El caballo pálido de la peste y la muerte
Y cuando abrió el cuarto sello le oí decir al cuarto ser viviente: «¡Adelante!» Y vi salir un caballo de color pálido, y el que lo montaba se llamaba la Muerte, y le seguía el Hades; y se les dieron poderes sobre una cuarta parte de la Tierra para matar a espada, de hambre y por medio de la peste y de las fieras.
Al considerar este pasaje debemos seguir teniendo presente que no trata del fin del mundo sino de las señales que lo precederán. Por eso es la cuarta parte de la Tierra la que está implicada en la muerte y el desastre. Se trata de un tiempo terrible, pero todavía no ha llegado el momento de la destrucción total.
La descripción es sombría. El caballo tiene un color pálido. La palabra original es jlórós, que quiere decir pálido en el sentido de lívido, y se usa de un rostro lívido de terror. El pasaje se complica por el hecho de que la palabra griega thánatos se usa con un doble sentido. En el versículo 8 quiere decir tanto muerte como peste.
Juan estaba escribiendo en un tiempo en el que el hambre y la peste devastaban el mundo; pero en este caso está pensando en términos del Antiguo Testamento, que habla más de una vez de «los cuatro juicios terribles.» Ezequiel oyó decir a Dios que se acerca el tiempo en que Él mandará Sus «cuatro juicios terribles contra Jerusalén» -espada, hambre, fieras y peste (Ezequiel 14:21).
En Levítico hay un pasaje que habla de los castigos que Dios mandará sobre Su pueblo a causa de su desobediencia. Las fieras les arrebatarán a sus hijos y destruirán su ganado y los reducirán en número. La espada vengará su infidelidad al pacto.
Cuando se reúnan en sus ciudades, se encontrarán con la peste. Les quebrantará el sustento del pan, y cuando coman no se saciarán. (Levítico 26:21-26).
Aquí Juan está usando un cuadro tradicional de lo que sucede cuando Dios lanza Su ira sobre Su pueblo desobediente. Tras él se encuentra la verdad permanente de que ninguna persona o nación puede escapar las consecuencias de su propio pecado.
Las almas de los mártires
Cuando abrió el quinto sello vi debajo del altar las almas de los que habían sido ajusticiados por causa de la Palabra de Dios y por el testimonio que habían dado. Y gritaban alzando la voz: -¿Hasta cuándo, Señor Santo y Verdadero, Te vas a contener de juzgar y vengar nuestra sangre sobre los que habitan en la Tierra?
Y se le dio a cada uno de ellos una túnica blanca, y se les dijo que descansaran todavía otro poco hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que habían de ser muertos. Al romperse el quinto sello se presenta la visión de las almas de los que han muerto por la fe. Jesús no dejó a Sus seguidores en la menor duda en cuanto a los sufrimientos y el martirio que serían llamados a sufrir. «Entonces os entregarán a tribulación, os matarán y seréis odiados por todos por causa de Mi nombre» (Mateo 24:9; Marcos 13:9-13; Lucas 21: 12, 18). Llegaría el día en que los que mataran a los cristianos creerían que estaban prestándole un servicio a Dios (Juan 16:2).
La idea de un altar en el Cielo se encuentra más de una vez en Apocalipsis (8:5; 14:18). No era ni mucho menos una idea nueva. Cuando se hizo el mobiliario del Tabernáculo, cada pieza se hizo conforme al modelo que Dios poseía y le mostró a Moisés (Éxodo 25:9,40; Números 8:4; Hebreos 8:5; 9:23). Los que escribieron acerca del Tabernáculo y del Templo estaban convencidos de que el modelo de todas las cosas santas existía en el Cielo.
