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Apocalipsis 4: El cielo y la puerta se abren

Una Publicación escrita por uno de esos ángeles que se encuentran por doquier que nos prestan sus alas cuando se nos olvida cómo volar. Conviértete en uno de ellos y compártela. Será de Bendición para ti y para el que la reciba.

(i) Puede que procediera del estrato más primitivo del Antiguo Testamento. Ya hemos visto que se concebía el firmamento como una gran bóveda sólida debajo de la cual estaba la tierra, y por encima de ella el Cielo. La historia de la Creación nos habla de las aguas que estaban bajo el firmamento, y de las aguas por encima del firmamento (Génesis 1:7).

El salmista invita a las aguas que hay por encima de los cielos a alabar al Señor (Salmo 148:4). Se creía que por encima del firmamento, tal vez como una especie de suelo del Cielo, había un gran mar. Además, era sobre ese mar donde Dios había puesto Su trono. El salmista dice que Dios ha puesto Sus altos aposentos sobre las aguas (Salmo 104:3, v. R-V›95, nota).

(ii) Puede ser que el tiempo que pasó Juan en Patmos se le sugirió esta imagen. Swete sugiere que Juan vio una extensa superficie que reflejaba la luz «como el mar Egeo cuando, en los días de verano, lo miraba desde las alturas de Patmos.» Juan había visto a menudo el mar como un mar de vidrio fundido, y puede que aquello le sugiriera esta imagen.

(iii) Puede haber otra posibilidad. Según el Corán (Sura 27), Salomón tenía en su palacio un suelo de vidrio, y cuando la Reina de Seba fue a visitarle, se remangó las faldas creyendo que tenía que andar por el agua. Puede que Juan esté pensando en el trono de Dios colocado en un palacio con un suelo así.

(iv) Hay otra remota posibilidad. Juan dice que el mar de vidrio era como cristal de roca (krystallos); pero krystallos podría querer decir hielo; y en ese caso sugeriría la idea de una extensión que relucía como una pista de hielo. Es una figura excelente; pero difícilmente se puede aceptar, porque ni Juan ni sus lectores originales habrían visto en la vida nada semejante, y no les habría dicho nada.

Hay tres cosas que simboliza este mar como de vidrio reluciente.

(i) Simboliza algo precioso. En el mundo antiguo, el vidrio era soso y semiopaco, y un vidrio tan claro como el cristal era tan precioso como el oro. En Job 28:17 se mencionan juntos el oro y el vidrio como cosas preciosas.

(ii) Simboliza una pureza deslumbrante. La luz cegadora que reflejaba el mar de vidrio sería demasiada para los ojos humanos, como la pureza de Dios.

(iii) Simboliza una distancia inmensa. El trono de Dios estaba a una distancia incalculable, como al otro extremo de un mar inmenso. Swete escribe de « la distancia insalvable que, hasta para uno que estuviera a la puerta del Cielo, había entre uno y el trono de Dios.»

Una de las grandes características del estilo del Vidente es su reverencia que, aun en los lugares celestiales, nunca osa ser excesivamente familiar con Dios, sino se expresa en términos de luz y distancia.

Los cuatro seres vivientes

Y entre el trono y los ancianos, en un círculo alrededor del trono, había cuatro seres vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás. El primer ser viviente era como un león; el segundo, como un buey; el tercero tenía lo que parecía ser un rostro humano, y el cuarto era como un águila volando. Cada uno de los seres vivientes tenía seis alas; y todo alrededor y por dentro estaban llenos de ojos. Noche y día no dejaban de decir:

-¡Santo; Santo, Santo es el Señor, el Todopoderoso, el Que era, y el Que es, y el Que ha de venir!

Aquí llegamos a otro de los problemas simbólicos del Apocalipsis. Los cuatro seres vivientes aparecen con frecuencia en la escala celestial; así es que empecemos por reunir lo que Apocalipsis dice acerca de ellos. Se encuentran siempre cerca del trono de Dios y del Cordero (4:6; 5.6; 14:4). Tienen seis alas y están llenos de ojos (4:6,8). Se dedican a pleno tiempo a alabar y adorar a Dios (4:8; 5:9,14; 7:11; 19:4). Tienen ciertas tareas. Invitan a aparecer en escena a las terribles manifestaciones de la ira de Dios (6:1,7). Uno de ellos entrega a los siete ángeles las siete copas de oro llenas de la ira de Dios (15:7).

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Pastor Lionel

Evangelista. Autor de Vida de Jesús un Evangelio Armonizado; Sancocho Cristiano Vols.: I-IV y Bendiciones Cristianas Vols.: I y II. Libre entre los hombres, esclavo y siervo de Nuestro Señor Jesucristo

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