La cita al culto de Dios
Y vi volar otro ángel por en medio del cielo con un evangelio sempiterno para predicárselo a los habitantes de la Tierra en todas sus razas, tribus, lenguas y pueblos. Y decía a gran voz: – ¡Temed a Dios y dadle la gloria, porque ha llegado la hora de Su juicio; y dadle culto al Que hizo los cielos y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas!
Una de las señales que habían de preceder al fin del mundo era que el Evangelio sería predicado en todo el mundo como testimonio a todas las naciones (Mateo 24:14). Aquí tenemos el cumplimiento de esa profecía. El ángel llega con el mensaje del Evangelio a todas las razas y tribus y lenguas y pueblos.
El ángel trae un Evangelio perdurable. Perdurable podría querer decir que el Evangelio es válido eternamente, que su verdad se mantiene hasta en un mundo en desintegración; o que el Evangelio ha existido desde toda eternidad. Pablo dice en la gran doxología de Romanos que Jesucristo es la revelación del misterio que había estado escondido desde el principio del mundo (Romanos 16:25); podría querer decir que el Evangelio es el propósito eterno de Dios para la humanidad, y que trata de las cosas eternas.
Puede que parezca extraño que al ángel con el Evangelio sigan inmediatamente los ángeles de la condenación. Pero el Evangelio tiene por necesidad un doble filo: es – la Buena Noticia para los que lo reciben, pero el juicio para los que lo rechazan. « En esto consiste la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas» (Juan 3:19). La condenación está justificada porque a los que lo rechazaron se les dio la oportunidad de aceptarlo.
Las palabras del ángel son interesantes. Son una invitación a dar culto al Dios Que es el Creador de todas las cosas. Este mensaje no es específicamente cristiano, sino la base de todas las religiones. Corresponde exactamente al mensaje que trajeron Pablo y Bernabé a los de Listra cuando les dijeron que debían convertirse de las vanidades que adoraban al Dios vivo Que hizo los cielos y la tierra y el mar y todo lo que hay en ellos (Hechos 14:15). H. B. Swete llama a esto «una apelación a la conciencia del paganismo ignorante, todavía incapaz de recibir ninguna otra.»
La cama de babilonia
Y otro ángel, un segundo ángel, siguió al primero diciendo:
– ¡Ha caído, ha caído la gran Babilonia, la que hacía a todas las naciones beber del vino de la ira de su fornicación! Aquí se profetiza la condenación de Roma. En todo el Apocalipsis Babilonia simboliza a Roma, una identificación que era corriente en la literatura intertestamentaria. El autor de 2 Baruc empieza sus denuncias de Roma diciendo: «Yo, Baruc, digo esto contra ti, Babilonia» (2 Baruc 11:1). Cuando se describe en los Oráculos sibilinos la huida imaginaria de Nerón desde Roma, se dice: «Entonces huirá de Babilonia un rey inicuo y temerario a quien aborrecen todos los mortales y los mejores hombres» (Oráculos sibilinos 5:143). En los días antiguos, Babilonia había sido para los profetas la misma encarnación del poder y de la concupiscencia y del lujo y del pecado; y para los primeros cristianos judíos Babilonia parecía haber nacido de nuevo en la concupiscencia, el lujo y la inmoralidad de Roma.
La conquista de Babilonia por Ciro de Persia había sido uno de los acontecimientos alucinantes de la historia antigua. Las mismas palabras que usa Apocalipsis son eco de las de los antiguos profetas con las que anunciaron aquella caída. « ¡Cayó, cayó Babilonia, y los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra!» (Isaías 21:9). Y Jeremías: «¡De repente cayó Babilonia y se hizo pedazos!» (Jeremías 51:8).
Se dice que Babilonia ha hecho beber a todas las naciones del vino de la ira de su fornicación. En esta frase se funden en una dos concepciones del Antiguo Testamento. En Jeremías 51:7 se dice de Babilonia: «Una copa de oro que embriagó a toda la Tierra fue Babilonia en la mano del Señor. De su vino bebieron los pueblos; se aturdieron las naciones.» La idea es que Babilonia había sido una fuerza corruptora que había seducido a las naciones a una especie de inmoralidad demente. El trasfondo es el cuadro de una prostituta que conduce a un hombre a la inmoralidad emborrachándole para que ya no pueda resistirse a sus redes. Roma ha sido así, como una cortesana deslumbrante que sedujera al mundo. El otro cuadro es el de la copa de la ira de Dios. Job dice del malvado: «Verá con sus propios ojos su quebranto y beberá de la ira del Todopoderoso» (Job 21:20). El salmista habla de los malvados que tienen que beber hasta las.heces de la copa sangrienta en la mano de Dios (Salmo 75:8). Isaías dice que Jerusalén tuvo que beber de la mano del Señor la copa de Su ira (Isaías 51:17). Dios instruyó a Jeremías para que tomara de Su mano la copa del vino de Su furor y se la diera a beber a las naciones (Jeremías 25:15).
Podríamos parafrasearlo diciendo que Babilonia hizo beber a las naciones del vino que seduje a los hombres a la fornicación y que trae como consecuencia la ira de Dios.
Detrás de todo esto está la verdad eterna de que la nación o la persona cuya influencia es para mal no escapará a la ira vengadora de Dios.
La condenación de la persona que niega a su Señor
Y otro ángel, un tercer ángel, siguió a los otros dos diciendo en voz muy alta: -¡El que dé culto a la bestia y a su imagen, y reciba su marca en la frente o en la mano, también beberá del vino de la ira de Dios, mezclado y sin diluir en la copa de Su ira, y será torturado con fuego y azufre en la presencia de los santos ángeles y del Cordero! El humo de su tormento asciende por siempre y para siempre, y los que dan culto a la bestia y su imagen no tienen reposo ni de día ni de noche, como tampoco ninguno que reciba la marca de su nombre!
Aquí está la llamada a la firmeza por parte de los que están dedicados a Dios, que guardan Sus mandamientos y se mantienen leales a El.
