Salmo 19:14 ¡Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Jehová, roca mía y redentor mío!
Los dichos gratos a Dios, Confesión de Fe. Este tan citado versículo señala la importancia de que nuestras palabras y pensamientos sean consistentes con la Palabra y voluntad divinas. El texto literalmente dice: «Permite que lo que hable y lo que mi corazón murmure sea un deleite para ti, Jehová». Naturalmente, para que nuestras palabras sean gratas a la vista de Dios, tienen que reflejar lo que nuestros corazones sienten y piensan. La verdad de este texto nos urge a pronunciar siempre el tipo de palabras que confirmen lo que creemos o pensamos en nuestros corazones acerca de Dios, su amor y su poder. No es aceptable a la vista de Dios que, si creemos, contradigamos esa creencia con palabras descuidadas. Recordemos la lección del sacrificio de Caín: Lo inaceptable para Dios no sólo es incrédulo e infructífero, sino también mortal.
¿Cambiaría de manera de vivir si supiera que cada palabra y pensamiento suyo Dios lo examina primero? David pidió que Dios aprobara sus palabras y sus pensamientos como si fueran ofrendas presentadas en el altar. Al comenzar cada mañana propóngase que el amor de Dios le guíe en todo lo que dice y piensa.
Un himno de alabanza al Creador y a Su Ley
El Salmo 19 es uno de los más lindos del Salterio. Destaca las dos grandes revelaciones de Dios, por su creación y por su palabra, y termina con dos estrofas de autoexamen y de alabanza a Dios.
La primera y la segunda parte parecen muy diferentes. Por cierto algunos comentaristas dicen que son dos salmos que fueron unidos. Señalan la diferencia de estilo y tema: el primero es un himno, el segundo un salmo sapiencial. Otros insisten en la unidad del Salmo. Lo más acertado parece ser que es una unidad, pero el autor usó un antiguo himno al sol, quizá de trasfondo cananeo, y lo incorporó en este Salmo. Varios detalles sugieren esto.
Un estudio a fondo indica que en la primera parte se usan varias palabras en relación con la naturaleza y el sol, que en otros pasajes se usan para referirse a la Palabra de Dios. La gloria de Dios en el versículo 1 se usa para referirse a la presencia de Dios en revelación en Exodo 16:7 y 33:18, :22. Los vocablos de palabra, lenguaje y voz se usan en relación con la Torah. Asimismo la frase emprende la carrera se usa refiriéndose a la Torah varias veces en el Salmo 119.
El Salmo muestra un trabajo literario muy fino. Varios vocablos de los versículos 1-6 se usan sutilmente en los versículos 7-14, hecho que confirma su unidad. Jehová se nombra siete veces (el número de la perfección) en los versículos 7-14. Los Salmos 29, 82 y 89 también usan Jehová siete veces.
Aunque los versículos 1-6 contienen paralelos a himnos al sol en Egipto y en Mesopotamia hay una gran diferencia: Allí el sol es deificado y adorado, pero en este Salmo la naturaleza y el sol están personificados para alabar al Creador. Si el autor usó un viejo poema al sol, lo cambió tanto de enfoque que es una polémica antipagana.
