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Jueces 8: Gedeón captura a los reyes de Madián

Jue 8:1 Pero los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián? Y le reconvinieron fuertemente.

Jue 8:2 A los cuales él respondió: ¿Qué he hecho yo ahora comparado con vosotros? ¿No es el rebusco de Efraín mejor que la vendimia de Abiezer?

El rebusco de Efraín : Gedeón probablemente se refería a la limpieza realizada por Efraín después de la batalla inicial. La vendimia de Abiezer : Gedeón, un hijo de Abiezer, se refería a su participación personal en la victoria sobre los madianitas. Efraín eclipsó el mérito que le correspondía.

Jue 8:3 Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián; ¿y qué he podido yo hacer comparado con vosotros? Entonces el enojo de ellos contra él se aplacó, luego que él habló esta palabra.

Gedeón actuó de forma muy diplomática al encontrarse con los hombres de Efraín y apaciguó su ira respondiéndole cortésmente, en tanto Jefté lo hizo enérgicamente y los derrotó utilizando una cruel estratagema.

Los líderes de la tribu de Efraín se sintieron despreciados porque Gedeón no les había pedido que se unieran a la batalla, sino que los había dejado en el lugar para que «limpiaran» a los madianitas que escaparan («el rebusco») así es que lo confrontaron con ira. Gedeón aseguró a los líderes de Efraín que sus logros habían sido más grandes que los de su propio clan (Abiezer). Su diplomática explicación señaló que esta fuerza de retaguardia había logrado capturar a los generales de los enemigos, aislando a los líderes de sus soldados. No todos los trabajos necesarios están en los puestos de liderazgo altamente visibles. Mucho del trabajo necesario de cualquiera empresa exitosa es considerado por muchos como trabajo sucio. Pero dicho trabajo es vital para que una gran tarea quede hecha. Los ingenieros y los millonarios pueden diseñar y financiar un elegante edificio, pero son los albañiles los que ejecutan el trabajo. El orgullo hace que busquemos reconocimiento. ¿Está usted contento con ser el albañil de Dios, o se siente resentido por el trabajo que Dios le ha dado?

Jue 8:4 Y vino Gedeón al Jordán, y pasó él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, mas todavía persiguiendo.

Jue 8:5 Y dijo a los de Sucot: Yo os ruego que deis a la gente que me sigue algunos bocados de pan; porque están cansados, y yo persigo a Zeba y Zalmuna, reyes de Madián.

Jue 8:6 Y los principales de Sucot respondieron: ¿Están ya Zeba y Zalmuna en tu mano, para que demos pan a tu ejército?

Sucot : Un antiguo pueblo ubicado en la Transjordania, al norte del arroyo de Jaboc.

Puede ser que la gente de Sucot rehusara ayudar a Gedeón porque dudaban de su habilidad para derrotar a los dos reyes madianitas y temían ser objeto de represalias.

Jue 8:7 Y Gedeón dijo: Cuando Jehová haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, yo trillaré vuestra carne con espinos y abrojos del desierto.

Trillaré vuestra carne : Es difícil determinar si Gedeón estaba hablando en lenguaje figurado o no.

Jue 8:8 De allí subió a Peniel, y les dijo las mismas palabras. Y los de Peniel le respondieron como habían respondido los de Sucot.

Pueblo al este de Sucot en el país de Gad. Fue bautizado por Jacob tras luchar con el ángel

Jue 8:9 Y él habló también a los de Peniel, diciendo: Cuando yo vuelva en paz, derribaré esta torre.

Derribaré esta torre : Puede que se refiera a parte de las fortificaciones de Peniel o a su templo.

Los líderes de Sucot y Peniel se negaron a ayudar a Gedeón, probablemente por temor a la venganza de Madián si él fallaba (el ejército de Gedeón era de 300 hombres persiguiendo a 15,000). Debieron haberse dado cuenta que la victoria era segura porque Dios estaba con Gedeón. Pero estaban tan preocupados por salvarse a sí mismos que nunca pensaron en el poder que Dios tiene para salvar.

Debido al temor o a la preocupación por nosotros mismos, quizá no podamos reconocer la presencia de Dios en otras personas y por lo tanto nos perdemos la victoria de Dios. Luego, tenemos que enfrentarnos a las amargas consecuencias por no habernos unido a las fuerzas de aquellos que Dios eligió para realizar su obra. Ya que la obra de Dios prevalecerá con o sin usted, únase rápidamente a los que están involucrados en una tarea divina, prestando ayuda con su tiempo, dinero, talentos y oración.

Jue 8:10 Y Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y con ellos su ejército como de quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el ejército de los hijos del oriente; pues habían caído ciento veinte mil hombres que sacaban espada.

