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Jueces 11: Llamamiento del libertador

Llamamiento del libertador

La presentación del trasfondo de Jefté interrumpe la secuencia de eventos. El hecho que era galadita y guerrero valiente sugiere de una vez que él podría llenar el vacío de liderazgo militar. Sin embargo, Jefté, así como Jehová, ha sido rechazado por su pueblo.

Jefté fue rechazado por ser hijo de prostituta. Su padre tiene el mismo nombre que un nieto de Manasés, cuyo nombre fue puesto también a la región. Sus hermanos le excluyeron de la herencia. Según una costumbre del Antiguo Oriente, el hijo ilegítimo participaba de la herencia si su padre lo había adoptado. Probablemente los hijos aducían que Jefté no había sido adoptado, o que la adopción no fue válida. Abimelec fue un hijo de segunda categoría que subió al poder por medio de su madre, aplastando a los hijos plenos en el camino. En cambio Jefté, a causa de su madre, es marginado por los hijos legítimos. La injusticia puede provenir tanto de los que detentan el poder como de los que lo buscan.

El hijo de la prostituta cometerá algunos errores serios como líder de Israel. De nuevo, vemos el resultado negativo de las relaciones sexuales incorrectas.

La huida de Jefté implica que sus hermanos lo amenazaron para evitar que él pugnara por su exclusión de la herencia. Pasó a Tob, probablemente al oriente de Manasés y al norte de Amón, donde llegó a ser jefe de una banda de mercenarios. Sobre ociosos. El verbo traducido se juntaron de la recogida de migajas. Aquí sugiere que los seguidores de Jefté eran los desechos de la sociedad. Salían tiene aquí el sentido técnico de “salir a combatir”.

Irónicamente, en la providencia de Dios, el destierro hizo a Jefté un “guerrero valiente”, capacitado para liberar a sus compatriotas. Por otro lado, este bastardo, desterrado y mercenario, será un libertador aún más improbable que un hermano menor (Otoniel), un zurdo (Ehud), una mujer (Débora) y un temeroso (Gedeón).

El 11:4 recoge de nuevo el hilo de la narración interrumpida después del 10:18. Como ninguno de los jefes de Galaad se atrevió a encabezar la lucha contra Amón, los ancianos viajaron a Tob para buscar a Jefté.

Le ofrecen el puesto de jefe. No es el mismo vocablo traducido “jefe” en 10:18. A la luz del contexto aquí, significa “jefe militar”, así como en Josué 10:24. No le ofrecen el puesto de gobernante, sino que esperaban conseguir sus servicios como soldado y nada más.

Así como Israel rechazó a Jehová pero luego clamó a él para liberación, así también destierran a Jefté y luego buscan su socorro contra el mismo enemigo. Y así como Jehová rechazó el clamor de Israel, recordándoles cómo le habían tratado, Jefté responde a los ancianos de Galaad de la misma forma. No lo ampararon cuando sus hermanos lo desheredaron ni lo protegieron de sus amenazas.

Sin embargo, los ancianos son tenaces, así como los israelitas ante Jehová. Se arrepienten delante de Jefté (volvemos a ti es lenguaje de arrepentimiento. Y así como los israelitas transaron con Jehová, también los ancianos transan con Jefté. Le han ofrecido el puesto de jefe militar. Ahora agregan el puesto de caudillo, o sea, gobernante sobre todo Galaad.

A Jefté le interesa aclarar todavía más la oferta. Pregunta específicamente si él (el yo es enfático) será caudillo sobre Galaad después de la batalla. No quiere solamente un puesto militar temporal. Por supuesto, reconoce que tendrá que ganar la batalla para poder gobernar, y reconoce que para ganarla necesita la intervención de Jehová.

Los ancianos juran cumplir con los términos de Jefté. Entonces él viaja con ellos al campamento en Mizpa. Allí la milicia entusiastamente lo instala de una vez en los dos puestos: gobernante y jefe militar. En contextos militares, pueblo se refiere específicamente al ejército . Reconocen a Jefté como su máximo dirigente, así como han llegado a reconocer a Jehová como su único Dios.

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