La historia no se detuvo ahí; reaparece en otra de sus formas en este pasaje de Segunda de Pedro. En el versículo 10, Pedro habla de los que llevan vidas dominadas por deseos contaminantes de la carne y que desprecian los poderes celestiales. La palabra original es kyriotés, que es el nombre de uno de los rangos de ángeles. Hablan mal de las glorias angélicas. La palabra original es doxai, que también designa a uno de los rangos de ángeles. Se burlan de los ángeles y los ponen en ridículo.
Aquí es donde se introduce el segundo plano de la historia. Está claro que esta historia de los ángeles es muy primitiva y, con el paso del tiempo, llegó a ser una historia peregrina y embarazosa por atribuir a los ángeles concupiscencia. Así que en el pensamiento posterior judío y cristiano se desarrollaron dos líneas. La primera, se negó que la historia implicara en absoluto a los ángeles. Los hijos de Dios se dijo que eran hombres buenos que pertenecían a los descendientes de Set, y las hijas de los hombres se dice que eran las malas mujeres descendientes de Caín que corrompieron a los hombres buenos. No hay la menor evidencia escritura) para esta distinción y esta salida de emergencia. En segundo lugar, se alegorizó toda la historia. Sugirieron, por ejemplo Filón, que nunca se pretendió que se tomara literalmente, que describía la caída del alma humana bajo el ataque de las seducciones de los placeres sensuales. Agustín declaraba que no se podía tomar esta historia literalmente ni hablar así de los ángeles. Cirilo de Alejandría dijo que no se podía tomar literalmente porque, ¿no dijo Jesús que en la otra vida las personas serían como los ángeles y no se casarían? (Mateo 22:30). Crisóstomo dice que si la historia se tomara literalmente, no estaría lejos de ser blasfemia. Y Cirilo llegó a decir que la historia no era otra cosa que un incentivo al pecado si se tomaba como literalmente cierta.
Está claro que se empezó a ver que esta era una historia bastante peligrosa. Aquí tenemos la clave de lo que Pedro quiere decir cuando habla de las personas que desprecian los poderes celestiales y traen descrédito sobre las glorias angélicas hablando despectivamente de ellas. Los hombres a los que Pedro combatía estaban convirtiendo su religión en una excusa para la inmoralidad desbordada. Cirilo de Alejandría deja muy claro que en su tiempo la historia se podía usar como un incentivo al pecado. Muy probablemente eso era lo que estaba sucediendo con los hombres malvados en tiempos de Pedro que citaban el ejemplo de los ángeles como una justificación para su propio pecado. Estaban diciendo: «Si los ángeles vinieron del Cielo y tomaron mujeres mortales, ¿por qué no nosotros?» Estaban haciendo la conducta de los ángeles una excusa para su propio pecado.
Tenemos que seguir adelante con este pasaje. Acaba muy oscuramente en el versículo 11. Dice que los ángeles, que son más grandes en fuerza y en poder que nosotros, no pronunciaron una acusación despectiva contra ellos en la presencia de Dios. Una vez más Pedro está aludiendo a cosas que serían suficientemente claras para los de su tiempo pero que son oscuras pala nosotros. Su referencia puede ser a una de dos historias.
(a) Puede que se estuviera refiriendo a la misma historia que Judas en Judas 9; que al arcángel Miguel se le encargó el entierro del cuerpo de Moisés. Satán reclamaba el cuerpo sobre la base de que eso le correspondía a él ya que Moisés había matado una vez a un Egipcio. Miguel no alegó un cargo de calumnia contra Satanás; todo lo que dijo fue: «Que el Señor te reprenda.» La enseñanza es que hasta un ángel tan grande como Miguel no proferiría una acusación contra un ángel tan oscuro como Satanás. Le dejó el asunto a Dios. Si Miguel se retrajo de reprender a un ángel malo, ¿cómo pueden algunos hacer acusaciones denigrantes contra los ángeles de Dios?
(b) Puede que estuviera haciendo referencia a un desarrollo posterior de la historia de Enoc. Enoc cuenta que cuando la conducta de los gigantes se hizo intolerable en la Tierra, los hombres presentaron sus quejas a los arcángeles Miguel, Uriel, Gabriel y Rafael. Los arcángeles llevaron esta queja a Dios; Pero ellos no se volvieron contra los ángeles malos que eran los responsables de todo; simplemente elevaron el caso a Dios para que Él decidiera (Enoc 9).
Por lo que podemos ver ahora, la situación tras las alusiones de Pedro es que los hombres malvados que eran esclavos de la concupiscencia pretendían que los ángeles habían sido sus ejemplos y su justificación, y así los calumniaban; Pedro les recuerda que ni siquiera los arcángeles se atrevieron a hablar despectivamente de otros ángeles, y les preguntaba cómo podían atreverse a hacerlo los hombres.
Este es un pasaje difícil y extraño; pero el sentido está claro. Aun los ángeles, cuando pecaron, fueron castigados. ¡Cuánto más los seres humanos! Los ángeles no se podían rebelar contra Dios y evadir las consecuencias. ¿Cómo las podrán evitar los hombres? Y estos no tienen por qué buscar la manera de echarles la culpa a otros, ni siquiera a los ángeles; lo único que es responsable de su pecado es su propia rebeldía.