Jue 8:11 Subiendo, pues, Gedeón por el camino de los que habitaban en tiendas al oriente de Noba y de Jogbeha, atacó el campamento, porque el ejército no estaba en guardia.

Noba y Jogbeha eran ciudades de Galaad, al este del río Jordán.

Los madianitas estaban escapando hacia el desierto, donde vivían los nómadas moradores de tiendas. No esperaban que Gedeón los siguiera hasta tan lejos.

Jue 8:12 Y huyendo Zeba y Zalmuna, él los siguió; y prendió a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, y llenó de espanto a todo el ejército.

Jue 8:13 Entonces Gedeón hijo de Joás volvió de la batalla antes que el sol subiese,

Jue 8:14 y tomó a un joven de los hombres de Sucot, y le preguntó; y él le dio por escrito los nombres de los principales y de los ancianos de Sucot, setenta y siete varones.

Jue 8:15 Y entrando a los hombres de Sucot, dijo: He aquí a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me zaheristeis, diciendo: ¿Están ya en tu mano Zeba y Zalmuna, para que demos nosotros pan a tus hombres cansados?

Jue 8:16 Y tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos y abrojos del desierto, y castigó con ellos a los de Sucot.

Jue 8:17 Asimismo derribó la torre de Peniel, y mató a los de la ciudad.

Gedeón cumplió la advertencia que había hecho en 8.7. Es muy difícil determinar si este acto de venganza estaba justificado o si debía haber dejado a Dios el castigo. Gedeón era el líder que Dios había designado, pero los jefes de Sucot y Peniel se negaron a ayudarlo por temor al enemigo. Demostraron no tener ni fe ni respeto hacia Dios y hacia el hombre que El había elegido para salvarlos. Debemos ayudar a los demás porque es lo correcto, sea que por ello obtengamos o no algún beneficio personal.

Jue 8:18 Luego dijo a Zeba y a Zalmuna: ¿Qué aspecto tenían aquellos hombres que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Como tú, así eran ellos; cada uno parecía hijo de rey.

Jue 8:19 Y él dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre. !!Vive Jehová, que si les hubierais conservado la vida, yo no os mataría!

Mis hermanos eran , hijos de mi madre : El término «hermano», en una sociedad en la cual los hombres tenían varias mujeres, usualmente significaba medio hermanos.

Jue 8:20 Y dijo a Jeter su primogénito: Levántate, y mátalos. Pero el joven no desenvainó su espada, porque tenía temor, pues era aún muchacho.

Jue 8:21 Entonces dijeron Zeba y Zalmuna: Levántate tú, y mátanos; porque como es el varón, tal es su valentía. Y Gedeón se levantó, y mató a Zeba y a Zalmuna; y tomó los adornos de lunetas que sus camellos traían al cuello.

Era humillante para un rey ser matado por un niño porque se vería la desigualdad entre ambos («como es el varón, tal es su valentía»). Los dos hombres querían evitar tal desgracia, así como la muerte lenta y dolorosa que un espadachín inexperto podría infligir.

Abimelec

La gente que desea poder siempre sobrepasa en número a aquellos que son capaces de usar el poder sabiamente una vez que lo tienen. Quizá se deba a que el poder tiene una forma de apoderarse y controlar a la persona que lo usa. Esto sucede especialmente en los casos en los que se hereda el poder que no se merece. La vida de Abimelec nos muestra lo que sucede cuando la ambición de poder corrompe el juicio.

La posición de Abimelec en la familia de Gedeón como hijo de una concubina debió de haber originado una gran tensión entre él y los muchos otros hijos de Gedeón. Uno contra setenta: Con tales probabilidades una persona puede ser aplastada o se hace cruel. Es obvio cual dirección escogió Abimelec. La posición de Gedeón como guerrero y juez había colocado a Abimelec en un ambiente de poder; la muerte de Gedeón le dio la oportunidad a este hijo de probar el poder. Una vez que comenzó el proceso, los resultados desastrosos fueron inevitables. Una persona sedienta de poder no se satisface cuando lo obtiene, sólo se vuelve más sedienta. Esta sed consumió la vida de Abimelec. A la larga, no pudo tolerar ninguna amenaza a su poder.

Por este tiempo, la posesión había cambiado: Abimelec ya no tenía el poder, el poder lo tenía a él. Una lección que podemos aprender de su vida es que nuestras metas controlan nuestras acciones. La cantidad de control es proporcional a la importancia de la meta. La meta más importante de Abimelec era tener poder. Su ambición de poder lo llevó no sólo a aniquilar a sus hermanos, sino a ciudades enteras que se negaron a someterse a él. Nada más que la muerte podía detener su impulso sangriento de conquista. ¡Qué irónico resulta que haya sido herido fatalmente por una mujer! El contraste que existe entre Abimelec y los grandes personajes de las Escrituras es mayúsculo. Abimelec quería controlar a la nación; en cambio ellos estaban dispuestos a ser controlados por Dios.

