Salmo 35:11 Se levantan testigos malvados; de lo que no sé me preguntan.
Salmo 35:12 Me devuelven mal por bien, para afligir a mi alma.
Salmo 35:13 Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí con ropas ásperas; afligí con ayuno mi alma y mi oración se volvía a mi seno.
Cilicio : Una vestimenta utilizada para guardar luto y mostrar simpatía por aquellos que sufren. Como pago, David fue objeto de ingratitud y traicionado. David se entristeció porque su oración «se volvía» a él. Al parecer, su oración no se había contestado. Cuando nuestra liberación se retrasa, es fácil suponer que Dios no contesta nuestras oraciones. Dios escucha cada oración, pero contesta de acuerdo a su sabiduría. No permita que la ausencia de una respuesta inmediata lo lleve a dudar ni a resentirse contra Dios. En su lugar, hágalo una ocasión para que su fe se arraigue.
Salmo 35:14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
Salmo 35:15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; se juntaron contra mí gentes despreciables y yo no lo entendía;[d] me despedazaban sin descanso;
Salmo 35:16 como aduladores, escarnecedores y truhanes, crujieron contra mí sus dientes.[e]
Crujieron : La reputación de David fue hecha trizas por calumnias injustas.
Salmo 35:17 Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.
Salmo 35:18 Te confesaré en la gran congregación; ¡te alabaré en medio de numeroso pueblo![f]
Salmo 35:19 No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, ni los que me odian sin causa[g] guiñen el ojo,[h]
Salmo 35:20 porque no hablan paz y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
Salmo 35:21 Ensancharon contra mí su boca; dijeron: «¡Con nuestros ojos lo hemos visto!».
Salmo 35:22 ¡Tú lo has visto, Jehová! ¡No calles! ¡Señor, no te alejes de mí!
Salmo 35:23 ¡Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa!
El Hijo de David, Jesús, quien también fue falsamente acusado, invocó al igual la justicia divina, y advirtió a quienes se alegraban de sus males, que el juicio de Dios caería sobre ellos. David clamó a Dios para que lo defendiera cuando lo acusaron injustamente. Si a usted lo están acusando injustamente, quizás su reacción natural sea la de atacar con fiereza en venganza o planear una defensa detallada para cada uno de sus movimientos. En vez de eso, pida a Dios que pelee su batalla. El limpiará su nombre ante los ojos de quienes realmente importan.
Salmo 35:24 Júzgame conforme a tu justicia, Jehová, Dios mío, ¡que no se alegren de mí!
