Salmo31:20 De las conspiraciones de los hombres tú los escondes en lo secreto de tu presencia; en un refugio los pondrás a cubierto de los enredos de las lenguas.
Salmo31:21 Bendito sea el Señor, porque ha hecho maravillosa su misericordia para mí en ciudad asediada.
Salmo31:22 Y yo alarmado, decía: ¡Cortado soy de delante de tus ojos! Empero tú oíste la voz de mis súplicas cuando a ti clamaba.
Salmo31:23 ¡Amad al Señor, todos sus santos! El Señor preserva a los fieles, y retribuye plenamente a los que obran con soberbia.
Salmo31:24 Esforzaos, y aliéntese vuestro corazón, todos vosotros que esperáis en el Señor.
Suplica individual. Confianza en situacion de angustia
Dos veces el salmista nos dirige desde la angustia hasta la liberación o salvación en Dios. Varios escritores bíblicos usaron frases de este Salmo; es evidente que los salmos son útiles en cualquier situación en que el ser humano se encuentre. Se notan semejanzas con Jeremías, por lo cual algunos piensan que Jeremías lo escribió. Sin embargo, es preferible pensar que David o algún contemporáneo de él lo compuso, pues las figuras de rocas y fortalezas son comunes en salmos atribuidos a él. Dos declaraciones profundas de confianza: En tus manos encomiendo mi espíritu y en tus manos están mis tiempos han estado en la boca de los creyentes desde Jesús en la cruz y Esteban hasta los mártires de nuestro tiempo.
Clamor por salvación
El salmista nos da un buen ejemplo; a menudo necesitamos liberación de peligros, acechanzas de enemigos espirituales, actitudes negativas, tentaciones y temores. Podemos clamar: Líbrame. El salmista no apela a sus propios méritos, sino que pide que Dios haga su justicia. El creyente en Cristo tiene derecho de la victoria, es justificado. Puede apelar a lo que Cristo hizo, pues es suyo en Cristo.
En los versículos 2 y 3, las tres palabras: roca, fortaleza y roca son las mismas que se usan en el Job 18:1-3. Dios es su fuerza y protección. Puede parecer paradójico que en el versículo 2 pide que Dios sea su roca y fortaleza, pero en el versículo 3 afirma que lo es; sin embargo, en el versículo 2 está diciendo: “Pruébate” o “haz realidad”, pero en el versículo 3 ya está afirmando la realidad. En la oración, crece la confianza en Dios.
Me guiarás y me encaminarás. En situaciones de angustia y crisis, más que nunca hace falta la dirección definida de Dios. Según el versículo 4, lo están persiguiendo, poniéndole trampa. En este primer ciclo de angustia a victoria el salmista es “el perseguido”; en el segundo ciclo es el “rechazado”.
Declaración de confianza
Jesús citó En tus manos encomiendo mi espíritu cuando murió en la cruz; asimismo Esteban cuando murió apedreado. Llama la atención que se usa espíritu (ruah) en vez de alma o vida (nefesh). El salmista quiso darle un énfasis más espiritual; no sólo de enfermedad y enemigos libera Dios, sino también de pecado y del maligno.
