Estas personas se refocilan en las orgías a plena luz del día, en las jaranas disolutas y en el libertinaje desmadrado. Son manchas en la comunidad cristiana; son como los defectos de los animales, que los descalifican para ser ofrecidos a Dios. Una vez más debemos notar que lo que Pedro está diciendo no es solamente verdad religiosa sino también sano sentido común. Los placeres del cuerpo está demostrado que están sujetos a la ley de rendimientos decrecientes. Por sí mismos pierden su emoción de tal manera que con el-paso del tiempo se vuelven menos y menos gratificantes. El lujo tiene que volverse más y más lujoso; el vino tiene que fluir más y.más abundante; hay que llegar a todo para hacer la emoción más aguda e intensa. Además uno se hace menos y menos capaz de gozar esos placeres. Se ha entregado a una vida que no tiene futuro y a un placer que acaba en dolor.
Pedro prosigue. En el versículo 14 usa una frase extraordinaria que estrictamente no se puede traducir. La hemos traducido: «Tienen ojos llenos de adulterio.» La traducción literal sería: « Tienen ojos que están llenos de una adúltera.» El sentido más probable es que ven a una posible adúltera en cualquier mujer, planteándose cómo pueden persuadirla para gratificar sus deseos. « La mano y el ojo -dicen los maestros judíos- son los agentes de bolsa del pecado.» Como dijo Jesús, tales personas miran para codiciar (Mateo 5:28). Han llegado a tal punto que no pueden mirar a nadie sin una incitación lujuriosa.
Como Pedro lo expresa, hay en todo esto una deliberación terrible. Tienen corazones entrenados en una ambición a rienda suelta para cosas que no tienen derecho a poseer. Nos ha requerido toda una frase el traducir una sola palabra, pleonexía, que quiere decir el deseo de tener más de las cosas que uno no tiene derecho ni a desear, menos aún de tener. El cuadro es terrible.
La palabra que usa para entrenado se usa de los atletas que se ejercitan para los juegos. Aquellas personas han entrenado sus mentes de hecho para que no se concentren más que en deseos prohibidos. Han peleado deliberadamente con su conciencia hasta destruirla; han luchado intencionadamente con sus mejores sentimientos hasta conseguir estrangularlos. Todavía queda en este pasaje una acusación más. Ya sería bastante malo el que estas personas se engañaran a sí mismas; todavía es peor el que engañen a los demás. Atrapan las almas que no están fundadas firmemente en la fe. La palabra que se usa para atrapar es deleázein, que quiere decir pescar con cebo. Una persona llega a ser realmente mala cuando se propone hacer igualmente malos a los demás. Cada persona debe cargar con la responsabilidad de sus propios pecados; pero el añadirse la responsabilidad por los pecados de otros es asumir una carga insoportable.
Por mal camino
Han dejado el buen camino y van a la deriva siguiéndole los pasos a Balaam hijo de Beor, al que te encantaba la ganancia que produce la injusticia, y que estaba convicto de rebeldía. Una acémila muda le habló con voz humana,dándole el alto a la locura del profeta.
Pedro compara a las personas malas de su tiempo con el profeta Balaam. En la mente popular judía, Balaam había llegado a representar a todos los falsos profetas. Su historia se nos cuenta en Números 22-24. Balac, rey de Moab estaba alarmado ante el avance continuo y aparentemente irresistible de los israelitas. Intentando controlarlo mandó buscar a Balaam para que viniera y le maldijera a los israelitas, ofreciéndole grandes recompensas. Balaam se negó a ello todo lo que pudo; pero su corazón codicioso anhelaba las ricas recompensas que le ofrecía Balac. A petición renovada de éste, Balaam jugó con fuego y estuvo dispuesto a encontrarse con él. En el camino, su burra se paró viendo al ángel del Señor que estaba cerrándole el paso, y reprendió a Balaam.
Es verdad que Balaam no sucumbió al soborno de Balac; pero si ha habido alguna vez un hombre que haya querido aceptar soborno, ese hombre era él. En Números 25 sigue otra historia. Nos dice que los israelitas fueron seducidos para dar culto a Baal y fornicar con las mujeres moabitas. Los judíos creían que Balaam había sido el responsable de aquello; y cuando llegaron a poseer la tierra, « También mataron a espada a Balaam hijo de Beor» (Números 31:8). En vista de todo esto, Balaam se convirtió cada vez más en el prototipo del falso profeta. Tenía dos características que se repetían en los malvados de tiempos de Pedro.
(i) Balaam era codicioso. La historia de Números nos hace ver cómo le picaban los dedos por coger el oro de Balac. Es verdad que no lo tomó; pero lo deseaba. Los malvados del tiempo de Pedro eran codiciosos; dispuestos a apropiarse lo que pudieran y a explotar su membresía en la iglesia para obtener ganancias.
(ii) Balaam enseñó a pecar a Israel. Sacó al pueblo del camino derecho al camino tortuoso. Persuadió a los israelitas a olvidarse de lo que Le habían prometido a Dios. Los malvados de tiempos de Pedro seducían a los cristianos a salir del camino cristiano y les hacían quebrantar las promesas de lealtad que Le habían hecho a Jesucristo.
La persona que ama la ganancia y que seduce a otros al mal queda condenada para siempre.