Abimelec fue: El primero que se auto declaró rey de Israel; Calificado estratega táctico y organizador, pero tuvo sus debilidades y errores: Ambicioso de poder y cruel; Extremadamente confiado; Aprovechó la posición de su padre sin imitar su carácter; Hizo matar a sesenta y nueve de sus setenta medio hermanos.

Le vemos en Siquem, Aruma, Tebes, de ocupaciones: Rey (autoproclamado), juez, perturbador político. Hijo de Gedeón. Su único hermano sobreviviente: Jotam

Jue 8:22 Y los israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor, tú, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madián.

Jue 8:23 Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros.

Jehová señoreará sobre vosotros : Gedeón rechazó la invitación dada en una de las asambleas tribales para que estableciera una monarquía porque apoyaba el gobierno teocrático. A Gedeón se le consideraba uno de los héroes de la fe.

Dirigir a la manera de Dios. Rasgos del Líder. Aunque Gedeón rehusó sabiamente servir como rey de Israel (8.23), al morir, su hijo Abimelec consiguió unos asesinos para que mataran a sus hermanos con la esperanza de tomar el gobierno en sus manos. Jotam, su hermano menor y el único que pudo escapar, subió al monte Gerizim y profetizó que un reino fundado en el pecado pronto se desharía, y tres años más tarde, eso mismo sucedió. Gedeón entendió que Dios quería que Israel fuera una teocracia (Dios como Rey). Pero, aun cuando Abimelec poseía un carisma natural, no tenía la mente de Dios, ni había sido designado o ungido por él. Los líderes consagrados hacen las cosas a la manera de Dios. La maldad descalifica a una persona para ese tipo de cargo. El líder que procure beneficiarse a sí mismo, a costa de otros, está en el sendero de la autodestrucción. En contraste con su humilde padre, Abimelec era ambicioso, creía que el fin justificaba los medios. Dios juzga a los líderes, no en términos de lo que logren, sino por la manera cómo hacen las cosas.

El pueblo quería hacer rey a Gedeón, pero él señaló que Dios gobernaría sobre ellos. A pesar de sus contradicciones, Gedeón nunca perdió de vista la importancia, tanto para la nación como para el individuo, de poner a Dios en primer lugar. ¿Es Dios el primero en su vida? Si lo es, debe afectar cada dimensión de su quehacer, no sólo su participación en la iglesia.

Jue 8:24 Y les dijo Gedeón: Quiero haceros una petición; que cada uno me dé los zarcillos de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).

Ismaelitas : Eran descendientes de Hagar. El término aquí utilizado designa a los madianitas.

Jue 8:25 Ellos respondieron: De buena gana te los daremos. Y tendiendo un manto, echó allí cada uno los zarcillos de su botín.

Jue 8:26 Y fue el peso de los zarcillos de oro que él pidió, mil setecientos siclos de oro, sin las planchas y joyeles y vestidos de púrpura que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello.

Mil setecientos siclos de oro equivalía aproximadamente a 20 kg del metal precioso.

Jue 8:27 Y Gedeón hizo de ellos un efod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ofra; y todo Israel se prostituyó tras de ese efod en aquel lugar; y fue tropezadero a Gedeón y a su casa.

Efod : El efod de Gedeón debe haber sido confeccionado según el patrón del usado por el sumo sacerdote. Sin embargo, este efod de oro no se utilizaba como vestimenta, sino que fue colgado en Ofra y allí se le adoraba como un ídolo. Gedeón, alguien designado por Dios para liberar a su pueblo de la idolatría y la opresión, se convirtió desafortunadamente en causante de que Israel cayese de nuevo en esa práctica pagana.

Los que eran muy adinerados ponían ornamentos en sus camellos como una manera de exhibir sus riquezas. Las mujeres, asimismo, usaban cantidades exorbitantes de joyas, a menudo hasta quince pares de aretes. También se usaban las joyas para la buena suerte. Después que Gedeón llegó al poder, pareciera que se dejó llevar por la acumulación de riqueza. A la larga, esto condujo a los israelitas a la idolatría.

Un efod era una prenda de vestir hecha de lino que llevaban los sacerdotes sobre su pecho. Era considerado santo. Gedeón probablemente tenía buenos motivos para hacer un efod (un recuerdo visible que conmemoraba la victoria). Desafortunadamente, el pueblo comenzó a adorar el efod como si fuera un ídolo. Es triste que muchas decisiones que provienen de buenos motivos tienen resultados negativos. Quizá nadie se detiene a preguntar «¿Qué puede salir mal?» o «¿Hay alguna posibilidad de una consecuencia negativa?» En sus planes y decisiones, tómese un tiempo para anticipar cómo una buena idea puede convertirse en un problema potencial.

