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Salmo 106: Confesión de las rebeldías de Israel.jpg

Costumbres paganas

Los primeros dos capítulos de Jueces indican cómo el pueblo se contaminó con las costumbres paganas de los vecinos. Los cristianos hoy no tienen que expulsar de la comunidad a los que no creen en Cristo. Tenemos que aplicar las lecciones del AT dentro del marco del Nuevo Pacto. Lo que enseña el NT es que los creyentes tienen que echar de su propia vida las costumbres del viejo hombre. En 1 Corintios 10 Pablo usa algunos de estos mismo acontecimientos como lecciones para la vida cristiana.

Sacrificaron… a los demonios. Detrás de los ídolos hay poder o influencia de demonios. Cualquier compromiso con tales costumbres, aunque parezca inocente, conlleva peligros espirituales y físicos: No os engañéis; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará.

Juicio y misericordia

Los versículos 40-43 repiten el ciclo vicioso de Jueces 2: el pueblo se desvió, Dios les castigó, clamaron a Dios, Dios les liberó, de nuevo dejaron de seguir a Dios. Los versículos 44-46 siguen el mismo patrón hasta el presente, que parece ser el tiempo del cautiverio en Babilonia. El salmista reconoce que el pueblo ha sido muy obstinado, pero Dios siempre es misericordioso, siempre está listo a perdonar y seguir dirigiendo a su pueblo. Por eso se anima a pedir que de nuevo Dios salve a su pueblo.

Clamor por misericordia

El clímax del Salmo es la doble petición: Sálvanos… Reúnenos. Después de la alabanza, la confesión y el arrepentimiento, el salmista puede clamar la intervención de Dios. La promesa de 2 de Crónicas 7:14 se repite a través de la Biblia: Si se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, si oran y buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.

La doxología del versículo 48 es la conclusión lógica a la fe del salmista, pues sabe que Dios escucha y contesta; por lo tanto le adora y quiere que todo el pueblo crea y adore. También esta doxología sirve como conclusión al Libro IV del Salterio.

Esta es una hermosa descripción del gran amor de Dios por su pueblo que solo merecía juicio. Afortunadamente, la fidelidad de Dios hacia nosotros no la limita nuestra fidelidad hacia El. Dios tuvo misericordia de nosotros cuando nos envió a su Hijo a morir por nuestro pecado. Si hizo esto cuando aún éramos pecadores, ¿cuánto más misericordioso será ahora que somos sus hijos?

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