Es tan difícil que nos proponemos tratarlo de una manera diferente de la que tenemos por costumbre. Lo presentamos primero en conjunto, más como una paráfrasis que como una traducción. Entresacaremos las ideas clave, porque así nos será posible ver las líneas principales de la falsa enseñanza que inquietaba a los colosenses; y después de considerarlo en conjunto, lo examinaremos en secciones más pequeñas.
Una cosa que está clara es que los falsos maestros querían que los colosenses aceptaran lo que hemos titulado las adiciones a Cristo. Enseñaban que Jesucristo no era suficiente; que no era único; que era una entre muchas manifestaciones de Dios, y que era necesario conocer y reconocer a otros poderes divinos en adición a Él. Podemos distinguir en el texto de Pablo alusiones a cinco adiciones a Cristo que querían proponer los falsos maestros.
(i) Querían enseñar a los creyentes una filosofía adicional (versículo 8). Según ellos lo veían, la verdad sencilla que Jesús había predicado y que se conservaba en el Evangelio no era suficiente. Había que completarla con un sistema elaborado de pensamiento seudofilosófico que era demasiado difícil para la gente normal y corriente y que no podían entender nada más que los intelectuales.
(ii) Querían que los creyentes aceptaran un sistema de astrología (versículo 8). Como veremos, hay dudas acerca de su significado; pero creemos que lo más probable es que los rudimentos del mundo fueran los espíritus elementales del universo, especialmente de las estrellas y los planetas. Los falsos maestros enseñaban que se estaba todavía bajo estas influencias, y se necesitaba un conocimiento especial, más allá del que Jesús pudiera darles, para liberarse de aquellas.
(iii) Querían imponerles a los cristianos la circuncisión (versículo 11). La fe no era suficiente; había que añadirle la circuncisión. Una señal en la carne había de tomar el lugar de la actitud del corazón, o por lo menos había de añadírsele.
(iv) Querían establecer reglas y reglamentos ascéticos (versículos 16, 20-23). Querían introducir toda clase de reglas y normas acerca de lo que se podía comer y beber, y acerca de los días que se debían considerar de fiesta y de ayuno. Había que recuperar todas las antiguas leyes judías, y muchas más.
(v) Querían introducir el culto a los ángeles (versículo 18). Enseñaban que Jesús no era más que uno de muchos intermediarios entre Dios y la humanidad, y que había que dar culto a todos esos intermediarios. Se puede ver que aquí había una mezcla de gnosticismo y judaísmo. El conocimiento intelectual y la astrología procedían del gnosticismo, y el ascetismo y las reglas y normas y la circuncisión, del judaísmo. Lo que sucedía era lo siguiente. Ya hemos visto que los gnósticos creían que se necesitaba para la salvación toda clase de conocimientos especiales además del Evangelio. Y había judíos que se aliaban con los gnósticos y declaraban que el conocimiento especial que se requería era el que aportaba el judaísmo. Esto explica por qué se combinaban en la enseñanza de los falsos maestros colosenses las creencias del gnosticismo y las prácticas del judaísmo.
Lo único cierto es que los falsos maestros enseñaban que Jesucristo y Su enseñanza y obra no eran suficientes para la salvación. Estudiemos ahora este pasaje por partes.
Las tradiciones y las estrellas
Manteneos alerta, no sea que alguien os capture y os haga esclavos insistiendo en la necesidad de una supuesta filosofía que no es más que una huera quimera, una teoría que se ha ido transmitiendo humanamente que tiene que ver con los rudimentos de este mundo pero no con Cristo; porque es en Él en Quien reside la plenitud de la naturaleza divina, y es en Él, Que es el Cabeza de todos los poderes y las autoridades, en Quien vosotros habéis hallado esta plenitud.
Pablo empieza trazando una semblanza gráfica de los falsos maestros. Habla de los que quieren capturaros y haceros sus esclavos. La palabra original es sylagóguein, que se podría referir a un traficante de esclavos que se llevara cautivas a personas de un país conquistado para venderlas como esclavos. Para Pablo era sorprendente y trágico que los que habían sido liberados (Colosenses 1:12-14) pudieran estar dispuestos a sómeterse a una nueva y desastrosa esclavitud.
Estos maestros ofrecían una filosofía que presentaban como necesaria además de la enseñanza de Cristo y de las palabras del Evangelio.
(i) Era una filosofía que les había sido transmitida en una tradición humana. Los gnósticos tenían la costumbre de pretender que su enseñanza especial procedía directamente de la boca del mismo Jesús, algunas veces de María, otras de Mateo y otras de Pedro. Decían de hecho que había cosas que Jesús no había dicho a la multitud, sino solamente a unos pocos escogidos. La acusación que Pablo les hacía a esos maestros era que su tradición era puramente humana. No tenía ninguna base en la Escritura; era un producto de la mente humana, y no un mensaje de la Palabra de Dios. El hablar así no era caer en el fundamentalismo o someterse a la tiranía de la palabra escrita, sino mantener que ninguna enseñanza puede ser verdaderamente cristiana si se aparta de las verdades básicas de la Escritura y de la Palabra de Dios.

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Wilson Velez Velez
Amen