Jue 8:28 Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más volvió a levantar cabeza. Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón.

Jue 8:29 Luego Jerobaal hijo de Joás fue y habitó en su casa.

Jue 8:30 Y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tuvo muchas mujeres.

Jue 8:31 También su concubina que estaba en Siquem le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.

Abimelec : Hijo de Gedeón con una concubina. Una concubina era una esclava o prostituta que se convertía en mujer de un hombre. Frecuentemente permanecía en casa de su padre y allí ocasionalmente la visitaba su marido. El nombre escogido por Gedeón para su hijo significa «mi Padre es Rey». La primera parte de este nombre, «mi Padre», se refiere al Señor, y la segunda alude a la posición del Señor como Rey de Israel.

Esta relación de Gedeón con una concubina dio como resultado un hijo que destrozó la familia de Gedeón y provocó una tragedia a la nación. La historia de Gedeón ilustra el hecho de que los héroes en batalla no siempre son héroes en la vida diaria. Gedeón dirigió a la nación pero no pudo dirigir a su familia. Sin importar quién sea usted, el relajamiento moral le causará problemas. Que haya ganado una batalla contra la tentación no significa que automáticamente vaya a superar la siguiente. Debemos ser constantemente cuidadosos con las tentaciones. Algunas veces, luego de una victoria, Satanás ataca más fuerte.

Jue 8:32 Y murió Gedeón hijo de Joás en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.

Jue 8:33 Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit.

Baal – berit («El señor del pacto») se le adoraba también como El-Berit («dios del pacto») en un santuario principal en Siquem. La adoración de este ídolo quizás haya combinado elementos tanto de la religión israelitas como de la cananea.

Jue 8:34 Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos en derredor;

Jue 8:35 ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual es Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.

Cuando alcanzaron a Gedeón en Transjordania, los efrateos le presentaron sus trofeos macabros y una fuerte queja. Efraín se creía preeminente entre las tribus del norte: su padre fue hijo de José y había sido favorecido sobre Manasés en la bendición de Jacob, Josué fue de su tribu, y el tabernáculo estaba ubicado en la ciudad efratea de Silo. Ahora que los madianitas han sido derrotados, los efrateos se muestran celosos. Su arrogancia demuestra lo acertado de la medida preventiva tomada por Jehová.

La queja fue patentemente infundada. No se tenía que esperar el llamado de Gedeón para luchar contra los madianitas. Los efrateos deberían expresarle a Gedeón gratitud por los riesgos que corrió. Gedeón tenía pleno derecho de rechazar su petulancia.

Sin embargo, en vez de defenderse, Gedeón minimizó sus propios logros y magnificó la hazaña de Efraín. Comienza como los efrateos; ellos preguntaron: ¿Qué es esto que has hecho?, y él contesta: ¿Qué he hecho?. Luego emplea otra pregunta retórica y una figura de la vinicultura para afirmar que Efraín cosechó más gloria en la posbatalla que lo que Gedeón obtuvo para su clan de Abiezer en toda la pelea. La vendimia es la cosecha de la uva en sí misma; el rebusco es lo que se puede recoger del poco fruto que queda después. En el rebusco Efraín capturó a los dos líderes madianitas, proeza más digno de loor que cualquier logro de Gedeón. Con esta suave respuesta, Gedeón quita la ira. Se humilla para evitar un conflicto entre las tribus del pueblo de Dios. La Biblia no honra a la tribu que se enalteció, sino al héroe que se humilló.

Una alianza dudosa

Cuando Gedeón pidió comida de los hombres de Sucot y Peniel, ellos no quisieron darle comida, por temor de que Gedeón no iba a ganar la batalla en contra de los madianitas. Querían estar seguros de aliarse con el ejército victorioso antes de darles comida.

Muchos no quieren declararse como cristianos frente al mundo, porque quieren recibir lo que el mundo les pueda ofrecer. Prefieren postergar un compromiso con el Señor hasta no ver que los cristianos van a ser victoriosos y respetados en la comunidad.

A veces nuestra vacilación en declararnos cristianos resulta en la pérdida de oportunidades para ganar batallas decisivas en contra de Satanás.

Prepotencia de Gedeón

Para sorpresa nuestra, la historia de Gedeón no ha terminado. él ha cumplido con su comisión de librar a Israel. Sin embargo, antes del reporte del reposo, interviene un segundo movimiento en la historia de Gedeón. En este movimiento el líder abiezerita se ve mucho más autosuficiente.

Persecución de los madianitas

Para iniciar este segundo movimiento el autor retrocede un poco para recoger la historia cuando Gedeón y los 300 cruzaron el Jordán. Aunque estaban cansados y hambrientos, por alguna razón Gedeón seguía persiguiendo a los madianitas.

