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Salmo 19: Las obras y la palabra de Dios

Salmo 19:7  La ley de Jehová es perfecta: convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel: hace sabio al sencillo.

La completa integridad de la Biblia. La Palabra de Dios. El que se mencione que «la ley de Jehová es perfecta», constituye una referencia directa a la absoluta, completa e indudable integridad de las Sagradas Escrituras. La Palabra de Dios es perfecta en su certeza y segura en su confiabilidad. Generalmente se utilizan dos términos para describir estos aspectos de la Palabra de Dios:

1) Inerrable (perfecta), lo cual significa que en las copias originales escritas por el autor o autores de cada manuscrito, de cada uno de los libros de la Biblia, nada ha sido afectado por el error. (Además, la excelente protección de las Escrituras a través de los siglos nos asegura que las copias llegadas a nuestros días reproducen esencialmente los originales. Aún los críticos literarios que no reclaman fe en la verdad de la Biblia, testifican que, debido a haber permanecido inalterable y exacta, esta es la obra más confiable de las transmitidas desde la antigüedad.)
2) Infalible se refiere al hecho de que la Biblia no falla como guía absolutamente confiable para nuestra fe (creencia en Dios) y práctica (vida y comportamiento). Ello se debe a que Dios es fiel, su Palabra veraz y no puede mentir.

La revelación general de Dios se inicia invocando el nombre genérico de la divinidad; pero la revelación específica se caracteriza porque es revelado el nombre propio de Dios (en hebreo, Yahweh , traducido en versículos 7-9 seis veces como Jehová.

Cuando pensamos en la ley, muchas veces la asociamos con lo que nos impide divertirnos. Pero aquí vemos lo opuesto: leyes que convierten el alma, nos hacen sabios y alegran el corazón y alumbran los ojos, nos amonestan y nos galardonan. Esto es porque las leyes de Dios son guías y luces en nuestro camino, y no cadenas en nuestras manos y pies. Nos señalan el peligro y nos advierten, luego nos señalan el triunfo y nos guían.

Salmo 19:8  Los mandamientos de Jehová son rectos: alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro: alumbra los ojos.[e]

Salmo 19:9  El temor de Jehová es limpio: permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad: todos justos.[f]

Salmo 19:10  Deseables son más que el oro, más que mucho oro refinado;[g] y dulces más que la miel, la que destila del panal.[h]

Salmo 19:11  Tu siervo es, además, amonestado con ellos; en guardarlos hay gran recompensa.

Salmo 19:12  ¿Quién puede discernir sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.

Líbrame : La correcta reacción al ver y escuchar las revelaciones de Dios es la introspección personal

Salmo 19:13  Preserva también a tu siervo de las soberbias, que no se enseñoreen de mí. Entonces seré íntegro y estaré libre de gran rebelión.[i]

Muchos cristianos se ven plagados de sentimientos de culpa. Les preocupa la posibilidad de haber pecado inconscientemente, o haber hecho algo bueno pero con intenciones egoístas, o no haber hecho el mejor esfuerzo en alguna tarea, o haber olvidado hacer algo. La culpabilidad puede jugar un papel importante al llevarnos a Cristo y al hacer que nos comportemos apropiadamente, pero no debe debilitarnos ni atemorizarnos. El perdón de Dios es total y completo, aun cuando se trate de pecados inconscientes.

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