Este asunto merece la seria atención de los cristianos. La advertencia que nuestro Señor hizo ha sido desacatada de una manera indigna. Menester es tener presente que no fue pronunciada tan solo para provecho de la generación de entonces, sino de la iglesia cristiana en todos los siglos, todas las edades. Bueno seria si las amonestaciones que el Evangelio contiene hubieran sido estudiadas tan cuidadosamente como las promesas.
Mareo 16:13-20
En este pasaje hay palabras que han motivado divergencias y discordias en medio de los cristianos. Se ha disputado y debatido tanto acerca de su significado que se han olvidado las máximas de la caridad cristiana, sin lograrse al fin un acuerdo entre los bandos opuestos. Examinaremos las palabras que han ocasionado la controversia, y luego pasaremos a enumerar las verdades de práctica aplicación que del pasaje se desprenden.
¿Cómo, pues, deben entenderse las siguientes palabras que nuestro Señor pronunció: «Tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia»? ¿Quieren decir que Pedro mismo había de ser el cimiento sobre el cual se había de edificar la iglesia de Cristo? Por poco que se diga en contra de esa interpretación no se puede menos que calificarla de forzada. Decir que un hombre falible es la base de un templo espiritual no está en consonancia con el lenguaje empleado en la Biblia. Aun más, si ese es el significado verdadero, no es posible explicar por qué razón nuestro Señor no dijo más bien: « Y edificaré mi iglesia sobre ti..
En nuestro concepto la palabra «roca» se refiere, no a Pedro, Uno a la gran verdad de la misión y divinidad de nuestro Señor, que Pedro acababa de declarar.
Es como si nuestro Señor hubiera dicho: « Con razón tienes el nombre de Pedro, o piedra, pues acabas de confesar esa sublime verdad sobre la cual, como sobre una roca, edificaré mi iglesia.»* (* Esta opinión no es nueva o peculiar de la iglesia protestante. Muchos siglos ha fue emitida y defendida por Crisóstomo. También lo fue por Tero, célebre orador católico romano de la orden de franciscanos, en Maguncia, en el siglo 16. Será bueno, además, observar en este lugar, que es un error el suponer que puedan interpretarse las Escrituras en armonía con lo que se llama «el acuerdo unánime de los Padres.» Tal acuerdo no existe; y la frase con que se le designa no pasa de ser una combinación de palabras altisonantes que no estriba en hechos verdaderos.) Mas, ¿cómo debe entenderse la promesa que nuestro Señor hizo a Pedro: « a tí daré las llaves del reino de los cielos?» ¿Quiere decir que Pedro había de tener el derecho de admitir las almas en el cielo? Esa idea es absurda: tal atribución pertenece solo al Redentor. Rev_1:18. ¿Ó significa, acaso, que Pedro había de ejercer cierto primado o superioridad respecto de los demás apóstoles? No existe la menor prueba de que diese a las palabras semejante significado en la época de los apóstoles, o que Pedro ocupase un rango más elevado que los otros discípulos.
A nuestro ver, el verdadero significado de la promesa en cuestión es que Pedro había de tener el privilegio especial de abrir la puerta de la salvación a Judíos y Gentiles, lo cual se cumplió al pié de la letra cuando predicó a los Judíos el día de Pentecostés, y cuando visito a Cornelio en su casa. En ambos casos hizo uso de las llaves y abrió la puerta de la fe. Y él misino parece haber reconocido esto. «Dios,» dijo, « escogió de entre nosotros, que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio, y creyesen.» Act_15:7.
Finalmente, ¿cómo hemos de entender las siguientes palabras: « Todo lo que ligares en la tierra, será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra, será desatado en el cielo»? ¿Quieren decir que Pedro había de tener la facultad de perdonar pecados y absolver a los pecadores? Semejante idea tiende a menguar la dignidad de Cristo como Sumo Sacerdote del género humano. Ni Pedro ni ningún otro de los apóstoles ejerció jamás esa facultad; más bien al contrario, exhortaron a los hombres a que confiasen en Jesús.
El verdadero significado de esas palabras es, según opinamos, que Pedro y sus hermanos, los apóstoles, iban a recibir la misión especial de enseñar con autoridad cuál era el camino de la salvación. Así como los sacerdotes del Antiguo Testamento declaraban con autoridad quiénes eran limpiados de la lepra, así se nombraron a los apóstoles para que declarasen con autoridad a quiénes se les perdonaban los pecados. Además de esto, habían de ser inspirados de una manera especial para que estableciesen reglas que sirviesen de guía a la iglesia en aquellas cuestiones sobre las cuales los creyentes no estuviesen de acuerdo.
Tendrían, pues, el derecho de «ligar» o prohibir algunas cosas; y de «desatar» o permitir otras. La resolución del concilio de Jerusalén por medio de la cual se absolvió a los Gentiles de la necesidad de la circuncisión, es un ejemplo del ejercicio de esa atribución. Act_16:19. Mas la atribución fue concedida a los apóstoles solamente, y en términos que no tuvieron sucesores en el desempeño de ella: con ellos empezó y con ellos terminó.
Fijemos ahora la atención en puntos que conciernen más de cerca al bienestar de nuestras almas.
En primer lugar, es de advertirse cuan noble fue la manifestación que hizo el apóstol San Pedro. Cuando nuestro Señor le preguntó quién decían los hombres que El era, el apóstol contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente..