Al llegar a la ciudad israelita de Sucot, sobre el río Jaboc en la frontera entre Manasés y Gad, Gedeón solicita comida. Su gente había recibido muchas provisiones (7:8), pero las dejaría atrás al echarse a perseguir a los madianitas. Por cortesía, Gedeón solamente pide tortas de pan, pero esperará algo más sustancial. Sin embargo, los líderes de Sucot rechazan la petición. Dudan que los 300 puedan derrotar al ejército de los reyes. Habrían visto este ejército cuando pasó por allí, y sabrían que todavía es mucho más numeroso que la gente de Gedeón. Si alimentan a Gedeón se exponen a las represalias madianitas. Tener la mano (lit. “la palma”) del enemigo en la mano significaba haberlo derrotado.

Los líderes de Sucot eran como Meroz y las tribus que no acudieron a la lucha contra Jabín. A diferencia de Jael y las tribus de Zabulón y Neftalí, Sucot no tenía suficiente fe en Jehová y en su libertador escogido para unirse a la lucha, ni siquiera después de la victoria resonante de Gedeón en el valle de Jezreel.

En heb. Zébaj y Zalmuna significan “sacrificio” y “sombra negada”. Quizás fueran nombres madianitas cuya pronunciación fue distorsionada en el heb. en escarnio. En el AT “sombra” es una figura para protección. Gedeón negaría protección a los dos reyes y los sacrificaría.

Al no dar provisiones, los de Sucot optan por temer más las represalias madianitas que la tortura de Gedeón, aun cuando éste pelea en el nombre de Jehová. El verbo traducido azotaré lit. significa “trillaré”. Normalmente se usa para el proceso de separar el grano de la cáscara, pasando sobre la mies con trillos provistos de puntas de piedras o de metal. Tal vez Gedeón pensaba arrastrar espinas sobre los de Sucot. Las espinas del desierto eran grandes y fuertes.

Casi lo mismo sucedió en Peniel, 8 km. al sureste de Sucot, salvo que esta vez Gedeón amenazó derribar su torre. La torre era la fortaleza en la ciudadela interior de la ciudad y su último reducto en caso de ataque. Los de Peniel no estarían a salvo de Gedeón ni siquiera en su fortaleza. Sobre la palabra paz.

Gedeón alcanza a Zébaj y Zalmuna en Carcor, sitio desconocido hoy. No debe estar muy lejos de Jogbea, 25 km. al sureste de Peniel y 250 km. del valle de Jezreel, donde Gedeón había emprendido su persecución. La ubicación de Nóbaj no se sabe. Subió no necesariamente implica que Carcor estaba en un cerro, ya que en contextos militares el verbo significa “ir a la batalla”.

Del ejército original de 135.000, quedaban solamente 15.000. Ya que Zébaj y Zalmuna son reyes madianitas, la frase los hijos del oriente se debe entender aquí en sentido amplio, incluyendo a los madianitas como uno de los pueblos nómadas que entraban en Israel desde el oriente, en cambio, los hijos del oriente se distinguen de los madianitas).

Los 15.000 eran todavía muchos en comparación con los 300. Sin embargo, Gedeón lanzó un ataque sorpresivo, y logró otra victoria contundente. La ruta de los que habitaban en tiendas puede ser el camino que corría de norte a sur entre Damasco y Arabia, o un camino que se dirigía al oriente hacia el desierto. La gente de Gedeón capturó a los dos reyes, y dejó al ejército madianita temblando. El verbo traducido causó pánico es lit. “hizo temblar”. Del ejército israelita tembloroso habían procedido valientes que hicieron temblar a las huestes de Madián. Así como en el valle de Jezreel, el pánico contribuye a la victoria, pero esta vez no se atribuye a Jehová, sino a Gedeón.

Ahora Gedeón regresa para tomar su venganza prometida contra Sucot y Peniel. La cuesta de Heres sería una ruta que conducía directamente a Sucot; si Gedeón hubiera regresado por la misma ruta que había tomado en persecución de los madianitas, habría llegado a Peniel primero.

A los de Sucot les echa en cara su renuencia de proveerle alimentos. Habiendo obtenido una lista de los 77 líderes y ancianos, los tortura con espinas y cardos. Aquí el verbo traducido azotó es lit. “enseñó” o “hizo saber” en el Texto Masorético. Las versiones antiguas parecen leer “trilló”, una diferencia de solamente una consonante en heb., y el verbo usado. Tal vez “enseñar” era un modismo que significaba “castigar”, así como “enseñarle a alguien una lección” en castellano, donde se usa el mismo verbo). Parece que los jefes de Sucot y sus ancianos son los mismos que los ancianos de la ciudad, y luego sencillamente los hombres de Sucot.

