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Apocalipsis 4: El cielo y la puerta se abren

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Juan vio a Uno sentado en el trono. Aquí hay algo muy interesante. Juan ni siquiera intenta describir a Dios como una figura humana. Como dice Swete: « Evita rigurosamente los detalles antropomórficos.» Describe a Dios «en un relámpago de colores como de piedras preciosas,» pero no menciona ninguna clase de forma. Es la manera bíblica de ver a Dios en términos de luz.

Las Epístolas Pastorales describen a Dios como «el Que mora en una luz inaccesible» (1 Timoteo 6:16). Y mucho antes el salmista había dicho que Dios Se cubre de luz como de un vestido (Salmo 104:2). Juan ve su visión en términos de los destellos luminosos que relumbran las piedras preciosas. No sabemos exactamente cuáles eran esas piedras. Los tres nombres que se les dan aquí son jaspe, sardónice y esmeralda. Una cosa es segura: estas eran las piedras más preciosas. Platón menciona las tres juntas como representativas de las piedras preciosas (Platón, Fedón 111 E). Formaban parte del rico atuendo del rey de Tiro (Ezequiel 28:13); estaban entre las piedras preciosas del pectoral del sumo sacerdote (Éxodo 28:17ss), y entre las que formaban el cimiento de la Santa Ciudad (Apocalipsis 21:19s).

El jaspe es ahora una piedra opaca sosa, pero en el mundo antiguo parece que se daba este nombre al cristal de roca translúcido por el que la luz pasaba con un fulgor que casi deslumbraba. Algunos creen que aquí quiere decir diamante, suposición bien posible. La sardónice, así llamada porque se decía que se encontraba principalmente cerca de Sardes, era roja de sangre, y se usaba frecuentemente para grabar en ella, y puede que corresponda a la moderna cornalina; según el D.R.A.E. es el « ágata de color amarillento con zonas más o menos oscuras.» La esmeralda es muy posible que correspondiera a la esmeralda verde de nuestro tiempo.

La visión que tuvo Juan de la presencia de Dios era como el destello cegador de un diamante al sol, con el brillo deslumbrante del rojo-sangre de la sardónice; y brillaba a través de ambos el verde más descansado de la esmeralda, porque sólo así podía el ojo humano soportar la visión.

Bien puede ser que el jaspe represente la insoportable luminosidad de la pureza de Dios; las vetas como de sangre de la sardónice, Su justa ira, y el más benigno verde de la esmeralda Su misericordia, gracias a la cual podemos mirar Su pureza y Su justicia.

Los veinticuatro ancianos

Formando un círculo alrededor del trono vi veinticuatro tronos, en los que estaban sentados veinticuatro ancianos, vestidos de túnicas blancas y con coronas de oro en sus cabezas. Estamos llegando ahora a uno de los pasajes difíciles que son característicos del Apocalipsis. En él nos encontramos con veinticuatro ancianos, y luego con cuatro seres vivientes; y se nos desafía a identificarlos. Los veinticuatro ancianos aparecen repetidas veces en el Apocalipsis. Vamos a reunir los hechos acerca de ellos que se nos descubren. Estaban sentados alrededor del trono, vestidos de túnicas blancas y con coronas de oro (4:4; 14:3); echaron sus coronas delante del trono (4:10); adoraban y alababan a Dios constantemente (5:11,14; 7:11; 11:16; 14:3; 19:4); Le presentaban a Dios las oraciones de los santos (5:8); uno de ellos animó al Vidente cuando estaba triste (5:5); y otro actuó de intérprete de una de las visiones (7:13). Podemos encontrar cinco líneas de interpretación.

(i) En el Antiguo Testamento se hacen referencias a una especie de consejo que rodea a Dios. E1 profeta vio a Dios sentado en el trono con todo el ejército del Cielo junto a Él, a Su derecha y a Su izquierda (1 Reyes 22:19). En Job, los hijos de Dios venían a presentársele (Job 1:6; 2:1). Isaías habla de Dios reinando en gloria ante Sus ancianos (Isaías 24:23). En la historia del Edén en Génesis se acusa a Adán de haber comido del fruto del árbol prohibido, llegando así a ser como uno de nosotros (Génesis 3:22). Puede que esto de los ancianos tenga que ver con la idea del consejo que rodea a Dios.

(ii) Cuando los judíos estaban en Babilonia no pudieron evitar estar en contacto con ideas de allí. Y bien puede ser que algunas veces incorporaran ideas babilónicas en su propio pensamiento; especialmente cuando eran semejantes a las suyas. Los de Babilonia tenían veinticuatro dioses estrella, porque el culto de las estrellas era una parte esencial de su religión; y se ha sugerido que esos llegaron a ser los veinticuatro ángeles que rodeaban el trono de Dios, a los que los ancianos representan aquí.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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