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Jueces 8: Gedeón captura a los reyes de Madián

En heb. Zébaj y Zalmuna significan “sacrificio” y “sombra negada”. Quizás fueran nombres madianitas cuya pronunciación fue distorsionada en el heb. en escarnio. En el AT “sombra” es una figura para protección. Gedeón negaría protección a los dos reyes y los sacrificaría.

Al no dar provisiones, los de Sucot optan por temer más las represalias madianitas que la tortura de Gedeón, aun cuando éste pelea en el nombre de Jehová. El verbo traducido azotaré lit. significa “trillaré”. Normalmente se usa para el proceso de separar el grano de la cáscara, pasando sobre la mies con trillos provistos de puntas de piedras o de metal. Tal vez Gedeón pensaba arrastrar espinas sobre los de Sucot. Las espinas del desierto eran grandes y fuertes.

Casi lo mismo sucedió en Peniel, 8 km. al sureste de Sucot, salvo que esta vez Gedeón amenazó derribar su torre. La torre era la fortaleza en la ciudadela interior de la ciudad y su último reducto en caso de ataque. Los de Peniel no estarían a salvo de Gedeón ni siquiera en su fortaleza. Sobre la palabra paz.

Gedeón alcanza a Zébaj y Zalmuna en Carcor, sitio desconocido hoy. No debe estar muy lejos de Jogbea, 25 km. al sureste de Peniel y 250 km. del valle de Jezreel, donde Gedeón había emprendido su persecución. La ubicación de Nóbaj no se sabe. Subió no necesariamente implica que Carcor estaba en un cerro, ya que en contextos militares el verbo significa “ir a la batalla”.

Del ejército original de 135.000, quedaban solamente 15.000. Ya que Zébaj y Zalmuna son reyes madianitas, la frase los hijos del oriente se debe entender aquí en sentido amplio, incluyendo a los madianitas como uno de los pueblos nómadas que entraban en Israel desde el oriente, en cambio, los hijos del oriente se distinguen de los madianitas).

Los 15.000 eran todavía muchos en comparación con los 300. Sin embargo, Gedeón lanzó un ataque sorpresivo, y logró otra victoria contundente. La ruta de los que habitaban en tiendas puede ser el camino que corría de norte a sur entre Damasco y Arabia, o un camino que se dirigía al oriente hacia el desierto. La gente de Gedeón capturó a los dos reyes, y dejó al ejército madianita temblando. El verbo traducido causó pánico es lit. “hizo temblar”. Del ejército israelita tembloroso habían procedido valientes que hicieron temblar a las huestes de Madián. Así como en el valle de Jezreel, el pánico contribuye a la victoria, pero esta vez no se atribuye a Jehová, sino a Gedeón.

Ahora Gedeón regresa para tomar su venganza prometida contra Sucot y Peniel. La cuesta de Heres sería una ruta que conducía directamente a Sucot; si Gedeón hubiera regresado por la misma ruta que había tomado en persecución de los madianitas, habría llegado a Peniel primero.

A los de Sucot les echa en cara su renuencia de proveerle alimentos. Habiendo obtenido una lista de los 77 líderes y ancianos, los tortura con espinas y cardos. Aquí el verbo traducido azotó es lit. “enseñó” o “hizo saber” en el Texto Masorético. Las versiones antiguas parecen leer “trilló”, una diferencia de solamente una consonante en heb., y el verbo usado. Tal vez “enseñar” era un modismo que significaba “castigar”, así como “enseñarle a alguien una lección” en castellano, donde se usa el mismo verbo). Parece que los jefes de Sucot y sus ancianos son los mismos que los ancianos de la ciudad, y luego sencillamente los hombres de Sucot.

Gedeón también cumplió con su amenaza contra Peniel. Los hombres a quienes mató pueden ser los varones de la ciudad en general. Sin embargo, como los hombres de Sucotparecen ser los líderes de esa ciudad, es posible que aquí también los hombres sean únicamente los líderes.

¿Eran justificados estos castigos? Puesto que el autor no critica a Gedeón, tal vez pensemos que Gedeón actuó bien. Sin embargo, en las historias de los jueces, después de contar la apostasía (“los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová”), el narrador raras veces expresa una evaluación de las acciones de Israel y sus líderes, ni siquiera cuando obviamente son pecaminosas. Aquí, por ejemplo, el autor no evalúa ni la renuencia de las dos ciudades, ni el castigo de Gedeón. Más bien, deja al lector esta tarea.

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