Gedeón también cumplió con su amenaza contra Peniel. Los hombres a quienes mató pueden ser los varones de la ciudad en general. Sin embargo, como los hombres de Sucotparecen ser los líderes de esa ciudad, es posible que aquí también los hombres sean únicamente los líderes.

¿Eran justificados estos castigos? Puesto que el autor no critica a Gedeón, tal vez pensemos que Gedeón actuó bien. Sin embargo, en las historias de los jueces, después de contar la apostasía (“los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová”), el narrador raras veces expresa una evaluación de las acciones de Israel y sus líderes, ni siquiera cuando obviamente son pecaminosas. Aquí, por ejemplo, el autor no evalúa ni la renuencia de las dos ciudades, ni el castigo de Gedeón. Más bien, deja al lector esta tarea.

Por un lado se podría argumentar que el castigo fue justificado, ya que Sucot y Peniel debían haber apoyado a los que peleaban en nombre de Jehová y a favor de su pueblo. Las victorias en el lado occidental del Jordán eran evidencia clara que Dios estaba con Gedeón. Por otro lado, Gedeón aparentemente olvida que él tenía muchas dudas cuando Jehová lo llamó, y que requería de una serie de señales maravillosas antes de estar dispuesto a lanzarse a la pelea. En su debilidad Jehová no lo trató con castigos, sino con paciencia y misericordia. Gedeón debería haber imitado más a Dios en su trato con las dos ciudades de débil fe. Lleva a cabo estas torturas y matanzas no contra los opresores de Israel, sino contra Israel mismo. Aunque la Ley de Moisés es un pacto entre un rey soberano (Jehová) y su vasallo (Israel), difiere de los pactos antiguos al no obligar al vasallo a acudir a la guerra en apoyo del soberano.

El castigo de Gedeón es a lo menos cuestionable. Ya no es tan manso. De semejante manera a través del libro la conducta de los líderes de Israel pasa de lo limpio a lo turbio, para caer por fin en lo definitivamente repudiable. Gedeón es el primer juez que pelea contra Israel, pero no será el último. Su violencia contra Sucot y Peniel también anticipa las matanzas de su hijo en Siquem y Tebes.

La pregunta de Gedeón a los reyes nos toma por sorpresa. Inyecta en la historia un elemento desconocido hasta aquí. La respuesta de Zébaj y Zalmuna es también inesperada, ya que el cuadro de Gedeón no nos prepara para la revelación que él parecía ser hijo de rey.

Las sorpresas continúan. Desconocíamos que los madianitas habían ejecutado a los hermanos de Gedeón. Pero lo que más nos desconcierta es descubrir que lo que ha motivado a Gedeón en la persecución implacable de los madianitas es la venganza personal. Ha torturado y matado a los hombres de Sucot y Peniel no tanto por no apoyar al ejército de Jehová, sino por no ayudarle a vengar la muerte de sus hermanos. Según sus propias palabras, habría perdonado la vida a Zébaj y a Zalmuna si no hubieran matado a sus hermanos, no importándole todo el sufrimiento que ellos habían causado a otras familias de Israel. Gedeón, con el aspecto de un hijo de rey, comienza a comportarse con la prepotencia de un rey, anteponiendo los intereses de su familia a los de la nación.

Los muertos fueron hijos no solo del padre de Gedeón, sino también de su madre. Joás aparentemente tenía varias esposas. Los hermanos serían asesinados cuando los madianitas estaban acampados en el valle de Jezreel antes de la batalla, a menos que fuera un año anterior.

Ejecutar a los reyes madianitas sería un honor para Jeter; y un cumplimiento de la responsabilidad familiar de vengar la sangrex. Sin embargo, al joven todavía le da temor matar. En la timidez de Jeter vemos un reflejo del carácter de Gedeón cuando Jehová lo llamó. Sin embargo, ahora Gedeón está acostumbrado a derramar sangre, y responde al reto de Zébaj y Zalmuna, ajusticiándolos. Gedeón tomó también como botín las lunetas de los camellos, que eran ornamentos o amuletos de oro en forma de crecientes.

Los reyes madianitas instan a Gedeón a matarlos porque les sería menos vergonzoso morir a manos del héroe israelita que a manos de un joven. También sería menos angustioso, ya que Gedeón sabría matar rápido, mientras Jeter tal vez tuviera que herir a su víctima varias veces antes que muriera.

