Eclesiastés 3:15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.
Eclesiastés 3:16 Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad.
Quizás los tribunales humanos puedan dispensar la justicia de que carece la naturaleza. Pero, ¡ay!, como la maldad de las personas pervierte la justicia humana, cualquier esperanza de justicia por parte de las instituciones de este mundo carece de fundamento.
Hay maldad en lugar de justicia. Esto incluso afecta al sistema legal. Salomón se preguntó cómo podía ser perfecto el plan de Dios cuando hay tanta injusticia y opresión en el mundo. Concluyó que Dios no pasa por alto la injusticia, sino que terminará con ella cuando llegue el momento que tiene señalado.
Salomón reflexina sobre varias aparentes contradicciones en cuanto al control que Dios tiene sobre el mundo:
(1) existe la impiedad donde debía haber justicia
(2) personas creadas a la imagen de Dios mueren como animales
(3) nadie consuela a los oprimidos
(4) demasiada gente está motivada por la envidia
(5) la gente está sola
(6) el reconocimiento por los logros es temporal
Es muy fácil utilizar esas contradicciones como excusas para no creer en Dios. Sin embargo, Salomón las utilizó para mostrar la forma en la que podemos mirar sinceramente los problemas de la vida y aun así mantener nuestra fe en Dios. Esta vida no es todo lo que hay, y aun así en esta vida no debemos juzgar a Dios porque no lo sabemos todo. El plan de Dios es que vivamos para siempre con El. Por lo tanto viva con los valores eternos a la vista, y tome nota de que todas esas contradicciones serán aclaradas algún día por el Creador mismo (12.14).
Eclesiastés 3:17 Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace.
Aunque el Predicador nunca se refiere a la tradición o a la revelación, su creencia en Dios y en un orden natural que es intrínsecamente bueno lo lleva a concluir que Dios juzgará al mundo en su momento. El Predicador regresará a este tema en 11.9.
Eclesiastés 3:18 Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias.
Eclesiastés 3:19 Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad.
Nuestros cuerpos no pueden vivir para siempre en el estado presente. En ese sentido, la humanidad y los animales son iguales. Sin embargo, Salomón reconoció que Dios ha dado al hombre la esperanza de la eternidad, y que Dios nos juzgará en el más allá, lo que nos hace diferentes de las bestias. Debido a que el hombre tiene la eternidad implantada en su corazón, tiene un propósito único en el plan general de Dios. Aun así, el propósito de Dios no lo podemos descubrir por nuestros propios esfuerzos, sino estableciendo una relación con El y buscando su dirección. ¿Está usted viviendo ahora como Dios quiere? ¿Ve la vida como un regalo divino?
