Salmo31:9 Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas.
La temática se desliza hacia un ruego para ser liberado de la angustia y la persecución que parecen seguir al justo
Salmo31:10 Pues mi vida se gasta en tristeza, y mis años en suspiros; mis fuerzas se agotan a causa de mi iniquidad, y se ha consumido mi cuerpo.
Salmo31:11 A causa de todos mis adversarios, he llegado a ser objeto de oprobio, especialmente para mis vecinos, y causa de espanto para mis conocidos; los que me ven en la calle huyen de mí.
Salmo31:12 Como un muerto soy olvidado, sin ser recordado, soy semejante a un vaso roto.
Salmo31:13 Porque he oído la calumnia de muchos, el terror está por todas partes; mientras traman juntos contra mí, planean quitarme la vida.
Al describir sus propios sentimientos, David describió la impotencia y la desesperación que siente cada uno cuando es odiado o rechazado. Sin embargo, la adversidad es mucho más fácil de aceptar cuando reconocemos nuestras verdaderas relaciones con la soberanía de Dios. A pesar de que pueda parecer que nuestros enemigos tengan el dominio, son finalmente ellos los que están desamparados y desesperanzados. Aquellos que conocen a Dios tendrán la victoria final. Podemos animarnos hoy porque Dios nos protegerá.
Salmo31:14 Pero yo, oh Señor, en ti confío; digo: Tú eres mi Dios.
Salmo31:15 En tu mano están mis años; líbrame de la mano de mis enemigos, y de los que me persiguen.
Al decir, «en tu mano están mis tiempos», David estaba expresando simplemente su creencia de que todas las circunstancias de la vida están bajo dominio de Dios. Saber que Dios nos ama y tiene cuidado de nosotros nos permite mantenernos firme en nuestra fe a pesar de las circunstancias. Nos guarda de pecar tontamente al tomar los asuntos en nuestras propias manos o resentirnos por los tiempos de Dios.
El ojo de la fe ve que tanto los tiempos de tribulación como los tiempos de triunfo están en la mano de Dios.
Salmo31:16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame en tu misericordia.
Salmo31:17 Oh Señor, no sea yo avergonzado, porque a ti clamo; sean avergonzados los impíos; que desciendan en silencio al Seol.
Salmo31:18 Enmudezcan los labios mentirosos, que arrogantes hablan contra el justo con soberbia y desprecio.
Salmo31:19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que en ti se refugian, delante de los hijos de los hombres!
Que Dios ha guardado su bondad (recompensas) para aquellos que le temen y para los que en él esperan , lo confirma Jesús. Grande, rab: Grande, abundante, muchos, numeroso; de gran importancia; principal, pesado, significativo, noble, principesco. Rab aparece más de 400 veces en el Antiguo Testamento. Deriva del verbo rabab que quiere decir «numeroso o grande». El título rabbi viene de rab Aunque rabbi generalmente se traduce por «maestro», implica la idea de alguien «grande», es decir, lleno de conocimientos. También podría traducirse como «mi gran instructor». De ahí que nuestro Salvador aconsejó que no se llamara así a sus seguidores; sólo podemos tener un Rabbi y este no es otro que el Mesías
