La verdad del verso 21 es una gran promesa para el justo. El verbo perfecto “llenar” muestra un hecho como ya acabado. Por un lado, los impíos o malvados estarán llenos de problemas maléficos. Por otra parte, la promesa a los justos suena irreal: Ninguna adversidad va a “encontrar una oportunidad (para desarrollarse)”, del vocablo anah, “en (la vida) del justo”. Se conoce el ejemplo de José y las adversidades en su vida: vendido por sus hermanos, echado en una cárcel egipcia, etc. Entonces, ¿cómo puede darse por sentado una promesa tan grande? En ambos casos la adversidad no tuvo la oportunidad para desarrollarse completamente. Pero Dios intervino con la bendición sobre José y cambió la situación del mal. Romanos 8:28 llega a ser importante: Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito.
Abominación, proclama el comienzo del verso 22 en el texto hebreo (ver 6:16 para abominar: detestable, impuro, el opuesto de sagrado y no aceptable en la presencia del Señor). Así se puede ver la actitud de rechazo de Dios hacia los labios mentirosos. Por otro lado, los que actúan (verbo de actividad) con verdad o fidelidad son “agradables” (substantivo: el hombre agradable o favorable), y mejor traducido le agradan o “son favorecidos”. Un dicho egipcio es paralelo al texto: “No hables en falso a un hombre: Es abominación para el dios” (La Sabiduría de Amenemopet).
El verso 23 antepone las características sapienciales de dos individuos: el prudente, que significa ser “astuto” o “tener el sentido común” (nos hace recordar la admonición de Jesús: Sed, pues, astutos como serpientes…,), y el necio o indiferente. Por un lado, el necio proclama, tal como la sabiduría al hacer su proclamación en 8:1 ss. aunque el tema es la in- sensatez, basado en los antivalores en vez de los valores de la sabiduría. Por otro lado, el hombre astuto y de sentido común “mantiene callado” (su) “conocimiento”. Un dicho egipcio es paralelo al versículo: “Mejor es un hombre cuya charla (permanece) en su vientre que el que la profiere de manera injuriosa” (La Sabiduría de Amenemopet).
El verso 24 habla de la proyección de los diligentes y los negligentes. Por un lado, el diligente será dirigente (sobre otros). Por otro lado, el negligente o no esforzado llega a ser un siervo (el vocablo que significa “un cuerpo de obreros obligados a servir, por ser o esclavos o pueblos conquistados, o alguien con otra desgracia” . Así el diligente llega a ser dirigente de la gente, mientras el negligente se convierte en dirigido y es forzado a trabajar bajo la autoridad de otra persona.
El verso 25 subraya dos factores que influyen el ánimo del individuo. Por un lado, el temor o ansiedad hace “postrar” al individuo. Al contrario, la buena palabra como “la buena nueva” lo hace muy alegre (en su corazón; se agrega el adverbio “muy” por la forma piel que intensifica la acción del verbo). Así, la buena palabra produce la alegría profunda, mientras la “angustia” humilla al hombre.
Los alcances de la persona diligente
El verso 26 es muy difícil en el texto hebreo porque la primera parte dice: “El justo hace espiar e investigar a su amigo o compañero” (el verbo tur significa “buscar, explorar o espiar” y aquí se encuentra en la forma hiphil, que hace que el sujeto sea la causa o la fuerza detrás de la acción del verbo). Quizá nos ayuda a comprender la segunda parte del versículo. Asimismo, la conducta de los impíos los hace errar o salir del buen camino, imitando el mal camino de los impíos. Parece que la palabra prójimo es mejor y que el mensaje del texto gira alrededor del concepto de “analizar bien con quién anda”. Así hace el justo, pero no con aquellos que yerran siguiendo a los impíos.
El texto hebreo no es muy claro en el verso 27. La palabra alcanza es la interpretación del verbo hebreo jarak, que aparece sólo aquí en todo el AT, y significa “poner en movimiento, empezar o emprender”. La palabra alcanza, entonces, no viene del verbo, sino de los textos antiguos (LXX, Siriaco Peshita, targúmes arameos) que tienen “obtener” o “captar”. Otra interpretación entiende la frase como “el perezoso” o “negligente” que no persigue su presa (KeilDelitzsch). La segunda parte puede leerse: “Pero el hombre diligente persigue preciosa o valiosa riqueza.” El verbo no está en la segunda parte del texto sino viene de la primera parte. Entonces, el dicho enseña que el negligente ni siquiera busca la alimentación necesaria, mientras el diligente aun tiene en exceso. De modo que se trata del tema de la flojera.
