Ministerio basado en principios bíblicos para servir con espíritu de excelencia, integridad y compasión en nuestra comunidad, nuestra nación y nuestro mundo.

Logo

Introducción a la primera carta de Pedro

No sabemos por qué se escogieron estos distritos en particular; pero una cosa es cierta: abarcaban un área extensa con una población muy numerosa; y el hecho de que se los cite juntos es una de las pruebas supremas de la inmensa actividad misionera de la Iglesia original, aparte por supuesto de la actividad misionera de Pablo.

Todos estos distritos se encuentran en el extremo nororiental de Asia Menor. Por qué se nombran justos y precisamente en este orden, no lo sabemos. Pero una ojeada al mapa nos mostrará que, si el portador de esta carta -que puede haber sido el mismo Silvano- navegó desde Italia y desembarcó en Sinope, al Nordeste de Asia Menor, el viaje alrededor de estas provincias seguiría una ruta circular para terminar otra vez en Sinope, en Bitinia. Desde allí iría hacia el Sur a Galacia, luego más al Sur a Capadocia, al Oeste a Asia, Norte otra vez a Bitinia, y al Este luego para regresar a Sinope.

Está claro por la misma carta que los destinatarios eran principalmente gentiles. No se menciona ninguna cuestión de la ley de las que siempre surgían cuando había un trasfondo judío. La condición previa de aquellos cristianos había sido de pasiones carnales (1:14; 4:3-4), lo que corresponde más bien a paganos que a judíos. Antes no habían sido pueblo -gentiles fuera del pacto-, pero ahora eran el pueblo de Dios (2:9-10).

La forma de su nombre que usa Pedro también es señal de que se suponía que los lectores de su carta serían gentiles, porque usa el nombre de Pedro, que era su nombre griego. Pablo le llama Cefas (Kefá, 1 Corintios 1:12; 3:22; 9:5; 15:5; Gálatas 1:18; 2:9, 11, 14); entre sus compatriotas judíos se le conocía como Simón o Simeón (Hechos 15:14), que es el nombre que se usa en Segunda de Pedro 1:1. Puesto que usa aquí su nombre griego, parece lógico deducir que estaba escribiendo a los de cultura griega.

Las circunstancias detrás de la carta

Está suficientemente claro que esta carta se escribió cuando la Iglesia estaba en peligro de persecución.› Los destinatarios estaban en medio de diversas pruebas (1:6). Corrían peligro de que se les acusara de malhechores (3:16). Una prueba de fuego está a punto de sorprenderlos (4:12). Cuando sufran, deben encomendarse a Dios (4:19). Bien puede ser que sufran por causa de la justicia (3:14). Están compartiendo las aflicciones que la fraternidad cristiana es llamada a sufrir en todo el mundo (5:9).

Detrás de esta carta advertimos una prueba de fuego, una campaña de calumnias y un sufrimiento por causa de Cristo.

¿Podemos identificar esa situación?

Hubo un tiempo cuando los cristianos no tenían nada que temer del gobierno romano. En Hechos son muchas veces los magistrados, oficiales y soldados romanos los que le salvan la vida a Pablo de la furia tanto de los judíos como de los paganos.

Como decía Gibbon, el tribunal de los magistrados paganos demostró ser un refugio seguro contra la furia de la sinagoga. La razón era que en los primeros días el gobierno romano no sabía distinguir entre judíos y cristianos. En el imperio romano había lo que se llamaba religio licita, una religión permitida, y los judíos tenían plena libertad para celebrar sus cultos a su manera. Y no fue porque los judíos no intentaran informar a los romanos en cuanto a los hechos de la nueva situación; eso fue lo que hicieron en Corinto, por ejemplo (Hechos 18:12-17). Pero durante cierto tiempo los romanos sencillamente tomaron a los cristianos como una secta judía, y por tanto no los molestaron.

El cambio tuvo lugar en los días de Nerón, y podemos seguir casi todos los detalles de la historia. El 19 de julio del año 64 d.C. se declaró el gran fuego de Roma. Roma era una ciudad con muchas calles estrechas y edificios de madera, lo que hacía los incendios sumamente peligrosos. El gran fuego estuvo ardiendo tres días y tres noches, se controló, y otra vez volvió a declararse con violencia redoblada. El populacho romano no tenía la menor duda en cuanto al responsable, y le echó las culpas al emperador. Nerón tenía una verdadera adicción a construir; y la gente creía que había sido él el que había prendido fuego a Roma aposta para reconstruirla totalmente. La responsabilidad de Nerón debe quedar para siempre en el terreno de la conjetura; pero es seguro que él estuvo contemplando el furioso infierno desde la torre de Mecenas, y se confesó entusiasmado con la flor y la belleza de las llamas. Se aseguraba que se ponían dificultades intencionadamente a los que trataban de extinguir el fuego, y que se veían hombres prendiéndolo otra vez cuando parecía que ya se iba apagando. La gente estaba más que angustiada. Las antiguas particiones y los altares ancestrales habían desaparecido; los templos de la Luna, el Ara Máxima (el gran altar), el templo de Júpiter Stator, el altar de Vesta… sus dioses domésticos se habían desvanecido: Habían perdido sus hogares y no quedaba más que lo que ha llamado Farrar «una hermandad desesperada de desventurados.»

El resentimiento de la gente era incontrolable. Nerón tenía que desviar de su propia persona las sospechas; había que buscar un chivo expiatorio, y ese papel se les asignó a los cristianos. Tácito, el historiador romano, cuenta así la historia (Anales 15.44): Ni la ayuda humana en forma de regalos imperiales, ni los intentos de apaciguar a los dioses, podían acallar el rumor siniestro de que el fuego se había debido a las órdenes del mismo Nerón. Así es que, con la esperanza de disipar el rumor, falsamente desvió la acusación a una clase de gente que se conocían vulgarmente como los cristianos, que eran aborrecidos por las abominaciones que perpetraban. El fundador de la secta, un tal Cristo, había sido ejecutado por Poncio Pilato en el reinado de Tiberio; y la nociva superstición, aunque sofocada de momento, brotó otra vez no sólo en Judea, cuna original de aquella peste, sino hasta en Roma, donde se recoge y practica todo lo vergonzoso y horrible que surja.

Deja el primer comentario

Otras Publicaciones que te pueden interesar