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Apocalipsis 4: El cielo y la puerta se abren

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

Se escribía en columnas estrechas de unos diez centímetros con márgenes casi iguales por arriba y por abajo y unos tres centímetros entre las columnas. Era corriente cuando el rollo era extenso que se enrollara en dos rollizos de madera por cada extremo. Se sostenía en la mano izquierda, y se iba enrollando en uno de los palos y desenrollando en el otro a medida que se leía o para buscar la página deseada. Podemos hacernos una idea de la longitud de un rollo por las siguientes estadísticas.

Segunda y Tercera de Juan, Judas y Filemón no ocuparían más que una hoja de papiro; Romanos requeriría un rollo de 4 metros de largo; Marcos, de 6 metros; Juan, de 8; Mateo, de 10, y Lucas y Hechos de 11. Apocalipsis ocuparía un rollo de unos 5 metros. Un rollo así sería el que vio Juan en la mano de Dios; y tenía dos características.

(i) Estaba escrito por delante y por detrás, es decir, por las dos caras. El papiro se hacía de la membrana interior de la planta de ese nombre que crecía en el delta del Nilo. El papiro llega a tener los cinco metros de altura, dos de ellos debajo del agua, y el grosor de la muñeca de una persona. Se sacaba la membrana interior, y se cortaba en tiras muy estrechas con un cuchillo muy afilado; se iban colocando las tiras verticalmente; luego se colocaba otra capa horizontalmente, se humedecía con agua del Nilo y se aplastaba. La sustancia resultante se abatanaba, y luego de suavizaba con piedra pómez; el producto resultante era semejante al papel de estraza.

Por esta descripción se comprenderá que la textura iría horizontalmente por un lado y verticalmente por el otro; el primero se conocía como el recto, y era donde se escribía, porque era más fácil escribir donde las líneas de la escritura seguían las de las fibras. El lado en el que las fibras estaban colocadas verticalmente se llamaba el verso, y no se solía escribir en él.

Pero el papiro era caro; así es que, si se tenía que escribir mucho, se usaba por los dos lados. Lo que se escribía por el verso se llamaba un opistógrafo, es decir, una hoja escrita por detrás. Juvenal habla de un dramaturgo bisoño que iba por ahí con el manuscrito de una tragedia sobre Orestes escrito por los dos lados; ¡era una producción interminable! Aquí, el rollo que Dios tenía en la mano estaba escrito por los dos lados; había tanto en él que se había usado tanto el recto como el verso.

(ii) Estaba sellado con siete sellos. Eso puede indicar una de dos cosas.

(a) Cuando se acababa un rollo, se ataba con guitas y se sellaban los nudos. El único documento ordinario que se sellaba con siete sellos era el testamento. Según el derecho romano, los siete testigos del testamento lo sellaban con sus sellos, y solo se podía abrir cuando los siete, o sus representantes legales, estaban presentes. El rollo puede que fuera lo que podríamos llamar el testamento de Dios, Su última voluntad sobre los asuntos del universo.

(b) Es más probable que los siete sellos representen sencillamente un profundo secreto. El contenido del rollo era tan secreto que estaba sellado con siete sellos. La tumba de Jesús también fue sellada para mantenerla intacta (Mateo 27:66); el Evangelio de Pedro, apócrifo, dice que estaba sellada con siete sellos para asegurarse de que no la abriera ninguna persona que no estuviera autorizada.

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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