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Deuteronomio 1: Moisés recuerda a Israel las promesas de Jehová en Horeb

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

El juez de Israel no podía ser parcial al dictar su sentencia; tenía que tratar por igual a todos y no debía ser amedrentado por nadie. El juez administraba la justicia en el nombre de Dios; por lo tanto, él representaba la justicia de Dios en la comunidad israelita. Los problemas difíciles deberían ser referidos a Moisés. El, como mediador del pacto, actuaría ejerciendo las funciones de la corte suprema de Israel.

Moisés dirige sus palabras al pueblo, enfatizando que había provisto para las necesidades del pueblo y los problemas de la comunidad desde el Sinaí. El pueblo sabía lo que tenía que hacer. Las instrucciones que habían sido dadas por Moisés, al pueblo que salió de Egipto, eran aún válidas para la nueva generación de israelitas que se preparaba para conquistar la tierra prometida.

Moisés envía espías a Canaán. Después de recibir la orden de Jehová de abandonar el monte Sinaí y marchar hacia Cadesbarnea, los israelitas partieron en dirección al desierto. La experiencia del desierto fue muy difícil para Israel y dejó un un recuerdo imborrable en la historia del pueblo. Para ellos el desierto era grande y terrible. De Sinaí el pueblo fue a Cadesbarnea, la última frontera antes de entrar en la tierra prometida. Después de llegar a Cadesbarnea, Israel empezó la preparación para entrar en Canaán y conquistar la región montañosa de los amorreos.

La tierra de los amorreos se refiere a todo el territorio que Jehová había prometido dar a Israel. Moisés ordenó al pueblo que subiera y tomara posesión de la tierra, porque Jehová iba a cumplir su promesa hecha a los patriarcas. Moisés exhortó al pueblo a no temer, ya que la presencia de Jehová estaría con ellos en medio de la batalla. La expresión no temas ni desmayes es común en los escritos deuteronómicos; está generalmente asociada con la guerra santa y refleja la creencia de que la batalla pertenece a Jehová y que él lucha por su pueblo. Con las palabras Jehová tu Dios te ha entregado, el autor de Deuteronomio presenta la conquista de Canaán como una realidad presente, afirmando una vez más la fe en que Jehová iba a cumplir su promesa. La expresión Jehová, Dios de tus padres relaciona la conquista de la tierra con las promesas hechas a Abraham, a Isaac y a Jacob.

La traducción en la RVA no toma en consideración la acción consecutiva del verbo en heb. Una mejor traducción sería: “Pero vosotros os acercasteis a mí y dijisteis: Enviemos delante de nosotros hombres que nos reconozcan la tierra y nos traigan información acerca del camino por donde hemos de ir y de las ciudades a las que habremos de llegar.” Cuando Moisés mandó al pueblo que entrara en Canaán, el pueblo temió. Según el autor de Deuteronomio, el plan de enviar espías refleja la falta de fe y confianza del pueblo en las promesas de Jehová, de que él estaría con el pueblo. El pueblo propone enviar espías y esto se tornó en la rebelión de Israel, porque no confiaron en Jehová.

Fue Dios quien sugirió enviar los exploradores a Canaán. La decisión de enviar los espías para explorar la tierra fue necesaria, ya que Israel debía hacer los preparativos para luchar contra los habitantes de la tierra. El autor de Deuteronomio indica que Israel entraría en Canaán por el sur, siguiendo la ruta que los espías habían tomado. Pero, por causa de su rebelión, Israel fue forzado a vivir 38 años más en el desierto y cuando entró en Canaán, lo hizo por el lado oriental, en el área cerca de la ciudad de Jericó.

Moisés aprobó la idea de enviar exploradores a Canaán y se escogieron 12 hombres. Un representante de cada tribu fue enviado para explorar la tierra y traer un informe a Moisés y a los líderes de las tribus. Los 12 varones llegaron hasta el arroyo de Escol. Este era un wadi, un riachuelo que se llenaba durante el período de lluvias y se secaba durante el verano. El arroyo de Escol estaba cerca de Hebrón, una ciudad que más tarde fue parte de la tribu de Judá.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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