo hebreo “el que hace su puerta alta”, que es ambigüo. Algunos eruditos cambian una letra hebrea y escriben “boca” en vez de “puerta”, pero no hay evidencia de la palabra “boca”. Sigue el concepto de amar, que representa una relación íntima y exclusiva. Andan juntos la transgresión o “rebeldía” (un concepto de un hecho concreto fuera de la palabra divina) y la contienda. Aquí se apunta al orgullo y el pecado.

En el versículo 20 se repite el resultado destructivo del corazón torcido y la lengua que peca, que nunca encontrará el bien pero si caerá en el mal (y sus consecuencias).

En el versículo 21 se repite la tristeza que vendría a los padres del hijo necio, aquel que es indiferente a la sabiduría y está orgulloso de su necedad. Hay mucha razón, como el hijo heredero que puede ser necio.

En el versículo 22 se subraya de nuevo la relación íntegra entre el ánimo y la salud. Los temas del corazón alegre y el espíritu abatido se encuentran en 15:13. La palabra sanidad aparece sólo aquí en el AT, y es antitética con “secar los huesos”.

El versículo 23 es un dicho de la observación y no espera promover la acción de dar soborno al juez corrupto. La acción muestra cómo el impío o malvado extrae el soborno del escondite en el vestido del seno.

Los ojos son el espejo del alma

El versículo 24 acentúa el hecho de cómo la apariencia muestra en qué se concentra el hombre. Por un lado, el hombre entendido que sabe discernir refleja la sabiduría o prudencia. Por otro lado, los ojos del necio se concentran en el fin o el extremo de la tierra. La interpretación es difícil y hay que especular si se subraya el hecho de que sus ojos “vagan” (como indica el texto traducido aquí) o si se subraya que el necio tiene una curiosidad insaciable y perversa.

En el versículo 25 se encuentra una triste realidad sobre la ira, tristeza, provocación y la amargura de los padres. Tal emoción impactante viene de un hijo necio. Hay una advertencia fuerte en el versículo 2 acerca de cómo un hijo que avergüenza pierde su herencia. Un ejemplo de la amargura del espíritu de la madre se encuentra en Genesis, cuando Esaú se casa con dos heteas y la vida de Rebeca se pone amarga.

En el versículo 26 se apunta a dos castigos que no son merecidos. En primer lugar, un hombre (“aun” o ciertamente subraya la sorpresa) justo o recto ha de pagar una multa (¿al supuesto ofendido o al sacerdote?). En segundo lugar, un hombre noble o de espíritu noble y generoso es físicamente golpeado (quizá hasta 40 azotes), un castigo apropiado al malvado en Proverbios. Nos hace recordar los ejemplos de los azotes injustos a Jeremías y a Jesús. La frase que salta del versículo, no es bueno, une las dos partes.

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