Jue 8:23 Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová señoreará sobre vosotros.
Jehová señoreará sobre vosotros : Gedeón rechazó la invitación dada en una de las asambleas tribales para que estableciera una monarquía porque apoyaba el gobierno teocrático. A Gedeón se le consideraba uno de los héroes de la fe.
Dirigir a la manera de Dios. Rasgos del Líder. Aunque Gedeón rehusó sabiamente servir como rey de Israel (8.23), al morir, su hijo Abimelec consiguió unos asesinos para que mataran a sus hermanos con la esperanza de tomar el gobierno en sus manos. Jotam, su hermano menor y el único que pudo escapar, subió al monte Gerizim y profetizó que un reino fundado en el pecado pronto se desharía, y tres años más tarde, eso mismo sucedió. Gedeón entendió que Dios quería que Israel fuera una teocracia (Dios como Rey). Pero, aun cuando Abimelec poseía un carisma natural, no tenía la mente de Dios, ni había sido designado o ungido por él. Los líderes consagrados hacen las cosas a la manera de Dios. La maldad descalifica a una persona para ese tipo de cargo. El líder que procure beneficiarse a sí mismo, a costa de otros, está en el sendero de la autodestrucción. En contraste con su humilde padre, Abimelec era ambicioso, creía que el fin justificaba los medios. Dios juzga a los líderes, no en términos de lo que logren, sino por la manera cómo hacen las cosas.
El pueblo quería hacer rey a Gedeón, pero él señaló que Dios gobernaría sobre ellos. A pesar de sus contradicciones, Gedeón nunca perdió de vista la importancia, tanto para la nación como para el individuo, de poner a Dios en primer lugar. ¿Es Dios el primero en su vida? Si lo es, debe afectar cada dimensión de su quehacer, no sólo su participación en la iglesia.
Jue 8:24 Y les dijo Gedeón: Quiero haceros una petición; que cada uno me dé los zarcillos de su botín (pues traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).
Ismaelitas : Eran descendientes de Hagar. El término aquí utilizado designa a los madianitas.
Jue 8:25 Ellos respondieron: De buena gana te los daremos. Y tendiendo un manto, echó allí cada uno los zarcillos de su botín.
Jue 8:26 Y fue el peso de los zarcillos de oro que él pidió, mil setecientos siclos de oro, sin las planchas y joyeles y vestidos de púrpura que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello.
Mil setecientos siclos de oro equivalía aproximadamente a 20 kg del metal precioso.
Jue 8:27 Y Gedeón hizo de ellos un efod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ofra; y todo Israel se prostituyó tras de ese efod en aquel lugar; y fue tropezadero a Gedeón y a su casa.
Efod : El efod de Gedeón debe haber sido confeccionado según el patrón del usado por el sumo sacerdote. Sin embargo, este efod de oro no se utilizaba como vestimenta, sino que fue colgado en Ofra y allí se le adoraba como un ídolo. Gedeón, alguien designado por Dios para liberar a su pueblo de la idolatría y la opresión, se convirtió desafortunadamente en causante de que Israel cayese de nuevo en esa práctica pagana.
Los que eran muy adinerados ponían ornamentos en sus camellos como una manera de exhibir sus riquezas. Las mujeres, asimismo, usaban cantidades exorbitantes de joyas, a menudo hasta quince pares de aretes. También se usaban las joyas para la buena suerte. Después que Gedeón llegó al poder, pareciera que se dejó llevar por la acumulación de riqueza. A la larga, esto condujo a los israelitas a la idolatría.
Un efod era una prenda de vestir hecha de lino que llevaban los sacerdotes sobre su pecho. Era considerado santo. Gedeón probablemente tenía buenos motivos para hacer un efod (un recuerdo visible que conmemoraba la victoria). Desafortunadamente, el pueblo comenzó a adorar el efod como si fuera un ídolo. Es triste que muchas decisiones que provienen de buenos motivos tienen resultados negativos. Quizá nadie se detiene a preguntar «¿Qué puede salir mal?» o «¿Hay alguna posibilidad de una consecuencia negativa?» En sus planes y decisiones, tómese un tiempo para anticipar cómo una buena idea puede convertirse en un problema potencial.