Los pies de barro

Aunque hemos visto muchas cualidades ejemplares en Gedeón, aquí vemos la manifestación de su actitud vengativa, lo cual nos asegura que tenía pies de barro. Su venganza se manifestó en estas ocasiones:

1. Tomó a los ancianos y azotó con espinas y cardos a los hombres de Sucot

2. Derribó la torre de Peniel y mató a los hombres de la ciudad

3. Mató a Zébaj y a Zalmuna, porque habían matado a sus hermanos

Aunque podemos tratar de defender las acciones de Gedeón, diciendo que actuó de acuerdo con las normas aceptadas de aquel día, veamos que fue olvidado pronto después de su muerte. Esto puede ser una indicación de las consecuencias de su debilidad.

Ofrecimiento del reino

La liberación ha convertido a Gedeón en un líder de gran popularidad en Israel. Los israelitas (tal vez solamente los del norte, o los de Manasés) lo invitan a establecer una dinastía, en la cual la autoridad de gobernar pasaría de padre a hijo. Aunque en efecto lo invitan a ser rey, no utilizan la palabra “rey” ni “reinar”; sobre las razones.

Los israelitas ofrecieron el reino a Gedeón porque, según ellos, los había liberado de los madianitas. Esto era precisamente la conclusión que Jehová quiso evitar. Los actos de Gedeón han contribuido a que el pueblo vuelva sus ojos de Jehová, el libertador verdadero, y los enfoque en el instrumento humano.

Sin embargo, Gedeón no se ha corrompido del todo. Rehusa la invitación, aclarando que Jehová debe gobernar. En el Antiguo Oriente se consideraba que el libertador tenía derecho a reinar. Fue Jehová, no Gedeón, quien había liberado a Israel. A la vez, ni tampoco os gobernará mi hijo resulta siendo una profecía inconsciente e irónica.

A pesar de su sabia decisión, Gedeón comienza a vivir como rey. Pide aretes del botín para hacer un efod de oro. Los aretes se usaban en las orejas y en la nariz, pero solamente las mujeres los ostentaban en la nariz. Los aretes aquí son de los varones, ya que aclara que los madianitas llevaban aretes porque eran ismaelitas. Se supone que las mujeres de todos los pueblos los llevaban.

Ismael fue hijo de Abraham y Hagar, mientras declara que los madianitas descendieron de Abraham y Quetura. Sin embargo, los madianitas se llaman ismaelitas. Aparentemente “ismaelita” llegó a usarse no solamente de los descendientes de Ismael, sino también de otros pueblos nómadas, incluyendo a los madianitas.

A la luz de la cantidad de botín, pedir un arete a cada quien era poca cosa para un líder tan aclamado como Gedeón. De buena gana los israelitas lo contribuyeron. Algunos opinan que los israelitas entregaron a Gedeón todo el botín que se menciona. Sin embargo, aclara que lo entregado se utilizó para hacer un efod. No se necesitaría tanto botín para esto, y es difícil concebir cómo los collares de los camellos, por ejemplo, se usarían para hacer un efod. El botín es más bien lo que los israelitas guardaron para sí. De una condición de profunda pobreza pasaron a disfrutar las riquezas de sus despojadores.

El efod es una vestimenta para el sumo sacerdote, hecha de tela fina, con algunos adornos de oro. Esa vestimenta no requeriría de 1.700 siclos de oro, ni sería muy práctico que el sumo sacerdote llevara una carga tan pesada. Entonces, ¿qué clase de efod hizo Gedeón? He aquí algunas interpretaciones:

(1) fue una vestimenta semejante a la del sumo sacerdote, pero con mucha más ornamentación de oro;

(2) fue una copia de la vestimenta sacerdotal, pero hecha de oro;

(3) fue una vestimenta de oro que representaba la presencia divina;

(4) fue una imagen. Nos inclinamos por la tercera interpretación. Ya que el efod es una vestimenta, y la palabra semejante en acádico, epadatu, significa “vestimenta”, el efod de Gedeón también debía ser alguna clase de vestimenta. El efod de oro se tomaría como una representación de la gloria de Dios, o como si fuera la vestimenta de Dios. Probablemente se usaba para hacer consultas a Dios.

De todas formas, el efod claramente tenía significado religioso. Gedeón lo haría para promover el culto a Jehová. Sin embargo, es probable que también tuviera otra motivación. Los reyes, como los gobernantes en todo tiempo, se aliaban con el sistema religioso en parte para afianzar su poder. Construían santuarios que legitimaban su gobierno. Es de sospechar que algo de esto haya influido en la colocación del efod en Ofra, ciudad de Gedeón en vez de en el tabernáculo. Quizá Gedeón también esperaba asegurar por medio del efod la bendición de Jehová.

Como suele suceder, el objeto que supuestamente estimularía la adoración a Jehová lo reemplazó. La historia que comenzó en Ofra, donde los ciudadanos adoraban ídolos, termina en el mismo lugar, pero ahora todo Israel allí rinde culto al efod. El que había derribado el altar local de Baal hace un nuevo ídolo para toda la nación. Por primera vez en el libro uno de los jueces contribuye a la apostasía y el pueblo comienza a volver a la apostasía durante la vida del juez. Esta es la primera historia en que Israel es comparado con una prostituta, y esta prostitución conducirá a otra aún más profunda en la siguiente generación.

