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1 Timoteo 5: La corrección fraterna

Este es un texto que ha llevado por la calle de la amargura a muchos abogados de la abstinencia total. Hay que recordar que no le da permiso a todo el mundo para beber alcohol en exceso; simplemente aprueba el uso del vino cuando puede ser de ayuda para la salud. Si establece algún principio de carácter general, E. F. Brown lo expresó muy bien: « Muestra que aunque la total abstinencia puede recomendarse como un consejo sabio, no debe nunca imponerse como una obligación religiosa.» Pablo quiere decir sencillamente que no hay ninguna virtud en un ascetismo que le produce al cuerpo más mal que bien.

Es imposible ocultar nada indefinidamente

Los pecados de algunas personas están a la vista de todo el mundo, y no pueden conducir más que al juicio, mientras que los pecados de otros acabarán por alcanzarlos debidamente. Pues lo mismo sucede con las buenas obras, que puede que estén a la vista de todo el mundo, mientras que hay cosas de una cualidad diferente que no se pueden ocultar.

Este dicho nos mueve a dejarle las cosas a Dios y estar tranquilos. Hay pecadores obvios, cuyos pecados los están conduciendo claramente al desastre y al castigo; mientras que hay pecadores secretos que, tras una apariencia de rectitud impecable, viven una vida que es en esencia malvada y fea. El hombre puede que no lo vea, pero Dios sí. « El hombre ve la acción, pero Dios ve la intención.» No hay manera de evitar la confrontación final con el Dios que lo ve y lo conoce todo.

Hay algunos cuyas buenas obras están a la vista de los demás, y que ya se han ganado las alabanzas y las gracias y las felicitaciones de los hombres. Hay algunos cuyas buenas obras no se notan, ni aprecian, ni agradecen, ni alaban, ni sé valoran como sería de desear. Ellos no tienen por qué sentirse ni defraudados ni disgustados. Dios conoce también las buenas obras, y Él pagará, porque no está nunca en deuda con nadie.

Aquí se nos dice que no debemos ni ponernos furiosos por el aparente escape de otros, ni amargarnos por la aparente ingratitud humana, sino debemos estar contentos de dejar todas las cosas al juicio definitivo de Dios.

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