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Salmo 35: Suplica individual: clamor del calumniado

Salmo 35:25  No digan en su corazón: «¡Ya es nuestro!». No digan: «¡Lo hemos devorado!».

Salmo 35:26  Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.

Salmo 35:27  Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa y digan siempre: «Sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo».

Salmo 35:28  ¡Mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día!

Suplica individual : clamor del calumniado. Imprecatorio.

Un inocente ante las acusaciones y ataques de enemigos que antes eran sus amigos clama a Dios pidiendo justicia. El Salmo sigue la forma de las súplicas individuales, pero es más largo que muchos y su estructura más compleja. Puede referirse al mismo incidente que el Salmo 34. Algunos ven su origen en la persecución de David por Saúl; otros en la rebelión de Absalón. Ciertamente es apto para uno que sufre calumnias y ataques injustos en cualquier época.

Clamor a Dios

Con lenguaje fuerte y seis verbos imperativos el salmista pide la intervención de Dios. Los términos militares son figurados que se aplican a toda clase de oposición. El versículo 11 indicaría que la oposición era jurídica y de calumnias, pero pudo haber ataque físico también.

Di a mi alma…. El salmista afirma su fe; a la vez pide que Dios la afirme más. La fe siempre tiene que crecer; las crisis y las pruebas presentan la necesidad y la oportunidad para tal crecimiento.

La derrota de los enemigos

Esta estrofa es una imprecación, donde el salmista pide que Dios envíe castigo sobre sus enemigos. El creyente del Nuevo Pacto pregunta: “¿Cómo hemos de entender estas oraciones imprecatorias?” Vemos que el salmista da por sentado que estos son enemigos de Dios. El mismo no toma venganza sino pide que Dios haga justicia. Igualmente, ahora, no debemos desear mal a otras personas.

No debemos ver conjuros mágicos aquí, como algunos suponen; más bien el salmista se pone al lado de Dios y pide que Dios haga justicia contra los que hacen mal. No debemos usar estas oraciones contra personas (enemigos personales); Jesús enseñó que debemos amar a nuestros enemigos (aun el AT lo enseña). Pero sí podemos usarlas contra el diablo y los poderes malignos. Este lenguaje militante viene a ser lenguaje de batalla espiritual en el NT. Calvino dijo: “A la vez este pasaje puede explicarse tanto de los demonios como de los santos ángeles, quienes están listos a ejecutar los deseos divinos.”

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