Concluye la narración de la liberación. Después de la derrota propinada por Gedeón, los madianitas no se atrevieron a molestar más a los israelitas. Por cuarta y última vez Jueces dice que la tierra reposó.

Resumen del resto de la vida de Gedeón

Las historias de los jueces anteriores han terminado con el reporte de la subyugación del enemigo y los años de reposo. Aquí hay un párrafo más, el cual sirve como cierre de la narración sobre Gedeón, y es una transición a la historia de Abimelec.

Gedeón volvió a su casa, de donde, a pesar de su protesta, gobernó sobre por lo menos una parte de Israel. Vivió al estilo de un rey, con muchas esposasx, quienes le dieron setenta hijos, y con por lo menos una concubina. La nota sobre los hijos, con referencia especial a Abimelec. Que fueron sus descendientes directos aclara que los setenta fueron hijos literales de Gedeón, no nietos u otros descendientes. La familia grande con que Gedeón había sido bendecido sería destruida por el fruto del matrimonio con la concubina, así como Israel perdía muchas bendiciones divinas por matrimonios con cananeos.

Las concubinas no eran “amantes”, sino esposas de un rango inferior. En muchos casos sus hijos quedaban excluídos de la herencia del padre. La concubina de Gedeón no vivía con él en Ofra, sino con la familia de su padre en Siquem, una ciudad en el sur de Manasés a 42 km. de distancia.

Abimelec significa “Mi padre es rey”. Puede referirse a Jehová como Padre y Rey de los israelitas, “Mi padre es Dios”, Abías, “Mi padre es Jehová”, Malquiel, “Mi rey es Dios” y Malquías, “Mi rey es Jehová”), pero también puede implicar que Gedeón realmente deseaba ser rey. La expresión heb. “le puso por nombre” no se usa para referirse al nombre que se le pone a un bebé, sino de los casos en que alguien cambia el nombre de una persona.

La mención de Ofra enmarca toda la historia de Gedeón. Esta historia ilustra el peligro de adquirir poder. De un hombre tímido y humilde, Gedeón se convierte en un líder popular y exitoso. Utiliza el poder para torturar y matar a los que no le apoyan, tomar venganzas personales, establecer un santuario ilegítimo y adoptar un estilo de vida suntuoso. Sin embargo, los efectos de su pecado no se manifiestan plenamente hasta después de su muerte.

Los errores de Gedeón

Tenía un harén de muchas mujeres. Un hijo de una mujer, no esposa, Abimelec, se sublevó y mató a 70 hermanastros después de la muerte de Gedeón.

Vivía en el lujo dice del rey o líder: “Tampoco acumulará para sí mujeres, no sea que se desvíe su corazón. Tampoco acumulará para sí mucha plata y oro”.

Hizo un efod del oro que pidió de los israelitas, y ellos se prostituyeron tras el efod.

Deshonrando la memoria de un héroe

Gedeón salvó a los israelitas del tormento de los madianitas. Después la tierra reposó cuarenta años. Sorprende el giro que tomó el pueblo después de él, incluyendo a sus hijos y descendientes. El pueblo volvió a las ndadas y se prostituyó yéndose tras los baales, y ahora con su dios propio, Baalberit. La observación de que olvidaron el bien que había traído Gedeón y que no fueron agradecidos es un hecho trágico. Incluyendo sus setenta hijos todos fueron ingratos.

Reinado fracasado de Abimelec

Apostasía

Esta historia comienza como las de los jueces: con apostasía. Aquí la explicación es más extensa, y comprende la relación de Israel no solamente con Jehová, sino también con Gedeón.

Después de la muerte de Gedeón, los israelitas volvieron a portarse como una esposa infiel. Sobre los Baales, ver la exposición. Baalberit significa “Baal (es decir, “Señor”) del pacto”. Tal vez los israelitas habían hecho también un pacto con Baal como su pacto con Jehová. O quizás Baalberit se consideraba el dios testigo que garantizaba un pacto entre los israelitas y los cananeos. O posiblemente el sincretismo contaminó tanto la religión israelita, que poco a poco “Jehová del pacto” se iba convirtiendo en “Baal del pacto”. En todo caso, los israelitas se mostraron malagradecidos con Jehová.

La infidelidad en la dimensión vertical se refleja en la horizontal. La frase traducida ni correspondieron con bondad es lit. “ni hicieron lealtad”. La traición se expone. El uso de los dos nombres de Gedeón nos recuerda que el dios a quien Israel ahora adora no pudo contender con el libertador escogido por Jehová.

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