Las palabras que Jefté repitió delante de Jehová serían los votos del pacto entre él y los galaditas. Delante de Jehová probablemente no implica que el arca del pacto estuviera en Mizpa, pues un juramento se podía hacer delante de Dios sin que el arca estuviera presente.
Un perfil de Jefté
Es interesante ver cómo Dios se especializa en usar a personas que son las más improbables. Jefté, uno de ellos, es un ejemplo de un hombre en circunstancias negativas pero que fue preparado desde su nacimiento para librar al pueblo de Dios. Veamos una lista de los rasgos que forman el perfil de su vida.
Hijo de una ramera. Su padre, líder influyente en el pueblo.
Luchador y guerrero experto. Sabía usar las armas.
Hombre de carácter. Valiente y prudente.
Rechazado por sus hermanos. Por ser bastardo y no por su culpa.
Sin herencia. Siendo hijo de un rico.
Apto como líder. Buen reclutador y capaz de darles ocupación.
Negociador. Perspicaz y listo.
Hombre de fe. Se refirió a la tierra como si ya fuera de él, aun antes de comenzar a pelear.
Sensato y razonable. Usa argumentos para persuadir sin tener que pelear.
Bien documentado. Conocía la historia de Israel.
Realista. Sabía que todo éxito tiene un precio.
Temeroso de Dios.
Padre amoroso. Sufrió por su hija.
Hombre de palabra. Íntegro y digno de confianza.
Enviado por Dios.
Diálogo diplomático
Jefté procura resolver el problema con los amonitas primero por la vía diplomática. El diálogo se lleva a cabo mediante mensajeros, según una costumbre antigua. El primer intercambio establece el tono para el diálogo. Jefté acusa al rey amonita de haber invadido su territorio. En las frases tú y yo y mi tierra habla como si fuera rey de Galaad. El rey de los amonitas responde que la tierra es suya. Reclama todo el territorio comprendido entre el río Arnón en el sur, el Jaboc en el norte y el Jordán en el occidente. No menciona un lindero oriental, porque Amón mismo estaba al este.
Con una serie de argumentos Jefté demuestra que el territorio en disputa pertenece a Israel. Aun si se aceptara el reclamo amonita, no se justificaría la invasión al occidente del Jordán.
