Se mantiene encerrado en sus dudas, en lugar de arrastrar a su familia e hijos con él.
Salmo 73:16 Cuando pensaba, tratando de entender esto, fue difícil para mí,
Salmo 73:17 hasta que entré en el santuario de Dios; entonces comprendí el fin de ellos.
Salmo 73:18 Ciertamente tú los pones en lugares resbaladizos; los arrojas a la destrucción.
Salmo 73:19 ¡Cómo son destruidos en un momento! Son totalmente consumidos por terrores repentinos.
Salmo 73:20 Como un sueño del que despierta, oh Señor, cuando te levantes, despreciarás su apariencia.
Dos temas profundos fluyen por estos versículos:
(1) la prosperidad de los impíos, dejando a la gente fiel preguntándose por qué tienen que preocuparse por ser buenos, y
(2) la riqueza del impío parece ser tan tentadora que quizás los fieles quieran estar en su lugar.
Asaf se dio cuenta de que los ricos que depositan su esperanza, gozo y confianza en la riqueza, viven un sueño. Un sueño solo existe en la mente del soñador. No permita que las metas de su vida sean tan irreales como un sueño y que despierte demasiado tarde ante el hecho de que perdió la realidad de la verdad de Dios. La felicidad y la esperanza pueden ser una realidad, pero solo cuando se basan en Dios, no en las riquezas. Por lo tanto, debemos acercarnos a El tanto como podamos a fin de ser realistas en cuanto a la vida.
Salmo 73:21 Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas,
Salmo 73:22 entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti.
Salmo 73:23 Sin embargo, yo siempre estoy contigo; tú me has tomado de la mano derecha.
Salmo 73:24 Con tu consejo me guiarás, y después me recibirás en gloria.
Salmo 73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra.
Salmo 73:26 Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.
Salmo 73:27 Porque he aquí, los que están lejos de ti perecerán; tú has destruido a todos los que te son infieles.
Salmo 73:28 Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien; en DIOS el Señor he puesto mi refugio, para contar todas tus obras.
