Versículo clave :
«Porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana» (Mar_6:20).
La historia de Herodes Antipas aparece en los Evangelios. También se menciona en Act_4:27; Act_13:1.
Herodes, como muchos otros, deseaba saber quién era Jesús. Incapaces de aceptar la declaración de Jesús de que era el Hijo de Dios, muchas personas elaboraban explicaciones de su poder y autoridad. Herodes pensaba que Jesús era Juan el Bautista resucitado, en tanto que los que conocían el Antiguo Testamento creían que se trataba de Elías (Mal_4:5). Otros incluso creían que era un profeta, maestro en la tradición de Moisés, Isaías o Jeremías. Todavía hoy la gente tiene que definirse en cuanto a Jesús. Algunos piensan que si pueden decir lo que El es: profeta, maestro, buen hombre, logran disminuir el poder de su demanda sobre sus vidas. Pero lo que piensen no cambia lo que Jesús es.
Palestina estaba dividida en cuatro regiones, cada una gobernada por un «tetrarca». Herodes Antipas, llamado rey Herodes en los Evangelios, era gobernador de Galilea; su hermano Felipe gobernaba en Traconite e Idumea. La esposa de Felipe era Herodías, pero lo dejó para casarse con Herodes Antipas. Cuando Juan los confrontó a los dos por cometer adulterio, Herodías planeó matarlo. En lugar de dejar su pecado, trató de desembarazarse de aquel que sacó aquello a la luz pública. Era exactamente lo que los líderes religiosos trataban de hacer con Jesús.
Herodes arrestó a Juan el Bautista bajo presión de su esposa ilegítima y sus asesores. Aunque admiraba la integridad de Juan, al final terminó ordenando su muerte. Sus amigos y familiares pudieron más. Lo que hacemos bajo presión a menudo demuestra lo que somos.
En su condición de tetrarca bajo la autoridad romana, Herodes no tenía reino que dar. Su oferta de la mitad de su reino fue su manera de decir que daría a la hija de Herodías casi cualquier cosa que pidiera. Cuando frente a sus invitados Herodías pidió la cabeza de Juan el Bautista, hubiera sido muy vergonzoso para Herodes no complacerla. Las palabras comprometen. Como las palabras nos pueden conducir a cometer grandes pecados, debemos ser muy cuidadosos al usarlas.
Marcos usa la palabra apóstoles una sola vez (3.14). Apóstol significa «enviado» como mensajero o misionero. La palabra llegó a ser título oficial de los discípulos después de la muerte y resurrección de Jesús (Act_1:25-26; Eph_2:20).
Cuando los discípulos regresaron de su misión, Jesús se fue a descansar. Llevar a cabo la obra del Señor es muy importante, pero Jesús reconocía que hacer una obra eficaz para Dios requiere descanso y recuperación de las fuerzas. ¡Pero a Jesús y sus discípulos no siempre les fue fácil descansar cuando lo necesitaban!
La multitud se veía muy desvalida, como ovejas sin pastor. Es muy fácil dispersar las ovejas; sin un pastor las ovejas están en serio peligro. Jesús sabía que El era el Pastor que debía enseñarles todo lo que necesitaban saber y cuidarlas para que no se extraviaran de Dios. Véanse Salmo 23; Isa_40:11 y Eze_34:5ss, donde se hacen descripciones del Buen Pastor.
En este capítulo vemos cómo muchas personas examinan la vida y el ministerio de Jesús: sus vecinos y su familia, el rey Herodes y los discípulos. Pero ninguno lo aprecia por lo que El realmente es. Los discípulos siguen ponderándolo, aún turbados, aún incrédulos. No se dan cuenta que Jesús puede darles el sustento. Están tan preocupados con la imposibilidad de la tarea, que no pueden ver lo posible. ¿Permite que lo que parece imposible en el cristianismo le impida creer en lo posible?
Jesús pidió a sus discípulos que buscaran comida para más de cinco mil personas. Ellos preguntaron asombrados si iban y buscaban doscientos denarios de pan. ¿Cómo reaccionamos cuando se nos encomienda una tarea imposible? Una situación imposible para los humanos es simplemente una oportunidad para Dios. Los discípulos hicieron lo que pudieron: recolectaron la comida disponible y organizaron a la gente en grupos. Luego, en respuesta a la oración, Dios hizo lo imposible. Cuando enfrente una tarea igualmente difícil, haga lo que está en sus posibilidades y pida a Dios que haga lo demás. El puede hacer que suceda lo imposible.
Los discípulos se sorprendieron al ver a Jesús andar sobre el mar. Debían haberse dado cuenta entonces que El podría ayudarles cuando estuvieran en dificultad. Aunque lo perdieron de vista, El no los perdió de vista a ellos. Su preocupación superaba la falta de fe. La próxima vez que se encuentre en «aguas profundas», recuerde que Cristo sabe de sus angustias y tiene cuidado de usted.
