Nombramiento de los jueces
La elección de los líderes de Israel en Deuteronomio es una combinación de las narrativas. Las tres narrativas son diferentes pero enseñan un mismo principio: el suceso de Israel como comunidad unificada por el pacto demanda la cooperación de cada individuo en la obediencia a los líderes de la comunidad.
La selección de los jueces en Exodo 18 sucedió antes de la llegada del pueblo al monte Sinaí. Allí es Jetro, suegro de Moisés, quien toma la iniciativa de recomendar a Moisés que nombre jueces que le ayuden a dirigir al pueblo. En Deuteronomio Moisés reconoce la imposibilidad de hacer la obra sin ayuda. El Israel que había salido de Egipto era una gran multitud, tan grande como las estrellas del cielo Los problemas de la comunidad, y la tarea de llevar esta grande multitud a la tierra prometida creó la necesidad de nombrar líderes para ayudar a Moisés. La división de la labor fue una manera de compartir responsabilidades con personas idóneas y competentes que desearan asistir a Moisés como líder, en su responsabilidad de dirigir al pueblo. La expresión en aquel tiempo es una referencia a la salida del pueblo de Israel de Egipto, cuando Moisés fue exhortado por Jetro, su suegro, nombrar jueces que compartieran la responsabilidad de juzgar al pueblo.
Setenta personas habían entrado en Egipto y ahora, en la víspera de la entrada a la tierra prometida, Israel se había multiplicado en número y llegó a ser tan numeroso como las estrellas del cielo, porque Jehová había cumplido su promesa a Abraham y su descendencia. Moisés oró para que el pueblo fuese multiplicado mucho más, pero con el crecimiento del pueblo surgieron muchas diferencias y problemas dentro de la comunidad, lo que hizo necesario que se delegaran responsabilidades así como Jetro había sugerido. Moisés no podía cargar solo los problemas del pueblo. Moisés usó tres palabras para describir los problemas de la comunidad: preocupaciones, cargas y pleitos. La palabra preocupaciones (tarah) se traduce en la RVA como “carga”. El profeta Isaías declara que las festividades y las actividades de Israel son cargas que habían cansado a Dios. La palabra pleitos (rib) tiene un carácter legal; se usaba en la corte legal para acusar o demandar a una persona. Aun cuando Dios había bendecido y engrandecido al pueblo, las acusaciones de Israel habían causado una carga insoportable para Dios y para Moisés.
Moisés aceptó el consejo de Jetro y recomendó al pueblo la selección de un grupo de hombres para compartir con ellos el liderazgo de la nación. Las características que debían poseer los hombres para ser líderes de la nación enfatizaban el aspecto moral: “hombres capaces, temerosos de Dios, hombres íntegros que aborrezcan las ganancias deshonestas”. El narrador de Deuteronomio enfatiza la experiencia de los candidatos: sabios, entendidos y experimentados.
Cuatro grupos diferentes de oficiales aparecen en esta lista: los jefes de vuestras tribus, los jefes de mil … cien … cincuenta y … diez, oficiales de vuestras tribus, y vuestros jueces. Es difícil determinar la función exacta de estos oficiales. Los líderes de los grupos de mil, cien, cincuenta y diez indican una agrupación militar. Los oficiales de las tribus (soter) fueron escogidos para ejercer y administrar justicia, mantener el orden civil y la disciplina militar, al igual que los jueces mencionados en el libro de Jue. La responsabilidad de los jueces (shofetim) era la de oír al pueblo en sus quejas y juzgar con imparcialidad y justicia a cada individuo de la comunidad.
La protección de la ley israelita fue extendida no solamente a los miembros de la comunidad sino también al forastero que habitaba en las ciudades de Israel. Estos forasteros (gerim) probablemente eran parte del grupo de extranjeros que salieron de Egipto con Israel en la ocasión del éxodo. Los forasteros eran personas que vivían temporal o permanentemente lejos de su tierra, de su tribu o de su pueblo. Estas personas no poseían propiedades, eran económicamente débiles, y vivían bajo la protección de los israelitas. El libro de Deuteronomio exhorta constantemente a la comunidad israelita que proteja el derecho de los extranjeros. Los israelitas habían vivido como gerim en Egipto y sabían por experiencia propia la dura existencia de un extranjero. Moisés enfatiza al pueblo de Israel que no podían tratar a los extranjeros así como ellos fueron tratados en Egipto.
