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Eclesiastés 3: Perspectivas diversas sobre la vida

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Todo lo hizo hermoso (versículo 11), es un testimonio de lo bueno de la creación. Dios vio todo… y era bueno. También ha puesto eternidad. Ver la nota al pie del texto. Dejando la traducción actual, la idea pudiera ser: Dios ha puesto en el corazón del hombre anhelos de verdades eternas, la tarea que Dios ha dado al hombre pero que éste no puede llevar a cabo, no alcanza a comprender.

No hay cosa mejor… es una idea que se repite. No hay por qué tomarla como expresión de un crudo hedonismo. Todo lo que Dios hace permanecerá (versículos 14, 15). Y permanecerá tal como es, sin que haya nada que añadir ni disminuir. Para que los hombres teman delante de él (versículo 13), cosa que para los sabios es el comienzo de toda sabiduría.

Dios recupera lo que ya pasó. Ver nota al pie de página. Este es un texto difícil de traducir e interpretar. Algunas posibles traducciones son: “Dios restaurará” (Biblia de las Américas, en nota aparte). Nueva Biblia Española traduce: “Dios da alcance a lo que huye”; Dios Habla Hoy lo traduce “Dios hace que el pasado se repita”; y Biblia de Jerusalén dice: “Dios restaura lo pasado”, que es semejante a nuestra versión.

Las injusticias de la vida

¿Qué hace imposible gozar lo que Dios ha concedido como don al hombre para su felicidad? Dos cosas, dice el sabio: las injusticias de la vida y la muerte. Toda injusticia será un día castigada, porque Dios, que establece los tiempos, ha establecido también un tiempo para juzgar la conducta de los hombres. La otra cosa que impide la felicidad y el sentido a la vida es el hecho de la muerte, y sobre todo la inseguridad de lo que espera más allá de la vida. El animal también vive y muere, es el método pedagógico de Dios para poner al hombre enfrente de su propia muerte. Frente a las injusticias de la vida, frente al hecho palpable de la muerte, no hay mucho lugar para encontrar sentido a la vida. Este hecho clama por una revelación más adecuada: No sé si muero definitivamente, no sé si viviré eternamente, ¿cómo viviré el aquí y el ahora? Es conocida la respuesta del gran filósofo español don Miguel de Unamuno a este interrogante: Viva de tal manera, que sea una injusticia que no haya una vida más allá. Nos conviene recordar: El anuló la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio. La última reflexión que podemos hacernos tiene que ver con el modo distinto en que ven las injusticias de la vida los sabios y los profetas. Donde uno observa, el otro clama, donde uno critica, el otro se indigna, pero los dos dejan la solución final de las injusticias a la acción de Dios.

En lugar del derecho allí está la impiedad (versículo 16). “Derecho” es tsedek, se refiere a lo correcto o lo legal. “Impiedad” es reshah, se refiere al mal moral. No es el problema de que exista la impiedad sino de que la impiedad se sienta, como señora, en el lugar que corresponde a la justicia y al derecho. Que haya impiedad es algo malo, que la impiedad ocupe el lugar del derecho es algo mucho peor. Tanto al justo como al impío los juzgará Dios (versículo 17); es una rotunda afirmación del Predicador. Dios juzgará a ambos para declarar la inocencia del justo y condenar la culpabilidad del impío. La palabra “juzgar”, shofet, lleva idea de ser equilibrado y castigar justamente. Porque hay un tiempo para todo lo que se quiere, evidentemente se refiere al tiempo del juicio en que actos e intenciones serán juzgados por Dios.

Dios los ha probado (versículo 18). El texto, un poco ambiguo, algunos lo interpretan como diciendo que por la impiedad de los hombres Dios les prueba que no son más que animales. El sentido figurado del término “animal” tiene otros ejemplos. Como es la muerte de éstos, así es la muerte de aquéllos (versículo 19), la muerte es el gran misterio, frente a ella tanto el hombre como el animal son vanidad. Pero el hombre “vuelve a la tierra” a causa de su pecado, cosa que no puede pensar el Predicador que pasa con el animal.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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